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domingo, 20 de junio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 193

Capítulo 193. Melocotonero 


Blain pensó en el pasado, exactamente en uno de los primeros momentos de su infancia que podía recordar. Su madre le dijo cuando aún tenía el cabello rubio.

A partir de hoy, serás de la realeza de Estia.

Incluso el joven Blain sabía que los miembros de la realeza de Estia nacían con el cabello plateado. Cerdina hizo que Blain bebiera un extraño líquido.

Desde entonces, Blain comenzó a tener el cabello plateado. Repentinamente entró en el desconocido palacio real y fue llamado Príncipe.

Ese lugar estaba lleno de personas que envidiaban su relampagueante ascenso de estatus y que lo despreciaban porque había sido concebido en una aventura extramatrimonial. Para un niño pequeño resultaba complicado lidiar con ese tipo de trato.

Blain odiaba el palacio real. Le pidió a Cerdina que regresaran a casa, pero ella se negó, diciendo que haría todo lo que le pidiera pero no esto. 

Los días siguieron siendo horribles. Un día llamó a Blain para que comiera con su padre. Blain se dirigió al palacio principal con un rostro inexpresivo.

Le disgustaba tener que llamar padre a un anciano del cual no tenía ni una gota de sangre. No entendía cómo su madre había pensando en entrar al palacio real con una mentira tan descarada.

Mientras Blain caminaba, los asistentes que habían siguiéndolo murmuraron y miraron a algún lugar en la distancia. Blain, que volteó su mirada hacia la misma dirección, observó un melocotonero que estaba a un lado del camino. Entre las rosadas flores de melocotón que estaban en plena floración, una pequeña  mano blanca sobresalía.

La mano, que intentaba agarrar la flor en la punta de la rama, finalmente pudo hacerlo y la arrancó. Cuando se escuchó el sonido de una rama rompiéndose los asistentes contuvieron la respiración y gritaron.

¡Princesa...!

Pensaron que ella se caería, pero la princesa salió entre las flores y las hojas del árbol, sosteniendo una flor. Su caballo plateado brillaba como una cascada bajo el sol de la primavera. La chica de ojos púrpuras que apareció sonriendo, saludó a Blain.

¡Hola...!

La chica habló amablemente.

Tú debes ser Blain.

Las ramas del árbol se balanceaban y algunos pétalos caían ligeramente. Blain se quedó mirando a la chica, sin apartar los pétalos rosados que habían caído sobre su cara. No pudo apartar la mirada de las mejillas sonrojadas de la chica, que parecían un melocotón.

Para Blain la chica parecía una fruta fresca. La chica se  bajó del árbol trepando con sus pequeñas manos y aterrizó en el suelo. Uno de los asistentes la regaño.

¿Por qué has venido sola a este lugar? Te puede suceder algo haciendo eso...

Fue un regaño lleno de afecto, muy diferente a como ellos trataban a Blain. La chica frunció el ceño e hizo un puchero con los labios.

Lo siento.

No diga eso, Princesa. La familia real no tiene porque disculparse innecesariamente.

La chica sonrió levemente. Los asistentes, que tenían una expresión seria, también terminaron sonriendo. La chica le tendió repentinamente la flor a Blain.

Toma esto.

Se trataba de la flor que había obtenido subiendo al árbol. Mientras ella extendía la rosada flor de melocotón, dijo.

La próxima vez recogeré un melocotón para ti.

—......

Blain tomó la flor de melocotón sin decir una palabra. Su corazón latía rápidamente. Desde ese día, siempre tuvo esa flor en el bolsillo.

La flor terminó muriendo, pero no se deshizo de ella hasta que le salieron gusanos en sus pétalos y tuvo mal olor. Después de eso, Blain se dirigió a Cerdina.

La quiero.

Cerdina sabía lo que quería Blain. Respondió con una leve sonrisa.

Es algo que actualmente no puedes tener. Pero...

Al escuchar la palabra 'pero', Blain preguntó.

Entonces, ¿Qué debo hacer?

La sonrisa de Cerdina se hizo más amplia. De la misma manera que le dijo a Blain que se convertiría en parte de la realeza, ella habló tranquilamente.

Conviértete en el Rey. Entonces podrás tener todo lo que quieras bajo tus pies y mirarás a los demás hacia abajo.

Por esas palabras lo había hecho todo hasta ahora. Pero incluso después de convertirse en Rey, Blain no había conseguido lo que quería. A pesar de que hizo que la mujer que brillaba intensamente se pudriera.

"......"