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martes, 29 de junio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 197

Capítulo 197. Náuseas (3)


Los ojos de Leah se agrandaron, desconcertada por el repentino beso. Blain dijo ladeando ligeramente la cabeza.

"No esperaba que viniera el Rey personalmente. Debido a eso celebraremos una boda aún más magnífica." Ella sintió que el ánimo de los Kurkan se volvía feroz. Por el contrario, Blain estaba más contento.

Leah miró al Rey de Kurkan. El hombre llamado Ishakan le respondió tranquilamente. "¿Realmente no lo esperabas? Estoy seguro de que suponías que vendría."

Blain dijo mientras acariciaba la cintura de Leah. "Pensé que no vendrías porque llegaste más tarde de lo que pensaba."

El hombre miró la mano de Blain, luego abrió lentamente la boca. "...He escuchado que en Estia se le cortan las manos a los ladrones." Luego preguntó mirando a Blain. "¿Qué hacen con los hombres que codician las esposas de otros?"

"Bueno, no lo sé porque nunca he codiciado ninguna." Blain sonrió maliciosamente. "Desde el principio, sólo he querido a mi futura esposa."

El hombre también sonrió. "A mí me sucede lo mismo. Cuando un Kurkan..." Los ojos dorados se dirigieron a Leah. Habló mientras miraba a Leah, que estaba parada como una muñeca, abrazada por Blain. "Decide su compañero, perseguirá a esa persona por el resto de su vida."

Leah finalmente se dio cuenta de que había estado conteniendo la respiración. El hombre inclinó ligeramente la cabeza, señalando el final de la conversación. "Disfrutaremos del banquete que has organizado."

Con esas palabras, el hombre se marchó primero. Los Kurkan siguieron en silencio a su Rey, y pronto desaparecieron en dirección al salón de banquetes. Blain murmuró insultos. "Bastardo arrogante."

Leah bajó la mirada, fingiendo no escucharlo. Pero Blain agarró la barbilla de Leah y levantó su cabeza para mirarla a los ojos. 

"......" Después de mirar a Leah durante un rato, como si estuviera comprobando algo, soltó su barbilla. "Vamos." 

Todo le parecía extraño. Pero aunque le preguntara a Blain, no le diría nada. 

Ishakan. Leah repitió su nombre en su mente. El hombre no le había mentido. Después de haber confirmado que realmente se trataba del Rey de Kurkan, su curiosidad sólo se incrementó. Si tenía la oportunidad, quería tener una conversación personal con él.

Pero ella tenía que tener cuidado porque Blain era extremadamente celoso, ni siquiera le gustaba que Leah hablara con otros hombres. Si se enterara que ella había besado al Rey de otro país con el que no tiene una buena relación… seguramente no perdonaría este gran error.

Fingir que no conocía al hombre sería lo mejor que podía hacer. Leah reprimió sus emociones y siguió a Blain.

En el momento en que se abrieron las puertas del salón de banquetes, el rostro de Leah palideció. El aire estaba impregnado de diversos olores.

El olor a cosméticos, comida y alcohol hizo que sintiera náuseas inmediatamente. Su corsé estaba muy apretado y no había comido recientemente, así que pensaba que podría desmayarse en cualquier momento.

Respiró hondo, reprimiendo el impulso de salir corriendo ahora mismo. Planeaba aguantar un rato y luego ir directamente a un salón.

Ambos fueron recibidos con afectuosos saludos. Los nobles de Estia sonreían alegremente mientras elogiaban a Leah y Blain, diciendo que se veían bien como pareja.

Después del intercambio de saludos, se separaron. Fue porque Blain había ido a hablar con los emisarios. Leah quería acompañarlo, pero Blain no lo permitió. Leah, que se quedó hablando con algunas damas, discretamente examinaba a los emisarios uno por uno.

A diferencia de los risueños y bulliciosos nobles de Estia, todos los emisarios de países extranjeros tenían expresiones sutiles. Parecía que intentaban disimular algo. Además, cuando hacían contacto visual con Leah, desviaban su mirada rápidamente.

Leah frunció el ceño viendo el comportamiento de los emisarios, parecían incómodos en el salón de banquetes con un ambiente alegre y divertido.

Si hubiera sido en el pasado, lo habría ignorado considerándolo algo insignificante. Pero hoy esto le molestaba. Las palabras 'por qué' le vinieron a la mente, acompañadas de una sensación de alienación. Ella sentía como si estuviera desarrollando un espectáculo de muñecos.

"Leah."

Una voz suave despertó a Leah, que estaba perdida en sus pensamientos. Cerdina abrazó ligeramente a Leah. "Estás muy hermosa. Se te ve mejor el vestido porque has perdido peso recientemente." Cerdina sonreía mientras la elogiaba. "¿Estás bebiendo el té medicinal?"

Estaba en una condición en la que vomitaba todo lo que consumía, así que el té medicinal que le dio Cerdina se estaba convirtiendo en abono de los jardines del palacio de la princesa. Pero Leah respondió con una leve sonrisa.

"Sí, las damas de compañía del palacio de la princesa siempre me cuidan bien."