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viernes, 9 de julio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 205

Capítulo 205. Visita Nocturna (1)


Mientras Leah estaba paralizada, la Dama Mirael habló desesperadamente.

"¡Su Alteza...!" Se excusó con una voz afligida. "¡Es un malentendido... Argh!" Pero no tuvo la oportunidad de seguir hablando porque Blain la tiró al suelo halándola por el cabello. 

Ella temblaba de miedo con los ojos llenos de lágrimas, pero la mirada de Blain permanecía fría. "Una perra vulgar que no sabe nada..." 

Cuando levantó su mano cubierta con un guante de cuero, Leah se levantó rápidamente y gritó. "¡Por favor, detente!" Blain se giró lentamente. 

Leah, que rodeó rápidamente el escritorio, agarró su brazo. "Creo que es suficiente." 

Realmente le parecía excesivo, ella deseaba que Blain se comportara con menos violencia. Especialmente que corrigiera su hábito de abofetear con las manos. 

Pero Blain no quiso escuchar a Leah y pisó la mano de la Dama Mirael con el pie, provocando que ella se estremeciera de dolor.

"¡Por favor, no...!" Cuando ella intentó disuadirlo de nuevo, Blain le preguntó con los ojos enfurecidos. "¿Desde cuándo esta perra se comporta de esta manera?"

Seguía pisando la mano de la Dama Mirael. Eso hizo que se molestara. No entendía porque se comportaba con tanta violencia, ella estaba cansada de eso.

Tal vez porque sabía que en cualquier momento Blain podría tratarla de la misma forma que lo estaba haciendo con la Dama Miriel. La cuerda tensada se rompió. Leah habló impulsivamente. 

"Tú eres el que ha creado esta situación."

Fue Blain quien hizo que la Dama Mirael no la respetara. Nada de esto hubiera sucedido si no la tratara de forma irrespetuosa. No, si nunca hubiera tenido una consorte.

Los ojos de Blain se entrecerraron mientras miraba a Leah. Blain dijo después de apretar los dientes ferozmente. "...Salgan todos."

Las damas de compañía, que estaban demasiado nerviosas para moverse, no pudieron entender lo que quería decir. Blain murmuró un insulto en voz baja y gritó. "¡¡¡Salgan de aquí!!!"

Las damas de compañía salieron rápidamente con la Dama Miriel. Los únicos que se quedaron en la oficina fueron Blain y Leah. 

Sus ojos azules miraban fijamente a Leah. Aunque tenía miedo de que le diera nuevamente una bofetada en la mejilla, ella abrió la boca.

"En el pasado no tenía esta actitud."

En su memoria, Blain no trataba a los demás como basura. Hasta ahora ella intentaba comprenderlo convencida de que se había vuelto insensible por la presión del trono, pero no podía tolerarlo más.

Parecía como si algo en su cabeza, que aceptaba todas las atrocidades de Blain, se hubiera roto. Leah expresó lo que había estado reteniendo en su corazón. "Has cambiado demasiado..."

Blain no respondió a las palabras de Leah, solo miraba a Leah con ojos aterradores. En el espeluznante silencio, Leah no apartó la mirada.

Ambos se miraron durante mucho tiempo. Blain fue quien rompió el silencio primero.

"¿Me amas?"

Por primera vez, Leah no contestó inmediatamente. Pero Blain no esperó su respuesta, sonrió y murmuró.

"...No tiene sentido."

Blain se dio la vuelta y se marchó sin decir nada más. La puerta de la oficina se cerró abruptamente, produciendo un sonido estruendoso.

Sus piernas flaquearon. Leah se sentó en el suelo de la caótica oficina. Después de permanecer sentada durante un rato, se preguntó de repente si eran verdaderos los recuerdos que tenía del pasado.
 
***

Después de una larga reflexión, Leah llegó a una conclusión. Algo extraño estaba pasando.

La sensación de alienación y discrepancia que sentía a menudo se hacía cada vez más clara, tanto que se preguntaba cómo no se había dado cuenta antes. No podía asegurar que había perdido los recuerdos como decía el hombre. Pero obviamente desconocía algo.

Leah sabía que no podía confiar y contar estas historias a nadie. El Conde Valtein, el Ministro de Finanzas Laurent, la Condesa Melissa y las damas de compañía del palacio de la princesa... Todos ellos formaban parte de la sensación de alienación que sentía Leah.

Mientras estaba ocupada trabajando, Leah se cuestionaba cosas que no tenían respuestas. Se encontraba en un punto muerto. Pero aunque intentara investigar a profundidad, no podría porque no tenía tiempo para ello.

Se hizo de noche otra vez cuando terminó todas las tareas que tenía como objetivo. Estaba exhausta después de tanto trabajo.