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jueves, 15 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 150

Capítulo 150. Atada (4)


Conteniendo el aliento, ella lo miraba con ojos de conejo sobresaltado. Ishakan acarició suavemente los labios de Leah y le susurró.

"¿Puedes tragarlo?"

Ella comenzó a tragarse lentamente el sem3n, manteniendo el contacto visual con él. Sintió una sensación caliente en la garganta mientras lo hacía. Después de que se lo tragara todo, Ishakan le besó la frente. Leah le preguntó tartamudeando.

"¿Por qué, por qué, de repente...?"

"De ahora en adelante tienes que comértelo todo."

"Eh, ¿S3men?"

"De esa manera podrás mejorar tu condición más rápido."

Ella no podía entenderlo en absoluto. A pesar de su vergüenza le preguntó por qué tenía que tragarse el s3men, pero Ishakan no le dio una explicación detallada.

Ishakan puso el cuerpo de Leah boca abajo. Las cadenas traquetearon fuertemente. Ishakan se lamió los labios mientras miraba a Leah.

Más abajo de su esbelta cintura, estaban sus abultadas nalgas enrojecidas, como si alguien las hubiera nalgueado. La parte interna de sus muslos también estaba enrojecida.

Abriendo sus nalgas con ambas manos, se reveló la carne de color rosa intenso. Cuando introdujo su dedo medio en la hendidura húmeda y viscosa, Leah intentó huir por reflejo.

Pero definitivamente fue una buena decisión. Ishakan se rió mientras observaba cómo se alejaba arrastrándose. Agarró la cadena corta que ella tenía entre los tobillos y tiró de la misma. Leah regresó nuevamente al punto de partida.

Ishakan ajustó la cadena en el dosel de la cama. Debido a que la longitud se acortó, sus manos quedaron tensadas.

"¿Por qué intentas huir? No seas tan tímida..."

Besando la columna vertebral de Leah, hizo que ella se inclinara. Como tenía las manos atadas, sólo levantó las caderas mientras permanecía boca abajo.

Ishakan clavó su cara entre sus nalgas. Leah dejó escapar el aliento.

"¡Ah...!"

Su lengua lamió por fuera y luego se adentró en su interior. Al mismo tiempo, Ishakan le frotaba los muslos y las nalgas con total libertad. El sonido de su lengua chupando los líquidos de su v4gina hizo que sus ojos se volvieran vidriosos.

Leah se estremecía tanto que ni siquiera podía gemir. Una serie de cl!max invadieron su cuerpo. Delatando su excitación, sus paredes internas se contraían, apretando su lengua. La sensación se volvió aún más intensa.

Saliva comenzó a derramarse por su boca abierta. Sin embargo, ni siquiera pudo cerrar la boca, sólo sus ojos se llenaron de lágrimas. Se preguntó si esto se debía a que no había tenido relaciones s3xuales desde hace mucho tiempo. El placer que había olvidado estaba devastando su cuerpo. No sabía qué hacer.

Ella apenas estaba soportando cuando unos dedos largos tocaron su cl!toris. Leah sacudió la cabeza frenéticamente mientras Ishakan frotaba suavemente su cl!toris e introducía su lengua en su interior.

"¡Ah, no lo hagas, eso, mm, no...!"

Las sensaciones se volvieron cada vez más intensas. En ese momento, parecía que estaba a punto de venirse. Gimiendo, Leah comenzó a estremecerse descontroladamente.

De repente, Ishakan retiró su boca y todos sus dedos. Un gemido se le escapó mientras lamentaba que se hubiera detenido justo antes de que ella llegara al cl!max.

"Ahh..."

Sin embargo, pronto volvió a acariciar su cl!toris con la punta de sus dedos, aunque esta vez suavemente. Ella quería que lo frotara más fuerte, pero él no lo hizo. Finalmente, justo cuando estaba a punto de alcanzar cl!max nuevamente, retiró su mano.

Que se detuviera justo antes de que ella alcanzará el cl!max estaba haciendo que se volviera loca. Su cuerpo estaba caliente y mi boca casi seca.

"Ah, Isha, Ishakan..."

No podía soportar el cosquilleo en su bajo vientre. Su mente se llenó con el pensamiento de que algo grueso y caliente la penetrara. Impaciente, Leah agitó sus caderas y suplicó.

"¡Mételo, ah, por favor, rápido...!"

Su comportamiento era tan lascivo que ella misma no podía creer lo que hacía, pero no tenía tiempo para pensar en ello. La sólida virilidad penetró hasta lo más profundo de su interior apretado.

"¡Ahhhhh...!"

Se estaba acercando a su ansiado cl!max y fluidos comenzaron a brotar de su interior, derramándose por sus muslos. Ella se frotó los p3zones contra la sábana y agitó las caderas salvajemente.

Cada vez que frotaba su interior con la dura virilidad, sentía que moriría de gozo. Se estremeció bruscamente, aferrándose con fuerza a la funda de la almohada. Las cadenas traqueteaban fuertemente. Una sensación de placer invadió a Leah con tanta fuerza que su visión se oscureció momentáneamente. De su boca salió un gemido lleno de pasión.

"¡Ahhh...!"

Ishakan apretó las caderas de Leah mientras ella llegaba al cl!max otra vez. Luego, le dio la vuelta a Leah, con sus gen!tales aún unidos. Mientras giraba ella sintió el roce de todo su cuerpo, por lo que dejó escapar otro gemido. 

De repente, se escuchó el sonido de algo rompiéndose. El sonido fue producido por la cadena corta que unía los grilletes de sus tobillos al romperse. Las piernas de Leah se abrieron de par en par.

Ya completamente exhausta, Leah levantó la mirada sin fuerzas. Los ojos de Ishakan estaban ligeramente enrojecidos. Él sonrió.

"De ahora en adelante te voy a penetrar adecuadamente."