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martes, 20 de julio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 212

Capítulo 212. Instintos (3)


Leah abrió las piernas lentamente sosteniéndolas con las manos. El aire tocó la carne de color rosado oscuro que quedó expuesta. Sus ojos miraban fijamente la carne húmeda. Leah sintió vergüenza y excitación al mismo tiempo. Los fluidos reprimidos brotaron de inmediato en el momento en que sintió un intenso cosquilleo.

"Ah..."

Ella podía sentir los fluidos fluyendo desde su interior. Ishakan preguntó con una sonrisa mientras pasaba suavemente los dedos por los fluidos que se deslizaban por su área ínt!ma.

"¿Ya estás exc!tada?" Sus húmedos dedos pen3traron lentamente su vag!na. Los muslos de Leah temblaron ante las sensaciones causadas por algo largo y duro moviéndose en su vag!na. "Estás mojada."

Quería decir algo en su defensa, pero no tenía argumentos porque él estaba diciendo la verdad. Estaba tan mojada que cualquiera pensaría que se había orinado.

Las paredes internas se aferraron a sus dedos apretándolos con fuerza. Fue un intento de repeler al intruso, pero éste no retrocedió. Más bien, profundizó más.

Cuando sus largos dedos llegaron hasta lo más profundo, comenzaron a entrar y salir repetidamente. Sus dedos, que se movían frenéticamente, se retorcían para aumentar la sensación de placer.

Cada vez que sus dedos llegaban hasta lo más profundo, ella sentía un hormigueo por todo el cuerpo. Cuando Leah exhaló profundamente, un sonido escapó de su garganta. "Hmm, ahhhh..."

Leah gimió balanceando su cabeza de lado a lado. Sus manos que habían estado abriendo sus piernas flaquearon. Ella habló desesperadamente.

"¡Hmm, no puedo, sostenerlas más...!"

"Entonces toca esto..." Se acomodó para poner algo en la mano de ella. Ishakan se rió viendo su reacción de sobresalto.

Leah, que lo había agarrado sin pensar, estaba conmocionado. 'Oh, dios mío, ¿Qué es esto? ¿Una serpiente...?'

Ella solo había visto la virilidad de Blain hasta ahora. Según lo que decía la Dama Mirael mientras gemía, la virilidad de Blain era más grande que el de otros hombres.

Sin embargo, no se podía comprar con la virilidad de Ishakan. Prácticamente tenía escondida una serpiente entre las piernas. Mientras ella lo miraba como si fuera una serpiente venenosa, Ishakan dijo.

"Es tuyo." Sentía un calor abrasador en su mano. Ishakan afirmó descaradamente ante una Leah que permanecía inmóvil. "Te gusta esto."

Ella estaba tan desconcertada que ni siquiera pudo refutar. Estaba boquiabierta sin poder creer lo que tenía en la mano. Mientras tanto, Ishakan soltó un largo gemido y rozó lentamente su virilidad contra la palma de su mano.

La escena de su gran virilidad rozándose contra su blanca y diminuta mano se veía demasiado obsc3na como para mirarla. Leah tartamudeó con una cara que parecía que estallaría de vergüenza en cualquier momento.

"Es, esto, es, es excesivo..."

Ella ni siquiera podía hablar correctamente. Entonces vio a Ishakan.

"......"

Sus brillantes ojos dorados estaban embriagados de pasión, pero también llenos de afecto.

Ishakan se colocó al lado de Leah, con el cuerpo acostado de lado. Dijo moviendo lentamente sus dedos en la vag!na de Leah. "Mueve la mano, Leah." Cuando ella comenzó a frotarlo torpemente, Ishakan gimió frunciendo el ceño. 

Con la otra mano Ishakan agarró el trasero de Leah, luego acarició su espalda y finalmente agarró su cuello para besarla.

Los dedos en su vag!na siguieron moviéndose mientras se besaban intensamente. El número de dedos metidos dentro de ella había aumentado a tres.

Ishakan, que exhaló un aliento caliente, lamió los labios de ella. Leah agarró el virilidad del hombre con las dos manos dejándose llevar por la pasión.

Se sintió mareada. Pero cuanto más profundo se volvía el placer, más intensa se volvía la sensación de inmoralidad. El nombre de Blain seguía apareciendo en su cabeza.

Incapaz de soportar la complicada avalancha de emociones, finalmente rompió a llorar. Ishakan detuvo su mano de inmediato. Preguntó con un tono suave.

"¿Te duele?"

Ella negó con la cabeza. No le dolía. El problema estaba en que no sentía ninguna repulsión. En cambio, sentía un placer desenfrenado aterradoramente bueno. Estaba tan confundida que terminó diciendo cosas inoportunas.

"Estoy haciendo esto... traicionando a mi prometido..."

La boca de Ishakan se torció. Sus dedos entraron nuevamente en su vag!na, llegando hasta lo más profundo.

"Te equivocas."

"¡Ahh...!"

Un gemido escapó de sus labios mientras sus dedos se movían frenéticamente en su suave interior. Parecía como si anteriormente solo estuviera jugando. Sus fluidos comenzaron a brotar produciendo un sonido húmedo.

Su cuerpo sufrió algunos espasmos. Sus manos se contrajeron ocasionando que se aferrara a su virilidad, el cual expulsó líquido pres3minal.

Leah quiso soltar su virilidad, pero Ishakan sujetó sus manos cubriendolas. Hizo que las manos de ella se movieran al mismo ritmo que sus dedos que estaban introducidos en su vag!na.

"No sabes nada..." Susurró mirando a los ojos de Leah. "No deberías decir eso."