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domingo, 27 de junio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 196

Capítulo 196. Náuseas (2)


Sentía unas intensas náuseas, "¡Blargh, blargh...blargh...!" Después de haber vomitado agónicamente durante un rato, Leah se tambaleó, así que se sostuvo de un arbusto.

"Haa, ha..." Jadeando, sacó un pañuelo y se limpió los labios. Ella no podía creer que había logrado contener las náuseas hasta ahora. Se cubrió los ojos con las manos porque estaba mareada.

Normalmente, Leah habría dicho que tenía el estómago revuelto y habría evitado comer. Cerdina insinuaba frecuentemente que Leah tenía que cuidar su alimentación para mantenerse en forma, así que seguramente le hubiera gustado que ella se saltara el desayuno.

Pero aunque Leah le hubiera gustado complacer a Cerdina, extrañamente el pensamiento de ocultar las náuseas llenó su cabeza. '¿Por qué hago esto?'

Parecía que algo se había torcido desde que conoció al extraño hombre la noche anterior. Escuchó un crujido en sus oídos. Fue el sonido de la grieta que se producía en su vida cotidiana.
 
***
 
Leah había comido muy poco últimamente. No importaba lo que comiera, su estómago no lo asimilaba adecuadamente. Afortunadamente, ella se había enfermado porque se había mojado bajo la lluvia la última vez, así que lo utilizaba como una excusa para no comer cuando no tenía apetito.

Incluso a veces cuando se comía una sopa ligera sentía náuseas, así que vomitaba a escondidas. Viendo que Leah adelgazaba día tras día, Blain se puso furioso. Intentó expulsar a todas sus damas de compañía, pero pudo disuadirlo.

Aunque sentía demasiadas náuseas sin importar lo que comiera, realmente había algo que quería comer. Mientras añoraba un sabor que no podía recordar claramente, seguía comiendo y vomitando día tras día.

En medio de todo esto, fueron llegando los emisarios para la celebración de la boda y Blain les dio personalmente la bienvenida.

Estaba previsto que el banquete durara unas dos semanas antes de que llegaran todos los emisarios de los países del continente. Leah quería que se obtuvieran muchos logros diplomáticos durante la estancia de estos emisarios en Estia.

Sin embargo, Blain se oponía a que Leah se presentara ante los emisarios. Incluso intentó disuadirla para que no asistiera al banquete de bienvenida.

"No tienes que salir."

Antes Leah habría hecho dócilmente lo que le decía, pero en esta ocasión lo persuadió por decisión propia.

"Sería descortés. Los emisarios vinieron por la celebración de la boda..."

Kurkan también había enviado emisarios, pero ella se enteró que extrañamente el Rey también había venido con ellos.

Leah se preguntaba si el hombre que le había dicho tantos disparates realmente era el Rey de Kurkan. Aunque en su mente surgió una señal de advertencia por esta curiosidad peligrosa, ella quería comprobarlo.

"¿Qué pensarán los demás si no me presento?"

Blain, que estaba siendo persuadido, agarró repentinamente su mano. Después de observar el anillo en su dedo anular, entrelazó sus dedos.

"¿Me amas, Leah?"

"Te amo."

Ella respondió con una sonrisa cariñosa que le gustó. Blain, que miró atentamente a la hermosamente vestida Leah, murmuró en voz baja.

"...Aunque sea una cáscara, definitivamente es mía." 

Blain finalmente accedió a que Leah lo acompañara.

"Vamos juntos. Creo que está bien mostrarte."

Leah y Blain se dirigieron juntos al salón de banquetes. La noche había llegado, pero el palacio real estaba tan iluminado como a la luz del día. Aunque la música del salón de banquetes se extendía hacia afuera, el ambiente lúgubre del palacio no desapareció.

Cuando ambos caminaban acompañados de asistentes y damas de compañía por un largo pasillo que estaba iluminado, Blain se detuvo abruptamente.

Desde el lado opuesto, apareció un grupo. De cuerpos altos, de piel oscura y aspecto hermoso, evidentemente eran Kurkan. Al frente estaba un hombre con los ojos dorados.

El hombre se detuvo, todos los Kurkan que lo seguían hicieron lo mismo. Leah miró fijamente al hombre. El hombre también miró fijamente a Leah.

Al igual que el otro día, sus ojos le parecían peculiares. Los ojos dorados, que brillaban como si estuvieran impregnados de luz, tenían el poder de atraer a las personas. Leah, que los miraba como si estuviera hipnotizada, recuperó la compostura cuando sintió la mirada de los demás Kurkan.

"......"

Los Kurkan que estaban detrás del hombre miraban a Leah. Por alguna razón, todos tenían una pizca de ansiedad en sus ojos. De repente, Leah se sintió incómoda cruzada de brazos cruzados con Blain.

"Que la luz brille sobre Estia."

Se escuchó una voz profunda. Sus brillantes ojos dorados solo miraban a Leah.

"Soy Ishakan, el Rey de Kurkan."

En ese momento, tuvo una fuerte sensación de déjà vu. Como si hubiera sucedido un momento similar a éste en el pasado.

Justo cuando los labios de Leah se abrieron ligeramente, Blain soltó sus brazos y la haló por la cintura hacia él. Leah se tambaleó, así que se aferró a Blain.

"¡Gracias por venir desde tan lejos, Rey de Kurkan!" Blain besó a Leah en la mejilla, luego dijo con una sonrisa retorcida en su rostro. "Esta es mi futura esposa."