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viernes, 25 de junio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 195

Capítulo 195. Náuseas (1)


Leah, que estaba sentada frente a una pequeña mesa fingiendo que estaba comiendo,  se levantó de su asiento y se puso una túnica. Ella sintió que cobraba vida lejos de la comida. 

Pero Cerdina se acercó a la mesa y se sentó en una silla. "Hablemos mientras comes." Le dijo a Leah con una sonrisa. "No quiero interrumpir tu comida. Blain hará un escándalo." 

Sacudiendo la cabeza, añadió que si ella perdía peso, Blain la culparía. Leah se sentó de nuevo y le hizo una petición a la Condesa Melissa. "¿Podrías servirnos un poco de té?"

"Sí, Princesa."

Impotente, Leah tomó los cubiertos, intentando no oler en la medida de lo posible. Sentía una mirada aguda.

"No tienes buen aspecto."

"Me duele un poco la cabeza. Gracias por preocuparte por mí."

Leah despreocupadamente se metió un bocado de comida en la boca y se lo tragó. Entonces sonrió forzadamente.

Cerdina miraba a Leah sin mover ni un músculo. Leah siguió moviendo sus manos mecánicamente sintiéndose presionaba por su mirada.

Desde que podía recordar, Cerdina siempre había sido amable y gentil con ella. Pero Leah le tenía miedo, aunque no había ninguna razón aparente. Cuando estaba delante de Cerdina, el miedo se apoderaba de ella como si estuviera grabado en su cuerpo.

Además, Leah no podía entenderla. Su personalidad y su forma de pensar eran completamente diferentes.

Cerdina recibió el título de Reina Madre después del ascenso de Blain al trono. Pero no le gustaba que la llamaran Reina Madre, porque simplemente creía que hacía que pareciera vieja.

Tal vez debido a su obsesión por la juventud y la belleza, Cerdina parecía más joven en comparación con su edad real. Ella solía seducir a los jóvenes caballeros del palacio para acostarse con ellos. Incluso ocasionalmente organizaba orgías incluyendo mujeres. Cerdina ni siquiera intentó ocultarlo, así que Leah también lo sabía.

Cerdina se diferenciaba mucho de Leah en ese ámbito, incluso ocasionalmente le preguntaba si había tenido s3xo con Blain. Pero esa no fue la única razón por la que se sentía incómoda. A veces, Leah veía malicia pura en sus ojos.

Cerdina seguía mirando a Leah sin pestañear. Leah, que tragó tranquilamente la comida que estaba masticando, le preguntó.

"¿Hay algo que quieras decirme?"

Una sonrisa apareció en el rostro inexpresivo de Cerdina.

"No. Estoy disfrutando verte comer."

Cerdina echó un vistazo a la comida frente a Leah y señaló algo con un dedo.

"¿No te gusta eso?"

Se trataba de finas rodajas de jamón seco. Aunque había evitado comerlas porque el olor le parecía desagradable, ahora tenía que hacerlo porque Cerdina las había señalado.

Leah pinchó una rebanada de jamón seco con el tenedor, la puso en un trozo de pan y se lo comió. Cerdina siguió mirándola persistentemente mientras masticó, tragó e incluso continuó comiendo.

Entonces, la Condesa Melissa colocó una taza de té frente a Cerdina. Ella comenzó a beberse el té y mirar alrededor de la habitación en lugar de Leah. 

Viendo que Cerdina había desviado completamente su atención, Leah dejó los cubiertos y comprobó la cantidad de comida que había consumido.

Había consumido la cantidad habitual de comida por la mañana. Pero a ella le hubiera gustado comer menos hoy.

La Condesa Melissa le dio una taza de té. En cuanto vio el té, sintió una sensación desagradable en la boca. Pero Leah comenzó a beberlo tranquilamente.

Cerdina habló sobre diversas historias, totalmente innecesarias para entrar en una habitación por la mañana. Después de haber contado diversas historias sin sentido, finalmente se levantó de su asiento.

"Tengo que irme. Te he traído un té medicinal, debes beberlo tres veces al día." Cerdina extendió sus manos y las puso sobre las mejillas de Leah. Mirándola a los ojos, dijo. "Si tienes algún problema, dímelo."

"...Sí, lo haré. Gracias por cuidarme."

Un dedo rozó suavemente una de sus mejillas. Fue la mejilla que Blain había abofeteado. 

"Te quiero como mi verdadera hija, Leah." Cerdina besó su roja mejilla hinchada y luego se marchó del palacio de la princesa.

Ahora que Cerdina se había ido, Leah le dijo a la Condesa Melissa. "Vamos a pasear un rato." 

Entonces, ella salió a pasear por el jardín trasero del palacio de la princesa acompañada de la Condesa Melissa. Como el lugar estaba cerca no era necesario que las demás damas de compañía la acompañaran.

El jardín trasero se veía mal. Todas las flores frescas y los árboles habían desaparecido, sólo quedaban arbustos espinosos de color verde grisáceo. Después de observar el demacrado jardín trasero, Leah se volteó para mirar a la Condesa Melissa.

"Hace frío. ¿Podría traerme una manta?" Además, añadió que trajera té para beber un poco en la mesa de té del exterior, aprovechando que iría al palacio de la princesa. 

La Condesa Melissa regresó al palacio de la princesa para cumplir con las órdenes recibidas. Leah sentía el estómago revuelto, pero caminaba tranquilamente por el jardín trasero como si estuviera paseando. Cuando estuvo segura de que la Condesa se había marchado completamente, contó hasta treintena en su mente y se metió entre los arbustos.

***

Hola, quiero decirles que actualmente he estado teniendo serios problemas de salud, que espero que no se agraven y que pueda seguir traduciendo con normalidad.  

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