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miércoles, 21 de julio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 213

Capítulo 213. Instintos (4)


Leah respiraba con dificultad. Ni siquiera pudo refutar las tonterías del hombre. No podía soportar el calor y el cosquilleo que estaba sintiendo abajo. Teniendo la sensación de que algo estallaría pronto, Leah suplicó desesperadamente.

"¡Ah, espera, hmm, espera...!"

Lamió las lágrimas de Leah, que había comenzado a llorar.

"Di mi nombre."

La saliva fluía de su boca, que estaba abierta para recuperar el aliento. Lamiendo incluso eso, Ishakan continuó hablando.

"Llámame Isha."

Una voz grave le puso la piel de gallina. Sus labios se movieron con naturalidad, como si lo hubiera dicho muchas veces antes.

"Isha..."

Al mismo tiempo que ella lo llamó por un apodo extremadamente íntimo, sus dedos se movieron con más intensidad. Sus ojos que se habían ennegrecieron por un momento volvieron a iluminarse. Leah gimió sintiendo su vientre tensado.

"¡Ah, ahh, hmm...!"

En el momento en que la constante acumulación de placer se desbordó, su última pizca de raciocinio colapsó. Las caderas de Leah se sacudían como una bestia al ritmo del rápido movimiento de sus dedos. Palabras lascivas que normalmente ni siquiera se le pasarían por la cabeza salieron de su boca.

"Ah, esto, es bueno, hmmm, es muy bueno, dios mío..."

Hace poco le había pedido que se detuviera, pero esta vez le rogó más aferrándose a él.

"¡Más, un poco más...!"

Inconscientemente ella sacudía sus caderas mientras frotaba la virilidad que estaba en sus manos. Leah alcanzó el cl!max. Con diversas sensaciones llevándola hasta el límite, su cuerpo se puso rígido. Sus ojos se desenfocaron.

"¡Ahhhhh!"

Su espalda se dobló por la mitad. Leah pegó su cara al pecho de Ishakan mientras jadeaba locamente. Su cuerpo temblaba descontroladamente.

Tratando de aliviar el insoportable placer, mordió con sus dientes repetidamente la firme piel morena. Ella frotó su cara contra su pecho dejando escapar gemidos. 

"Hmm, ahh, ahhhhh..."

En este momento no podía pensar en nada, incluso se había olvidado de Blain. Sus paredes internas apretaban sus dedos mientras ella temblaba. Su habitualmente inexpresivo rostro blanco ahora estaba enrojecido. 

Leah, que temblaba impotente, lo miró con los ojos perdidos. Ishakan todavía movía sus dedos y su virilidad seguía rígida. Parecía que no dejaría a Leah todavía.

Cada vez que sus dedos largos y duros se movían dentro de su vag!na, su cuerpo experimentaba un placer doloroso. Ella estaba tan sensible que podía percibir la más mínima sensación. No podía soportar el placer que rozaba el dolor, así que ella le pidió que se detuviera.

"Es suficiente... sácalos..."

A pesar de que ella lo dijo casi sollozando, la respuesta fue firme.

"Todavía no."

Su cl!toris regordete e hinchado, que hasta ahora no había sido tocado adecuadamente, fue presionado por su pulgar. Entonces Ishakan siguió moviendo los dedos en su vag!na mientras frotaba su cl!toris al mismo tiempo.

Leah soltó un gemido vergonzoso ante la intensa estimulación. Ella comenzó a sollozar mientras sostenía su virilidad en sus manos. Sin embargo, Ishakan que no se detuvo, le susurró.

"Tengo que asegurarme, de que no lo olvides nunca más..."

Mordió a Leah en el cuello. Ella sintió como si una bestia la hubiera mordido. Parecía que alcanzaría el cl!max de nuevo mientras temblaba. Le dijo desesperadamente al responsable de su tormentoso placer.

"¡Ah, ahhh...! ¡Por favor, detén, detén tus dedos...!

Leah sacudió su cabeza en señal de negación. Pero Ishakan no detuvo el movimiento de sus dedos. De repente, fluidos salieron desde su interior y se deslizaron por sus muslos. Ella había alcanzado el cl!max nuevamente.

Leah sollozó con voz ronca. "Oh, no..." Su visión se ennegreció. Sus lágrimas fluyeron incesantemente como si se hubiera roto una represa.

Su virilidad que sujetaba con sus manos temblaba mientras expulsaba el s3men. El líquido blanco fue expulsado con tanta fuerza que manchó el estómago y los sen0s de Leah. Pero ni siquiera pensó limpiarlo porque no tenía fuerzas.

Entonces Ishakan la besó apasionadamente. Pensando que todo su cuerpo estaba ardiendo, Leah cerró los ojos.

***