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jueves, 17 de junio de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 190

Capítulo 190. Aparición (2)


"¡Ahhh, Su Alteza, ahh, más, hazlo más fuerte...!"

"Hmm, ahh...."

La Dama Mirael abrazó seductoramente a Blain por el cuello. Su cuerpo desnudo relucía por la iluminación de la habitación. Blain que había estado moviendo su cadera, respiró profundamente y miró a Leah. Empapado de sudor, le hizo un gesto para que se sentara. Leah se sentó en la silla cerca de la cama.

"No mires hacia otro lado."

Leah apretó sus manos, fijando su mirada en el hombre y la mujer que se entrelazaban. La Dama Mirael gimió con más intensidad. Blain movía su cadera, observando atentamente a la temblorosa Leah.

Blain sintió una sensación electrificante.Sacó bruscamente su virilidad, poniéndola sobre el vientre de la Dama Mirael. Leah bajó rápidamente la mirada, exhalando el aliento que había estado conteniendo.

"......"

La habitación se impregnó de un olor desagradable. Aunque ella sólo quería marcharse de este lugar lo antes posible, Blain no se lo permitía fácilmente.

Apartó a la Dama Mirael y salió de la cama. Su virilidad, manchada con todo tipo de fluidos, fue puesta enfrente de ella. Blain le ordenó mientras pasaba su mano por su cabello húmedo.

"Chúpalo."

Le parecía asqueroso y repugnante. Ella intentó abrir la boca, pero rápidamente se la tapó con la mano. Sus ojos azules la miraban fríamente mientras ella tenía arcadas. Blain preguntó con una sonrisa retorcida.

"¿Ni siquiera puedes hacer eso?"

Estaba comprometida y la boda sería pronto, pero nunca había tenido relaciones s3xuales con Blain. Esto se debía a que Leah temblaba y sentía náuseas cuando la tocaba.

Hubo una ocasión en la que ignoró su rechazo e intentó hacerlo a la fuerza mientras ella suplicaba llorando. Pero como Leah terminó desmayándose, Blain retrocedió. Entonces en su lugar, Leah tenía que observarlo teniendo relaciones s3xuales con consortes.

Normalmente, Blain la dejaba marchar después de que ella mirara pacientemente, pero hoy parecía que sus emociones estaban alteradas. En el momento en que ella finalmente pudo reprimir sus náuseas y estuvo a punto de disculparse… recibió una bofetada. Leah sintió un intenso dolor. Se cubrió la mejilla con la mano mientras parpadeaba desconcertada. 

"Seguramente has chupado su virilidad. ¿Acaso el mío está sucio?"

Unas palabras increíblemente vulgares. Sintió un intenso dolor de cabeza y sus oídos zumbaron. Leah apretó fuertemente los dientes. No podía aguantar más. Se levantó y salió rápidamente.

"¡¡Leah!!" Escuchó a Blain la llamándola, pero no miró hacia atrás. 

Leah siguió corriendo bajo la lluvia torrencial. Todo su cuerpo terminó empapado, pero no le importaba. Para evitar que sus asistentes la persiguieran, deliberadamente se escabulló en el complejo jardín.

Poco después, llegó a una fuente que tenía una Deidad masculina esculpida. Leah visitaba ocasionalmente este lugar cuando estaba cansada. Probablemente porque este lugar casi siempre estaba solo y tranquilo, se sentía reconfortada.

Debido a la lluvia la fuente estaba rebosante de agua y el lugar estaba lleno de hojas caídas. A pesar de ello, Leah seguía sintiéndose tranquila en este lugar. 

Leah se sentó cerca de la fuente. En el momento en que se sentó sobre el suelo de piedra que estaba húmedo, las lágrimas que había estado conteniendo fluyeron. Abrazó sus rodillas mientras lloraba.

Se sentía muy humillada y avergonzada. Nunca había estado con otro hombre, así que no entendía por qué decía ese tipo de cosas. Se preguntaba dónde estaba el hombre amable que amaba. Parecía que había desaparecido como un sueño.

El agua de la lluvia se mezclaba con sus lágrimas. Todavía le dolía la mejilla. Mientras ella sollozaba entre la lluvia, se escuchó el ruido de las hojas. 

De repente, cesó la lluvia. Todavía podía escuchar el sonido de la lluvia, sólo que ahora no caía sobre ella. Cuando levantó la mirada, se sobresaltó.

Enfrente estaba un hombre más alto que ella. El hombre, cubierto completamente con una larga túnica con capucha, sostenía un paraguas sobre Leah.

Se le puso la piel de gallina. Su corazón comenzó a latir rápidamente y sentía un dolor en el pecho como si estuviera siendo presionando. No entendía por qué sucedía esto. Leah se puso a la defensiva y dijo bruscamente. "¿Quién eres? Identifícate."

Pero el hombre no respondió. Su mirada se dirigió hacia su mejilla. Leah cubrió su mejilla con la mano rápidamente. Se sintió avergonzada porque había dejado al descubierto algo que no quería mostrar.

El hombre, que llevaba un rato observándola en silencio, se quitó lentamente la capucha de la túnica. Con sus ojos dorados visibles, dijo.

"Tu esposo."