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viernes, 16 de julio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 210

Capítulo 210. Instintos (1)


Las escaleras de madera que llevaban al segundo piso de la posada crujían mucho. Ishakan subió las escaleras que parecían que se derrumbarían rápidamente si daba un paso en falso y se dirigió a la habitación situada al final del largo pasillo.

Cuando abrió la puerta, se reveló una habitación en mal estado pero ordenada. Estaba peor que el establo, pero por alguna razón se sentía más cómoda que el glamoroso palacio real de Estia.

Ishakan acostó a Leah en la cama luego de quitarle la túnica. Poco después, se acostó a su lado casualmente. Ella se movió al borde de la cama aturdida y asustada. Frunció el ceño viéndola pegada de espaldas a la fría pared.

"No haré nada." Ishakan arrastró a Leah a sus brazos. "Duerme. Cuando abras los ojos estarás de regreso en el palacio de la princesa."

Extrañamente, esas palabras calmaron los pensamientos que se arremolinaban en su cabeza. Leah cerró los ojos preguntándose si realmente había perdido la memoria.

Existía la posibilidad de que este hombre estuviera tratando de manipularla. Pero como pensaba desde el principio, no había ninguna razón para ello. Leah se dio cuenta repentinamente de que estaba creyendo un poco en sus disparates.

Ahora ella ni siquiera podía dudar porque había desarrollado una inexplicable confianza en él. Este hombre obtuvo fácilmente la confianza de Leah con su simple presencia.

Lentamente abrió los ojos y se encontró con los ojos dorados que la miraban. Sus respiraciones se mezclaron lentamente en el silencio.

Miraba fijamente a Leah sin siquiera parpadear. Ella tragó saliva. Una extraña tensión se propagó por su cuerpo que había recuperado su estabilidad. Instintivamente tuvo una sensación de peligro.

Cuanto más tiempo mantenían el contacto visual, más nerviosa se volvía. Al final, desvió la mirada primero.

"......"

Exhaló suavemente. Su corazón estaba latiendo rápidamente. Sintió un cosquilleo en su bajo vientre.

Leah siempre había pensado que le repugnaba los cuerpos del sexo opuesto. Por lo tanto, creía que no podía tener relaciones s3xuales con Blain. Pero estaba equivocada.

Quería tocar al hombre que tenía delante. Quería acariciarlo con las manos, lamerlo con la lengua, morderlo con los dientes. Nunca antes había sentido este intenso impulso hacia Blain.

Leah arruinaría toda su vida como Princesa si se dejaba llevar por las emociones peligrosas que la invadían. A pesar de saber el desafortunado futuro no podía soportarlas. Ella apretó fuertemente la manta entre sus manos, pero finalmente su autocontrol se rompió.

Leah abrió ligeramente los labios dejando escapar su aliento. Entonces volvió a mirar a los ojos al hombre. En el momento en que hicieron contacto visual, él se abalanzó hacia Leah como si estuviera esperando esto.

"Mm..."

Se besaron frenéticamente. El hombre le hacía sentir el mismo placer de siempre. No, le parecía mejor que la última vez.

Cuando le mordió los labios y le frotó la lengua, gimió desde lo más profundo de su garganta. Su cuerpo se retorció vergonzosamente por las sensaciones de placer. Nunca se había sentido de esta manera.

Grandes manos agarraron ferozmente sus sen0s. Los apretó haciendo que los p3zones sobresalieran entre sus dedos y los frotó, estimulando los p3zones cubiertos por el fino camisón.

Una sensación estremecedora se extendió desde los pequeños p3zones en sus sen0s. Leah se encogió de hombros e intentó retroceder. Pero Ishakan no desistió. Su muslo se introdujo entre sus piernas y presionó con fuerza su zona íntima.

"¡Ah...!"

Rápidamente despegué los labios. Su raciocinio, que se había marchado un rato debido al placer, regresó a su lugar. Ishakan entrecerró los ojos sonriendo.

"¿No quieres hacer algo más erótico?"

Movió ligeramente su muslo rozando su zona íntima. Leah se estremeció y apretó las piernas, pero sintiendo el muslo de Ishakan terminó mojándose. Ella podía sentir que estaba un poco de humedad abajo.

Su raciocinio recuperado luchó ferozmente contra sus instintos desenfrenados. Además, la culpa y el placer se mezclaban, así que su mente estaba caótica. Ishakan la tentó estimulando con sus dedos suavemente uno de los pezones que sobresalía del camisón.

"Te haré sentir mejor..." Introdujo lentamente su otra mano en el interior de su falda. Leah se tapó la boca con la mano porque se sentía muy bien el toque de su mano. Si no lo hubiera hecho probablemente habría gemido como un animal.

Sus dedos tocaron la zona más privada de su cuerpo. Sintió un cosquilleo mientras frotaba sutilmente su ropa interior. Susurró disimulando su mirada que parecía querer comérsela de inmediato.

"¿No tienes curiosidad, Leah?"