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jueves, 22 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 155

Capítulo 155. Conquista (2)


La conquista de Estia había sido planeada desde hace tiempo. De hecho, la razón por la que visitaron Estia en esta ocasión con la excusa de las negociaciones de 'paz', fue también para preparar la conquista.

Sin embargo, no se había determinado una fecha exacta hasta ahora. Un ambiente tenso se cernió en la sala de conferencia. Morga comentó apresuradamente.

"Pero los hechizos..."

"Mantendremos a la Reina viva."

"¡......!"

Fue un comentario totalmente inesperado. Morga miraba fijamente a Ishakan.

"Descubre todos los hechizos que tiene Leah antes de ello. Y me gustaría que..."

Ishakan explicó su idea. Los ojos de Morga se agrandaron lentamente mientras lo escuchaba.

"¿Eso es posible?"

Normalmente sería imposible. Pero podría ser posible con Ishakan. Valía la pena intentarlo.

Morga apretó sus manos con fuerza. El camino de Ishakan nunca había sido fácil. Desde que comenzó a servirle hasta ahora, siempre había recorrido el camino imposible. Logró las cosas que otros decían que no podría hacer, hasta que finalmente ascendió al trono.

Para Morga, Ishakan era como un faro. Por muy incierto que fuera el camino, siempre confiaría en él y lo seguiría. Estaba seguro de que esta vez sería igual. Morga asintió con firmeza y respondió.

"Lo haré."

El jefe de la tribu de los osos habló con entusiasmo.

"Los guerreros están listos, podrán partir a la guerra dentro de un mes."

Ishakan sacudió las cenizas de la pipa y entrecerró ligeramente los ojos.

"No quiero una guerra masiva y total."

El jefe de la tribu, que estaba a punto de preguntar la razón, cerró su boca. Fue porque recordó tardíamente que la novia del Rey era la Princesa de Estia.

La Princesa se esforzó sola para proteger a Estia, que estaba desmoronándose. Ella amaba ese país, así que él trataría de obtenerlo minimizando los daños.

"¿Qué les parece si nos encargamos primero del palacio real y luego del país?"

El jefe de la tribu de los zorros explicó el esquema general. Reunirían en secreto tropas cerca de la capital y tomarían el palacio real en un solo día.

Recientemente, el orden público de la capital real de Estia había mermado debido a que todos los Tomari del continente estaban reuniéndose. Por ello, la vigilancia se había relajado e infiltrarse sería fácil.

Aunque la intervención de Byun Gyeongbaek sería molesta, sólo debían tomar la capital mientras desviaban la atención de su ejército hacia otro lado.

"Sin embargo, una guerra total contra Byun Gyeongbaek será inevitable."

Ishakan dijo con una amplia sonrisa.

"Ella lo tolerará si es sólo es contra Byun Gyeongbaek."

Una vez comprendido el esquema general, elaboraron el plan detallado. Cada uno de los jefes de tribu daba su opinión libremente, y cuando en ocasiones discutían porque no estaban de acuerdo entre sí, Ishakan tomaba la iniciativa.

Una variedad de temas se discutieron en la reunión, no sólo Estia. Como había estado ausente durante mucho tiempo, habían muchas cosas que discutir.

Después de largas discusiones, decidió tomarse un descanso. Ishakan, que había dejado su pipa, miró al jefe de la tribu de los osos y dijo.

"He escuchando que los dátiles de su territorio son especialmente dulces y deliciosos."

"...¿Sí?"

"Trae algunos."

"......."

El jefe de la tribu se quedó paralizado en su sitio, sin decir nada. Ishakan nunca había hecho una petición como esta. El jefe de la tribu, que se había quedado paralizado por el desconcierto, habló tardíamente.

"Pu, puedo, traerte todo lo que quieras..."

Estaba tan conmocionado que tartamudeó. A diferencia del jefe de la tribu, Ishakan estaba tranquilo.

"Selecciona los más preciados."

Añadió espontáneamente.

"No me lo voy a comer yo."

'Se los dará a la novia...' El jefe de la tribu, que se dio cuenta rápidamente de lo que quería decir, respondió rápidamente con determinación.

"¡Elegiré los más preciados!"

Los ojos de Ishakan se curvaron.

"Si tienes algo delicioso además de eso, tráelo. Mi novia tiene poco apetito, así que intentaré alimentarla más." 

Mientras mencionaba a su novia, tenía unos ojos sonrientes. Por primera vez, los jefes de las tribus vieron a Ishakan de esta manera.

Aunque mostraba una actitud indulgente con sus subordinados, sólo era una apariencia superficial. Detrás de su apariencia aparentemente relajada, siempre se escondía su naturaleza tan afilada como una espada. 

Pero ahora Ishakan parecía tan dulce como un caramelo, como una espada en su vaina. Viéndolo, los jefes de las tribus intercambiaron miradas rápidamente y tuvieron el mismo pensamiento.

Si no existe nada delicioso, hay que crearlo.

***