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domingo, 4 de julio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 201

Capítulo 201. Ideas (1)


Leah no respondió precipitadamente. Había hablado de la muerte a la ligera, pero no había indicio en sus ojos que indicara que estuviera bromeando.

Si ella cometía un error, incluso una sola palabra, algo terrible podría suceder inmediatamente. Como Leah permaneció en silencio, Ishakan entrecerró los ojos lentamente.

Sus dedos recorrieron los ojos enrojecidos de Leah. Sus pestañas temblaron porque sintió un cosquilleo. Viendo sus acuosos ojos morados, Ishakan murmuró. "...He sido muy feroz."

Leah no lo negó, pero tampoco lo afirmó. Por un lado, ciertamente fue aterrador cuando él levantó la voz y actuó violentamente. Pero, por otro lado, ella sentía una extraña sensación de confianza. 

Una confianza infundada en que este hombre no le haría daño. Ella sólo lo había visto dos veces en toda su vida, así que no entendía porque sentía eso. En el momento en que ella se contemplaba si debía decirle que no importaba, se escuchó un silbido corto y agudo.

La irritación se reflejó en sus ojos dorados. "El ladrón tiene buena intuición." Ishakan besó la frente de Leah. Fue tan rápido que ella no tuvo tiempo de rechazarlo. 

"Acuérdate de mí, Leah." Después de esas breves palabras, como si se fundiera con la oscuridad, Ishakan desapareció. Leah extendió inconscientemente la mano hacia donde había estado el hombre.

"¡Leah!" La puerta del salón se abrió abruptamente. La persona que entró fue Blain, que estaba borracho. Como Leah no había vuelto al salón de banquetes desde hacía mucho tiempo, vino a buscarla personalmente.

Blain inspeccionó minuciosamente el salón, parecía que estaba comprobando si había alguien escondido. Leah miró disimuladamente la puerta. Estaba preocupada porque Ishakan la había golpeado hace poco, pero afortunadamente no parecía que estuviera rota. Blain habló después de confirmar que no había nadie extraño en el salón.

"¿Por qué estás sola?" Leah respondió sin dudar. "La Condesa Melissa está haciendo un recado." En realidad ella ni siquiera sabía dónde estaba, pero creía que si decía eso, Ishakan se encargaría de todo.

Al escuchar su respuesta, Blain sonrió y la abrazó. "Leah." Olía fuertemente a alcohol. Su estómago, que finalmente se había calmado, comenzó a revolverse de nuevo ante el olor del alcohol. Leah trató de respirar lo menos posible.

Blain, que no se percató de la incomodidad de Leah, continuó hablando mientras la abrazaba. "Te gustan los melocotones."

'¿Realmente?' Por supuesto que a ella le gustaban, pero no más que otras frutas. Sin embargo, con Blain diciendo eso, lo mejor sería fingir que sí. No quería que se enfadara por contradecirlo.

"No te daré una pluma, te daré melocotones. No, mejor comparé un huerto de melocotones y lo convertiré en una villa." Su voz se hizo más vivaz mientras hablaba entusiasmado. "¿Y las flores? Te gustan las flores, ¿Verdad? Plantaré todas las flores que quieras." Blain dijo sonriendo como un niño. "Nos tomaremos unas vacaciones cuando la villa esté terminada. Cubriremos todo con nuestros nuevos recuerdos..."

Parecía feliz mientras imaginaba un futuro con Leah. Estaba borracho y repleto de sueños. Pero Leah no estaba imaginando lo mismo que Blain, su mente estaba llena de otros pensamientos.

Un hombre rudo y feroz, pero cálido y acogedor. Su temperatura corporal hacía que su cuerpo se sintiera liviano, y no se cansaba de su particular aroma.

Leah, que pensaba en Ishakan, cerró los ojos. Sólo un tonto arriesgaría la vida por un amor prohibido. Sin embargo, ella estaba haciendo eso ahora mismo, aunque pronto se casaría con la persona que había amado desde hacía mucho tiempo.

Pero Leah no podía evitarlo. La presencia de ese hombre, fuera de la lógica y la razón, estaba arruinando su vida.

De repente, sintió la mano izquierda pesada. El anillo de compromiso en su dedo anular le molestaba como si fuera una esposa. Leah apretó suavemente la mano.

Un hombre que afirmaba ser su esposo. Un hombre que trataba que recuperara recuerdos que no existían.

Realmente Leah todavía no sabía a cuáles recuerdos se refería. Pero estaba segura de una cosa. Se sentía tan atraída por él, que no podía negarlo.

***

Haban, Genin y Morga se sentaron alrededor de la inconsciente Condesa Melissa. Morga le dio a la Condesa Melissa una extraña poción para nublar su memoria. Se trataba de la extraña poción que había utilizado en Byun Gyeongbaek De Oberde cuando cuando vino por primera vez a Estia.

Mientras Morga trabajaba duro, Haban y Genin tenían una expresión un poco sombría en sus rostros. Morga no pudo evitar chasquear su lengua viendo sus expresiones.