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jueves, 20 de mayo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 171

Capítulo 171. Reunión Militar (1)


Leah se sobresaltó porque faltaba poco tiempo. Ishakan estaba organizando la boda rápidamente como ella se lo había pedido. Pero ahora que la fecha se había fijado, sentía una extraña sensación. No le disgustaba, simplemente estaba desconcertada por los cambios que se avecinaban. 

"Seguramente todos están ocupados preparando la boda. Necesitas aumentar tu resistencia mientras tanto, Leah." Al mismo tiempo que hablaba, Mura observaba qué tipo de comida consumía Leah con más frecuencia, para conocer mejor los gustos de Leah. "Por la noche, tienes que reunirte con Morga para el tratamiento."

Inconsciente, Leah estaba comiendo más de lo habitual. Murga la estaba distrayendo con la conversación para que ella no se diera cuenta de cuánto estaba comiendo. Si Ishakan hubiera visto esto, la habría aplaudido.

"También te enseñaré el lenguaje Kurkan. He estudiado lingüística, así que debería poder enseñarte lo suficientemente bien, Leah."

Leah se tragó la comida que tenía en su boca y dijo. "No sólo ganaste la selección, incluso dominas la lingüística... Mura eres increíble."

Los ojos de Mura se agrandaron ante las palabras de Leah, su cara se puso roja después de escuchar el cumplido. "¡Por supuesto!" Ella continuó hablando con orgullo. "¡Soy... soy muy inteligente...!"

Leah sonrió levemente. Por alguna razón, ella creía que la personalidad de Murga encajaba bien con la de Haban. Después del desayuno, ella sólo se tomó un té caliente con miel. Ella no quería comer ningún bocadillo, sentía su estómago hinchado por haber comido en exceso.

Leah se dio cuenta de que Mura estaba deseando secretamente que se comiera algunos bocadillos mientras se tomaba el té. Sin embargo, ella no podía hacerlo porque sentía que su estómago explotaría si comía más.

Después de beberse el té, ella comenzó a prepararse para regresar al palacio real. Ella se lavó y se vistió con la ayuda de las damas de compañía, las cuales tenían mucha destreza.

Las damas de compañía habían traído algunos vestidos que le quedarían bien a Leah, ella se probó varios vestidos hasta elegir el que le gustaba más. Mientras las damas de compañía la arreglaban, Leah pensaba en que podía hacer por Kurkan.

Lo primero que se le vino a la mente fue trabajar en los asuntos del palacio real. Ella pensaba que sería de ayuda en las políticas y las finanzas, puesto que había trabajado en esas áreas cuando estaba en Estia. Mientras pudiera adaptarse a Kurkan, debería poder hacerlo bien.

Sin embargo, consideraba que todavía era demasiado pronto para hacerlo. Había venido al desierto como novia de Ishakan, pero seguía siendo una extranjera. Si alguien extraño intentaba mezclarse demasiado rápido, podría crear antipatía en los demás.

Como todo estaba en orden, no sería demasiado tarde que comenzara a trabajar poco a poco después de que se convirtiera oficialmente en Reina.

Entonces, cuando estaba pensando en lo que podía hacer antes de eso, Leah se mordió de repente el labio inferior. "......"

El sonido de cadenas traqueteando invadió sus oídos. Estaba harta de estos insistentes sonidos, seguía sintiendo miedo. Cada vez que ella escuchaba las alucinaciones auditivas, sentía como si estuviera parada sobre un río congelado. Si un día el hielo se rompiera, caería en las frías aguas del río invernal.

Leah miró su reflejo en el espejo. Tenía el rostro pálido.

Ishakan tenía razón. La interminable sensación de ansiedad sólo desaparecería cuando se erradicara el problema de raíz. Ella no podía vivir con miedo el resto de su vida. Ignorando las alucinaciones auditivas del traqueteo de las cadenas, Leah abrió la boca con determinación.

''¿Hoy se hará una reunión sobre la conquista de Estia?

Los diligentes damas de compañía se detuvieron por un momento. Porque todas sabían que Leah había sido la Princesa de Estia. Mura tomó la iniciativa y respondió.

"He escuchado que habrá una reunión militar esta tarde."

"Me gustaría asistir a la reunión. Pero primero necesito pedir permiso..."

"¿¡Permiso!?" Mura dijo en voz alta. Leah sonrió porque su actitud agitada se parecía a la de Haban. "No hay nada en el desierto que no puedas hacer, Leah. No necesitas pedirle permiso a nadie."

Mura dejó esto claro. Leah puso sus manos en la falda de su vestido y lo apretó suavemente. De alguna manera, ella sintió un cosquilleo en el corazón.

En Estia fue menospreciada por la familia real y la nobleza, pero en Kurkan tenía prioridad. Aunque le resultaba extraño que siempre pudiera hacer lo que quisiera, esto la animaba a hacer lo mejor que pudiera. Después de estar completamente arreglada, Leah habló con entusiasmo. "¿Pueden conseguirme una pluma y papel? Me gustaría que el papel... fuera grande."

Pronto, pusieron en la mesa un gran trozo de papel y una pluma. Leah agarró la pluma y reflexionó por un momento, luego comenzó a dibujar lentamente en el papel.
 
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