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viernes, 23 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 156

Capítulo 156. Muerte Inesperada (1)


La Princesa de Estia fue raptada por el Rey bárbaro.

La desgracia de una persona importante era el tipo de chisme que más disfrutaba la gente. Todo el mundo hablaba de la Princesa raptada, de los bárbaros y de Byun Gyeongbaek cuya novia había sido raptada.

Se imaginaban cómo los vulgares bárbaros habrían humillado a la Princesa, reconocida por su belleza. En medio de todos los rumores vergonzosos que circulaban, el caos en el palacio real de Estia empeoraba con cada día que pasaba.

"Si las cosas siguen de esta manera, el país realmente quedará arruinado."

Dijo el Conde Valtein, suspirando. El Ministro de Finanzas Laurent, que estaba sentado enfrente, también suspiró. La Condesa Melissa bebió su sorbo de té en silencio.

Las tres personas más cercanas a la Princesa, se habían reunido en el Palacio de la Princesa para tomar el té, después de perder a su maestra. Aunque hacía mucho tiempo que no se reunían, había un ambiente muy sombrío. Fue porque todo era un caos.

El día en que raptaron a la Princesa, el Príncipe Heredero Blain comenzó inmediatamente una persecución con los caballeros reales. Sin embargo, debido a su frenesí, regresó perdiendo una cantidad considerable de caballeros reales. Fueron atacados durante la noche.

Byun Gyeongbaek, que había perdido a su novia, lógicamente estaba enfurecido. Arremetió en contra de la familia real y dijo que no dejaría en paz a los bárbaros.

La familia real tuvo que devolver el dote que él había dado por la Princesa. Fue un alivio que no pidiera ningún dinero de compensación. Además, hubo una cosa sorprendente.

Si recuperaban a la Princesa de los bárbaros, se llevaría a cabo la boda como estaba previsto. Resultaba sorprendente, teniendo en cuenta que probablemente su prometida había perdido su virg!nidad a estas alturas. 

La gente elogió a Byun Gyeongbaek por su generosidad, pero desde la perspectiva de las personas que lo rodeaban, sólo lo hacía por sí mismo.

La Condesa Melissa dejó su taza de té y habló con determinación.

"Sinceramente, me gustaría que la Princesa pudiera seguir viviendo allí."

"¡Señora...!"

El Conde Valtein se quedó mirándola sorprendido, pero ella no dejó de hablar.

"A pesar de la rudeza de los Kurkans, han sido buenos con la Princesa. Además, si la Princesa regresara a Estia..."

La Condesa Melissa murmuró con tristeza.

"Sólo llevará una carga mayor que la que tenías antes."

"......"

Ni el Conde Valtein, ni el Ministro de Finanzas Laurent, pudieron refutar sus palabras. Los tres se mantuvieron en silencio desolador.

Las operaciones concernientes a la familia real apenas funcionaban, parecían que podían detenerse en cualquier momento. También, Byun Gyeongbaek estaba causando problemas junto con otros nobles, presionando a la familia real día tras día.

De hecho, la familia real estaba destinada a colapsar. Sin los esfuerzos de la Princesa, quien había sido raptada, sólo era cuestión de tiempo. El Ministro de Finanzas Laurent, que negaba con la cabeza, habló de repente.

"Pero no sé en qué está pensando la Reina."

Conocían su astucia. La Reina, que tenía un amor obsesivo hacia su hijo, sólo deseaba que llegara el día en que el Príncipe Heredero ascendiera al trono.

Era extraño que la Reina viera cómo se desmoronaba el país sin hacer nada. Incluso el Príncipe Heredero, conocido por su mal temperamento, se había quedado quieto después de la fallida persecución de la Princesa. No habían hecho nada, como si estuvieran tramando algo.

"En realidad, creo que la Reina se ha comportado de forma sospechosa últimamente. ¿Lo saben? Las flores del Jardín del Palacio de la Reina se han marchitado..."

La Condesa Melissa frunció suavemente el ceño ante las palabras del Ministro de Finanzas Laurent. Sentada con la espalda erguida, bajó la mirada por un momento antes de hablar.

"Ahora que lo pienso, últimamente hay muchos empleados que nunca había visto en el palacio real. He escuchado que la Reina los ha elegido… Se desconoce de dónde los ha sacado, pero no muestran ni un poco de educación en su comportamiento."

Debido a que habían alterado el orden jerárquico del palacio real, últimamente los empleados y damas de compañías habían estado conversando de ello.

Mientras escuchaba atentamente, el Conde Valtein golpeaba ansiosamente con el dedo la mesa. De repente, habló como si no pudiera soportarlo más.

"Esto es todavía es un rumor sin fundamento."

Entonces miró a su alrededor y luego dijo.

"Se dice que la Reina está dejando entrar a los Gitanos en el palacio..."

En ese momento, los ojos de la Condesa Melissa y del Ministro de Finanzas Laurent, se agrandaron poco a poco. De repente, escucharon un ruido desde el exterior. La puerta se abrió abruptamente, sin que tocaran primero. La dama de compañía, que tenía la cara roja, gritó sin aliento.

"¡Su Alteza...!"

Las tres personas que habían estado sentadas se levantaron al mismo tiempo de sus asientos. Sus ojos se agrandaron ampliamente y tuvieron un mal presentimiento. Como si compartieran los mismos sentidos, los tres sintieron lo mismo al mismo tiempo. Su mal presentimiento estaba en lo cierto. La dama de compañía dijo con voz temblorosa.

"Su Alteza... ha fallecido."

El Rey había muerto de forma inesperada y repentina.