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sábado, 10 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 146

Capítulo 146. Palacio (2)


La espaciosa habitación tenía una increíble estructura interna. En lugar de puertas para separar completamente los espacios, sólo habían marcos de puertas arqueados con telas finas y translúcidas. Si se desataban las cuerdas que ataban las telas, todos los espacios de la habitación quedarían cubiertos.

(Nota. Las habitaciones de este tipo de novelas son grandes, no son como las habitaciones que conocemos hoy en día. Pueden tener espacios como su propia oficina, su propio dormitorio, entre otras cosas.)

Ishakan dejó a Leah en un sillón cerca de la cama. Sólo le quitó la túnica que estaba impregnada de arena y ella se apoyó en los cojines que tenían patrones arabescos.

Leah recordó de repente el momento en que había visto por primera vez a Ishakan en el palacio de Estia. También recordaba la sensación de incompatibilidad que había sentido entonces.

El hombre que no encajaba muy bien con la delicada Estia, encajaba perfectamente en Kurkan. El magnífico, elegante y refrescante palacio era realmente un lugar para Ishakan. Mientras que, Leah estaba aquí como una presencia extraña. Leah se mordió el labio inferior suavemente.

Se preguntaba qué estaría pasando en Estia ahora.

Aunque había llegado al palacio de Kurkan después de atravesar el desierto de arena, un rincón de su corazón seguía atado a Estia. Sus sentimientos por Estia eran como una sombra. Por mucho que brillara la luz, no desaparecería, y con una ligera inclinación, enseguida aparecería revelando su presencia.

Recordó la pesadilla. La sensación de los grilletes en sus tobillos aún estaba vivida en su mente. Pensó que quizás esa era la realidad. Probablemente este lugar, tan feliz como un sueño, era una ilusión.

¿Alguna vez has estrangulado a alguien que quieres?

Las palabras que Cerdina susurró con una sonrisa resonaron en sus oídos. Sintió un agudo dolor de cabeza. Entonces, su respiración se volvió agitada. Una mano cálida tocó su frente.

"Leah."

Leah cerró los ojos fuertemente. En poco tiempo, su corazón acelerado se calmó lentamente.

"Ishakan, yo..."

Ella bajó su mano y volvió a abrir los ojos. Miró fijamente a Ishakan.

"...Todavía estoy bajo hechizos. Así que al menos mantente alejado hasta que termine el tratamiento..."

Los ojos de Ishakan se entrecerraron lentamente. Leah dejó de hablar viendo la expresión de disgusto en su rostro.

"Se necesita tiempo para deshacerse de los hechizos. Supongo que se necesitarán al menos diez años para terminar el tratamiento."

Diez años. La inesperada cifra hizo que Leah se quedara boquiabierta.

"Fue difícil raptar a la novia, ¿Y ahora tengo que dejarla sola durante diez años?"

Antes de que ella pudiera responder, Ishakan comenzó a quitarle la ropa a Leah.

"Siempre piensas demasiado."

Leah sorprendida intentó resistirse.

"¡Hey, espera...!"

"No te muevas. No puedo acostarte en la cama cubierta de arena."

Rápidamente le quitó toda la ropa a Leah y la levantó entre sus brazos. Estaban en una habitación, pero a plena luz del día. Leah desnuda, intentó cubrirse de alguna manera.

A pesar de cubrirse rápidamente los sen0s con los brazos, la parte inferior de su cuerpo seguía al descubierto. La sensación del viento soplando incluso en sus gen!tales hizo que apretara su entrepierna.

"¡Y si alguien me observa!"

"Entonces quiere morir pronto."

Después de atravesar unos marcos de puertas arqueados, llegaron a un espacio sin ventanas. El espacio era un baño que estaba iluminado únicamente por lámparas. 

En el lugar había una bañera que contenía agua caliente con vapor saliendo de ella. Leah se sentó en el agua con pétalos de flores blancas flotando, e Ishakan se despojó de su ropa frente a ella.

Al quitarse la ropa, se revelaron sus músculos bien desarrollados. Una gruesa caja torácica y unos abdominales bien marcados. Leah, que había estado contemplando sus músculos claramente delineados, se sonrojó cuando sus ojos se encontraron con los de Ishakan.

"No hagas eso, Leah. Debes bañarte y dormir un poco más."

Ishakan se quitó los pantalones. Mostrando su virilidad, que ya estaba medio er3cta, la amenazó.

"No podrás dormir si me sigues mirando de esa manera."

Leah bajó rápidamente la mirada. La superficie del agua, que había estado en calma, se agitó violentamente. Fue porque Ishakan había entrado en la bañera.

Ishakan se lamió los labios mientras miraba su blanca cara, que estaba enrojecida. Sin embargo, afortunadamente, sólo le acarició la mejilla y se concentró en lavarse.

Después de secarse, ambos se vistieron y se acostaron uno al lado del otro en la cama. El cansancio comenzó a invadirla. Realmente parecía que su cuerpo se había debilitado mucho. 

Ishakan había cerrado las cortinas para que Leah pudiera dormir y le prestó su pecho como almohada. Hacía mucho tiempo que él no había venido al palacio, por lo que debería tener muchas cosas que hacer, pero no mostró ningún indicio de ello.

Leah sabía que tenía que debería dejarlo ir, pero decidió apoyarse un poco más en él. En los brazos de Ishakan, murmurró inconscientemente.

"...No sé qué hacer ahora."

"No hay necesidad de apresurarse."

Ishakan susurraba mientras acariciaba su cabello que aún estaba húmedo.

"Deberías tomarte un tiempo para descansar y recuperarte, luego podrás decidir con calma. Si quieres hacer algo, te puedo asignar algunas responsabilidades. Sería una pena desaprovechar tus capacidades."

Leah levantó su cara, que estaba apoyada en el pecho de Ishakan. Ella quería ayudarlo. Ante la expresión de interés de Leah, Ishakan habló.

"Casualmente, hay un puesto adecuado disponible."

Le dijo descaradamente a Leah, que estaba expectante.

"Reina Kurkan."

"......"

Cómo lo miró fijamente sin saber qué decir, él levantó una ceja. Entonces, Leah murmuró.

"¿Qué harás si me niego...?"

Ishakan sonrió acercándose su cara a la de ella.

"¿Te vas a negar, Leah?"

Luego preguntó con sus ojos curvados.

"¿A mí?"