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jueves, 1 de julio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 198

Capítulo 198. Cúmulo de Emociones (1)


"Genial. Te di el té medicinal porque no te encuentras bien, así que asegúrate de beberlo."

Mientras las damas que estaban alrededor elogiaron la consideración y la atención de Cerdina, Leah le agradeció a Cerdina.

"Disfruta del banquete. Debo dialogar con nuestros invitados que han venido de lejos." Ella observó a los emisarios y sonrió ampliamente. "Hay que actuar diligentemente desde hoy, para tener una magnifica celebración el día de la boda."  

Después de decir eso, Cerdina caminó hasta donde estaba Blain y comenzó a hablar con los emisarios de otros países. Las expresiones de los emisarios, que se habían comportado incómodamente, se volvieron más naturales a medida que conversaban con Cerdina.  Excepto la delegación de Kurkan.

Los Kurkan estaban apartados como una isla en el salón de banquetes. Habían venido para disfrutar del banquete, pero sus rostros parecían tan sanguinarios que los demás evitaban acercarse a ellos. Incluso Cerdina aún no se había acercado a ellos.

Leah había enfocado su atención en los Kurkan. Sería malo si Blain descubriera que los había estado observando, puesto que parecía que no le agradaban los Kurkan.

Después de haber conversado un tiempo con las damas de su alrededor, Leah se acercó discretamente a Blain para decirle que iría a descansar a la sala de estar.

Blain se reía a carcajadas y hablaba con los emisarios de los países del sur. Probablemente estaba borracho porque tenía la cara un poco roja y parecía de muy buen humor.

"Su Alteza."

"Oh, mi esposa está aquí."

No era su esposa porque todavía no se habían casado, pero Leah simplemente le siguió la corriente. Blain presentó a Leah a los emisarios, la abrazó por la cintura y le besó el cuello. Leah se encogió de hombros ligeramente.

'Ojalá no hiciera esto delante de la gente...'

También le disgustó cuando la besó en la mejilla delante de los Kurkan. Pero Blain no dejaría de hacerlo solo porque a ella no le gustara. Así que ella tenía que aguantar este tipo de cosas porque lo amaba.

Después de tolerarlo durante un tiempo, ella lo apartó suavemente y le dijo. "Regresaré luego de un breve descanso en la sala de estar."

"Está bien."

Con el permiso de Blain, Leah salió rápidamente del salón de banquetes. Las náuseas que había estado reprimiendo se agravaron por el contacto con Blain. La Condesa Melissa siguió a Leah y la acompañó a la sala de estar.

Últimamente, se sentía agobiada por las damas de compañía del palacio de la princesa, así que a menos que se tratara de un asunto oficial, intentaba andar sólo con la Condesa. Por supuesto que también la agobiaba, pero prefería que la acompañara una sola, la dama de compañía principal. burdened

En el pasado, tenía una relación muy cercana con las damas de compañía, pero ahora se sentía incómoda. Probablemente porque la personalidad de todas había cambiado un poco.

Ahora pensaba en ello, también le pareció extraño. Cosas que había ignorado hasta ahora se revelaron claramente. Reflexionó sobre el pasado, preguntándose desde cuándo había sucedido esto.

De repente, Leah que había llegado frente al salón del palacio de la princesa, entró en razón. La Condesa Melissa debía adelantarse para abrirle la puerta, pero no lo hizo. Cuando Leah se dio la vuelta, sus ojos se agrandaron.

Ella intentó gritar pero no pudo. Alguien de Kurkan había tapado su boca con una gran mano. La mujer de gran complexión se disculpó avergonzada. "Oh, Leah, lamento asustarte..."

Leah miró hacia un lado. Un hombre Kurkan delgado, arrastraba a la inconsciente Condesa Melissa hacia algún lugar. Cuando hicieron contacto visual, el hombre Kurkan levantó la mano para saludarla. La mujer Kurkan susurró mientras sujetaba firmemente a Leah.

"Solo hablarán durante un momento, eso será suficiente." Empujó a Leah cuidadosamente hacia el salón. La puerta a sus espaldas se cerró. Sus labios se abrieron, atónita. 

Fue por Ishakan. El hombre había entrado osadamente en el salón del palacio de la princesa. Sentado en un sillón, la saludó con naturalidad. "Hola."

Luego se levantó lentamente y comenzó a acercarse despacio. Su corazón latía con más fuerza a medida que él se acercaba. Leah retrocedió hasta que su espalda chocó con la puerta cerrada y gritó con voz temblorosa. "¡Si piensas profanarme...!"

Ishakan respondió con una ceja levantada. "Si tuviera la intención de hacerlo, lo habría hecho delante de la fuente."

"......"

Leah se tapó la boca con la mano. Estaba sorprendida por las rudas palabras. El hombre puso las manos en la puerta. Leah quedó atrapada.

De repente, un aroma llegó a su nariz. No sabía qué perfume estaba usando, pero el aroma refrescante le parecía agradable. Sintió que su malestar estomacal disminuía. Ella olfateaba discretamente, cuando él habló.  "No haré nada que no quieras, Leah."