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jueves, 20 de mayo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 172

Capítulo 172. Reunión Militar (2)


Leah se dirigió directamente hacia la sala de conferencia donde se realizaría la reunión militar. El palacio real era tan grande, que ella aún no había visitado todas las áreas cercanas a la habitación donde se alojaba.

Pensando que algún día tendría que explorar el palacio real, Leah llegó al frente de la sala de conferencia acompañada de sus damas de compañía. Frente a la sala de conferencia había un hombre inquieto, que se sobresaltó cuando vio a Leah.

"¡Leah!"

Siendo un poco más preciso, se sorprendió cuando vio a Mura parada detrás de Leah. Mura esbozó una pequeña sonrisa. Luego, con una mano, abrió la puerta de la sala de conferencia para Leah. "Estaremos esperando afuera. Adelante, Leah."

Aunque Haban intentó seguir a Leah discretamente, pero Mura lo detuvo. Haban miró a Leah, como si quisiera que lo ayudara. Sin embargo, ella no quería interferir en los asuntos de la pareja, así que fingió no darse cuenta.

Sosteniendo el papel enrollado entre sus brazos, Leah respiró profundamente y entró en la sala de conferencia. En el interior estaban reunidos los jefes de cada tribu. Estaban sentados alrededor de una larga mesa de madera de ébano, pero en cuanto entró Leah, se levantaron de sus asientos.

El único que no se levantó fue Ishakan, que estaba sentado en la cabecera de la mesa. Bajó lentamente la pipa que tenía en su boca y sonrió. "Leah."

Sin dudarlo, Leah caminó directamente hacia él. En cuanto ella se sentó a su lado, Ishakan besó a Leah en la mejilla como si la estuviera esperando.

Viendo que los ojos de los jefes de las tribus se agrandaron ampliamente, Leah apartó suavemente a Ishakan y enderezó su postura.

Varios ojos siguieron mirando a Leah como si estuvieran viendo un espécimen, puesto que era la primera vez que la veían. Morga, que ya conocía a Leah, asintió en señal de comprenderlos.

Un poco agobiada por las miradas, Leah desplegó sobre la mesa el papel que había traído. Antes de comenzar a hablar, ella pensó que sería mejor mostrarles esto primero.

Las miradas que estaban fijas en Leah se dirigieron rápidamente al papel desplegado. Los Kurkan miraron con curiosidad e inmediatamente sus expresiones faciales se volvieron serias. El papel tenía un dibujo intrincado. Se trataba de un mapa del palacio real de Estia. Leah habló, señalando con la mano el mapa.

"Yo misma dibujé esto." Los dedos blancos comenzaron a señalar todos los rincones del palacio real. "Estos lugares resaltados son pasajes secretos que sólo se transmiten oralmente entre los miembros de la familia real. Este lugar, este lugar y este lugar son pasajes desconocidos incluso para la Reina..."

Ella mencionó las mejores rutas para entrar en el palacio real. También les habló sobre los horarios de trabajo de los empleados del palacio real, sobre qué lugares estarían desocupados en determinado tiempo, entre otras cosas. 

"Por supuesto, no conozco muy bien la parte militar, así que sugiero que hagamos lo siguiente." Los dedos de Leah se deslizaron sobre el papel y señalaron las afueras del palacio real. "La seguridad de Estia se basaba prácticamente en cinco sistemas. Los sistemas se mantienen aproximadamente durante una semana, así que si se observa durante al menos un día, se puede saber de cuál de los cinco se trata." Además, ella explicó cómo distinguir los sistemas de seguridad que cambiaban periódicamente, e incluso la ubicación de los guardias con el mayor detalle posible. 

"Desconozco cuándo planean llevar a cabo la conquista... Pero en mi opinión, diría que después del funeral." Era porque todos los nobles se reunirían en el funeral. Como acudirían escoltados por caballeros, podría decirse que en ese momento las tropas se concentrarían en la capital. Lo mejor sería actuar después del funeral.

"Y si planean tomar el palacio real con un pequeño grupo, podría proporcionarles un lugar para esconderse en las afueras de la capital." Los Kurkan tenían un aspecto bastante llamativo, por lo que les resultaría difícil infiltrarse. Sin embargo, si se trataba de un barrio marginal con escasa seguridad, la situación cambiaba.

Leah había comprado algunas mansiones cerca de barrios marginales. Las había comprado mientras trabajaba como traficante de esclavos, y en un principio tenía la intención de repartirlas entre las damas de compañía del Palacio la Princesa. Pero ella no murió, así que su última voluntad no se concretó. Las mansiones seguramente continuarían intactas.

"Sugiero que se use alguna mansión como base. Y si es necesario, pueden entrar haciéndose pasar por esclavos Kurkan." Leah, que hablaba sin vacilar, hizo una pausa para recuperar el aliento. "Dije todo lo que se me vino a la mente... Si necesitan más información sobre Estia, háganme una pregunta y se las responderé."

Ella conocía a Estia mejor que nadie porque le había dedicado toda su vida. Frente a los Kurkan, que habían escuchaban con la boca abierta, Leah dijo firmemente. 

"Me acuerdo de todo." En el silencio de la sala de conferencia, Leah añadió con cuidado. "Haré todo lo posible para ayudar, así que en cambio, me gustaría pedirles que no se le hagan daño a la gente del reino..." Ella miró a Ishakan y continuó sus palabras. "¿Habrá un nuevo gobernante en Estia, o formará parte de Kurkan…?"

"Habrá un nuevo Reina Reinante, Leah." Ishakan habló, con sus ojos sonrientes. "También se ha decidido el sucesor al trono."

Mientras su corazón latía con fuerza, Leah preguntó con voz temblorosa. "¿Quién es...?"

"Tú."