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jueves, 29 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 161

Capítulo 161. Isha (1)


Una brisa soplaba suavemente bajo la cálida luz del sol. Leah esperó una respuesta en medio del fresco aroma que emanaban las peonías que estaban plantadas.

Ishakan permanecía en silencio, con los ojos agrandados. Una sensación de ansiedad se apoderó de ella. Su corazón comenzó a latir con fuerza al pensar que podría rechazarla.

Ella no entendía como Ishakan le había repetido varias veces algo tan preocupante. Estaba tan nerviosa que sentía que su corazón estaba a punto de estallar.  Leah apretó sus labios del nerviosismo.

"...Ahh."

De repente, Ishakan suspiró.

"Realmente... eres muy caprichosa..."

Pasó su mano por la cara de ella y luego le quitó la peonía. La peonía, que temblaba en la mano de Leah, ahora estaba en la mano de Ishakan. 

Luego, manteniendo su mirada fija, acercó lentamente sus labios a los de ella. Leah contuvo la respiración inconscientemente y cerró los ojos. 

Pronto sus labios se tocaron. Rozó suavemente sus labios, luego metió la lengua lentamente. Después de deslizarse brevemente por el interior de su boca, se retiró. Pero siguió besándola apasionadamente.

Leah abrazó su cuerpo, aceptándolo en silencio. Ishakan dejó escapar un leve gemido. Sus besos se volvieron tan salvajes, que Leah se dobló hacia atrás, como si se fuera a caer de espaldas. Jadeando, Leah apartó su boca.

"Oh, espera..."

Le preocupaba que alguien los viera. Pero Ishakan volvió a besarla después de asegurarse de que Leah hubiera recobrado el aliento. Sus manos recorrían a tientas todo su cuerpo. Parecía que los besos de hoy se terminarían de inmediato. 

 Leah volvió a apartar su labios.

"¡Isha, Ishakan...!"

Finalmente, parecía que Ishakan había recuperado un poco la compostura. Sin embargo, no la soltó y frotó su cara contra su cuello. Debido a que su nariz rozaba su cuello, ella sintió un intenso cosquilleo. Leah murmuró. 

"Deberíamos tener una boda. Invita a todo el mundo en el desierto y haz que sea muy festivo..."

Lentamente levantó la cabeza. Sus ojos dorados estaban llenos de felicidad. Leah no pudo evitar sonreír mientras lo miraba. Estaba contenta de poder hacer feliz a Ishakan.

En el rostro de Ishakan apareció una pizca de desconcierto. Nunca había visto a Leah con una sonrisa tan radiante.

¿Cuándo había pasado desde la última vez que ella sonrió de esta manera? Ella ni siquiera lo recordaba. Tal vez nunca había sonreído ampliamente.

Asombrado, Ishakan tocó los labios sonrientes de Leah con la punta de los dedos. Luego, la besó como si no pudiera resistirse y susurró.

"Mi prometida."

Ahora sería normal que la llamara de esa manera, pero seguía sintiendo vergüenza.  Leah reemplazó su respuesta con una suave mordida en el labio inferior.

Entonces, Ishakan se abalanzó sobre ella y mordió suavemente los labios de Leah. Sin embargo, pronto se detuvo, pensando que sus labios se hincharían si continuaba. Ishakan cargó a Leah.

"Vamos a almorzar."

Sostenía a Leah con un solo brazo y agarraba la peonía con el otro.

"Para hacer la ceremonia debes comer como un Kurkan desde hoy."

Leah levantó la cabeza hacia el cielo. Por la posición del sol dedujo que aún era un poco temprano para almorzar. Ella se preguntaba cómo alguien que debería estar trabajando, había salido tan temprano. Ishakan entrecerró los ojos y dijo con ironía.

"Ahh, ha sido un día duro de trabajo."

De todos modos, como se habían encontrado temprano, se ofreció a mostrarle la oficina antes de almorzar. Leah decidió fingir que no podía resistir la curiosidad.

El recorrido hacia la oficina fue mucho más tranquilo. Cuando estaban con Genin, habían muchos Kurkan escondidos que estaban observando, pero ahora ni siquiera los veía. Parecía que todos habían huido porque tenían miedo de Ishakan.

Pensando que a partir de mañana debería saludar a los Kurkans, Leah abrazó a Ishakan mientras se dirigía a la oficina en sus brazos.

La oficina tenía una estructura diferente a la de la habitación. A diferencia de la habitación, que estaba dividida en secciones por finas cortinas, la oficina estaba completamente abierta.

A diferencia del exterior, no había mucha decoración. Sin embargo, en un lado de la oficina había una gran espada curva en exhibición. La vaina estaba decorada con oro y piedras preciosas.

Un amplio escritorio estaba colocado frente a una serie de ventanas arqueadas. Ishakan se sentó en una silla, colocando a Leah en su regazo. Apartó bruscamente los papeles que estaban dispersados. 

Leah puso la mano sobre el escritorio. Observó los documentos, todos escritos en Kurkan. Ella agarró un papel en blanco y le preguntó.

"¿Cómo se escribe tu nombre?"

Ishakan escribió en el papel con una pluma. Leah miró con atención el nombre que había escrito con una letra grande y le quitó la pluma. La pluma era demasiado grande para la mano de Leah, probablemente porque la usaba Ishakan. 

Sosteniendo la pluma con su pequeña mano, escribió torpemente el nombre de Ishakan. Viendo a Leah escribiendo, Ishakan dijo de repente.

"Originalmente, mi nombre era Isha."

Nunca había escuchado de ello. Leah dejó la pluma y lo miró.

"El Kan lo recibí después de convertirme en Rey."

Al Rey se le añadía una sílaba al final del nombre, como una especie de honorífico. Leah pronunció su nombre original.

"Isha..."

Ishakan se rió.

"Ahora nadie puede llamarme de esa manera."