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miércoles, 7 de julio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 203

Capítulo 203. Ocupada (1)


Leah, que se había dormido como si se hubiera desmayado después de regresar del salón de banquetes, se despertó renovada al día siguiente.

Tal vez porque había comido algo sin sentir náuseas después de mucho tiempo, su cuerpo estaba lleno de energía. Incluso pudo ocuparse proactivamente del trabajo acumulado.

La Condesa Melissa no recordaba el incidente de la noche anterior. Cuando Leah le preguntó discretamente, dijo que estuvo en el salón con ella. Quería saber qué métodos habían utilizado para alterar los recuerdos de la Condesa.

Después de ocuparse de las tareas urgentes, Leah salió a pasear por el jardín. Cuando apenas ella tenía un poco de tiempo libre, preguntas invadían su mente. No entendía cómo conocía y extrañaba el sabor de los dátiles si nunca los había visto. 

No pudo evitar reírse cuando pensó que podría haber perdido recuerdos como le decía Ishakan. Se dio cuenta de que estaba siendo influenciada por ese hombre hasta el punto de considerar realmente algo tan absurdo.

Durante los días siguientes, Leah pensó en Ishakan. Los persistentes pensamientos ampliaban su territorio, disminuyendo el afecto que sentía por Blain.

Quería volver a verlo y quería escuchar su voz, aunque no supiera qué hacer cuando se encontraran. Leah pensaba tanto en Ishakan que incluso cometió un error mientras estaba trabajando.

Tenía una curiosidad peligrosa. No podía resistir la tentación, aunque sabía que no debía meter las manos en el fuego. Se sentía hipnotizada por su hermosa apariencia, como si fuera una flor.

De esa manera continuaron pasando los días y aunque nunca tuvo la oportunidad de verlo, no dejaba de pensar en ese hombre.

"¡Te ves hermosa, Princesa!"

"...Gracias."

Había llegado el día en probarse el vestido de bodas. Los mejores sastres de Estia trabajaron conjuntamente para crear un vestido blanco con patrones que se veían impresionantes.

El hermoso vestido le quedaba perfectamente a Leah. Pero aunque los sastres y las damas de compañía la elogiaban excesivamente, ella se miraba en el espejo con el rostro inexpresivo.

Tuvo una extraña sensación de déjà vu. Sentía que había usado un vestido blanco de bodas en el pasado. Leah tocó el espejo con su mano cubierta por un elegante guante de encaje y lo frotó suavemente con las yemas de los dedos, pero el reflejo en el espejo siguió siendo el mismo.

"¿Cree que le falta algo...?"

Preguntó un sastre perspicazmente. Leah negó con la cabeza.

"No, es perfecto."

Cuando finalmente Leah esbozó una pequeña sonrisa, los sastres y damas de compañía pusieron expresiones de alivio. Pero tan pronto ellos dejaron de centrar sus miradas en ella, su rostro inexpresivo regresó.

No estaba emocionada aunque pronto se casaría con el hombre que amaba. Sólo tenía intensas náuseas, pero creía que se debía a que el vestido le resultaba incómodo y pesado.

Cuando se quitó el vestido después de medírselo, se sintió un poco más aliviada. Los sastres se retiraron y ella comenzó a trabajar de nuevo.

La cantidad de cosas que hacer aumentaron exponencialmente debido a la visita de los emisarios de varios países. Además, tenía que prepararse para la boda, así que estaba muy ocupada. No tenía tiempo disponible para nada.

La Condesa Melissa le dijo mientras estaba absorta en el trabajo.

"La Dama Miriel ha venido."

La pluma de Leah, que había estado moviéndose, se detuvo repentinamente.

"...Supongo que no ha solicitado una audiencia."

"Sí. No hubo ninguna comunicación previa."

Leah sonrió suavemente. Fue un comportamiento verdaderamente arrogante. Sin el favor de Blain, ella ni siquiera podría pisar el palacio de la princesa. Parecía que estaba embriagada de poder.

Ahora que lo pensaba, ella tenía razones para su arrogancia. Hasta ahora Leah había sido patética en presencia de la Dama Mirael. Incluso Blain la había abofeteado en la mejilla delante de la Dama Mirael cuando estaban en la habitación. 

Lógicamente como consorte de Blain, la Dama Mirael menospreciaría a Leah que ni siquiera podía tener relaciones s3xuales con él. 

Leah no odiaba a la Dama Mirael porque Blain tenía la mayor parte de la culpa, pero tampoco le interesaba establecer una relación con ella.

"No hay ninguna razón para que nos reunamos, ¿Verdad?" Leah dijo fríamente. "Por favor, que regrese."

Leah dirigió su mirada a los documentos. Sin embargo, no podía concentrarse porque su mente se llenó de pensamientos complicados.

Si todavía no podía tener relaciones s3xuales con Blain después del matrimonio, estaría en un grave problema. El miedo de que la abolieran como Reina siempre había perseguido a Leah.