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domingo, 25 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 157

Capítulo 157. Muerte Inesperada (2)


La madre de Cerdina era hermosa. Ella estaba muy consciente de su belleza y sabía cómo utilizarla. Así logró obtener el título de la Condesa Weddleton. El Conde Weddleton cegado por el amor, había encubierto el bajo estatus de su esposa. 

En el pasado, cuando la joven Cerdina salió con su madre al centro de la ciudad, de repente ésta se desvió del camino e ingresaron a un callejón. Se toparon con un grupo de hombres y mujeres, que estaban cantando mientras tocaban las cuerdas de sus pequeñas guitarras. 

Cuando vieron a Cerdina y a su madre, se acercaron entusiasmados. Hablaron con su madre en un idioma que ella no entendía, luego le dieron a Cerdina un montón de joyas y juguetes burdos. 

Con sus brazos llenos de regalos, una mujer con una sonrisa encantadora le entregó a Cerdina un orbe de cristal.

Puede que necesites esto.

De regreso, Cerdina preguntó mientras manipulaba el orbe de cristal.

Madre, ¿Son Gitanos?

Entonces la hermosa frente de su madre se arrugó. Respondió con una voz suave pero firme.

No somos Gitanos, tampoco Tomari. Somos Rom.

Cerdina se comió el corazón de su madre y obtuvo más poder que nadie. Pero este nivel de poder no bastaba para tener el mundo. El Rey de Estia quedó atrapado en su ambición. Y en cuanto vio la oportunidad, Cerdina ideó un hechizo que pondría el continente patas arriba.

Hizo algo que nadie se atrevería a hacer. Un hechizo que convertiría la sangre más humilde en la más noble.

"Ahh, ahhh..."

Cuando ella alcanzó el cl!max, se estremeció y gritó. Cerdina, con el rostro enrojecido, tomó el cordón de seda que estaba a su lado. Dijo, acariciando la mejilla del Rey con cariño.

"Descanso, esposo."

El fino cordón rodeó el cuello del Rey. Su rostro se puso azul, el Rey no podía respirar. Justo antes de perder el aliento, el Rey tembló.

"Oh..."

Cerdina se sobresaltó al sentir el semen fluyendo en su interior y se echó a reír mientras apretaba el estrangulamiento.

Sus párpados se cerraron cubriendo sus ojos desenfocados, y su cuerpo que se estremecía, quedó inerte. Cerdina acercó su oído al pecho del Rey. Sólo después de confirmar que había dejado de respirar completamente, soltó el cordón.

"Ahh..."

Lentamente, Cerdina se levantó sacando su virilidad y se puso la bata que había colocado a un lado. La suave seda cubrió su piel blanca. Ató la cinta de la bata y abrió la boca lentamente.

"Blain."

Ante el afectuoso llamado, el hombre sentado detrás de la cortina se acercó lentamente. Tenía un cabello rubio que le quedaba muy bien.

Cerdina acarició su cabello rubio y le entregó algo que estaba en la mesa de noche. Era una daga manchada de sangre seca. Mientras le entregaba la reliquia de su madre, consoló a Blain.

"Lo mismo que sucedió con mi madre."

"......"

Pero Blain no respondió. Cerdina, que había estado contemplando su rostro inexpresivo, entrecerró suavemente los ojos.

"Esto es para..."

"Cállate."

Blain le quitó la daga. Fue grosero, pero Cerdina estaba abrumada por la alegría. Blain se acercó al cuerpo del Rey. Le atravesó el pecho con la daga. La sangre roja comenzó a manchar la cama y pronto se escucharon sonidos de carne siendo masticada.

Cerdina observaba la escena con regocijo. Finalmente se acercaba el momento final que tanto había esperado.

"Mi querido hijo..." Susurró, embriaga de alegría. "Tendrás la coronación más maravillosa del mundo, Blain."

***