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jueves, 8 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 145

Capítulo 145. Palacio (1)


Una vez más, se quedó dormida. Aunque no quería dormir, no pudo librarse de la somnolencia.

En su sueño, Leah huía de algo. Corría frenéticamente en la oscuridad absoluta. Después de correr desesperadamente durante algún tiempo, finalmente encontró una puerta. Más allá de la puerta abierta estaba lleno de luz.

Pero al intentar alcanzar la luz, se cayó. Fue debido a que sus tobillos estaban atados. En cuanto miró los grilletes, la puerta se cerró de golpe.

La luz desapareció y la oscuridad llenó todo el lugar. Leah, que golpeaba desesperadamente la puerta cerrada, fue arrastrada por las cadenas hacia una oscuridad aún más profunda.

"...¡Ahhh!"

Con un breve grito, se despertó sobresaltada. Pero pronto, vio unos ojos dorados que la miraban fijamente y se sintió reconfortada. Leah soltó un profundo suspiro.

Ishakan se quitó la tela que le cubría la mitad de la cara. Acarició el cabello de Leah con una mano y le preguntó. "¿Has tenido una pesadilla?"

Asintió levemente y apoyó su cara en el pecho de Ishakan. Entonces, tardíamente ella se dio cuenta de que estaba sobre un caballo en sus brazos.

¿Cuántos días había dormido de nuevo? El paisaje circundante había cambiado por completo. Detrás de ella había un desierto de arena, pero delante de ella estaba lleno de verde. Más allá de los árboles y la hierba se encontraban edificaciones únicas.

Tenían un estilo de arquitectura que no había visto en Estia. Al final de las edificaciones alineadas construidas en piedra blanca, se ubicaba el palacio de Kurkan.

El palacio, con su techo en forma de cúpula, sus cuatro chapiteles puntiagudos, sus puertas y sus ventanas arqueadas, se veía elegante y misterioso. Leah bajó su mirada. El camino que recorría el caballo estaba finamente pavimentado con piedras.

Incluso en Estia, habían pocos caminos que estuvieran tan bien construidos. Sólo se veía en la capital o en los castillos de los ricos.

Le vinieron a la mente las sedas púrpuras de Kurkan. Desde antes, Leah había considerado que los Kurkan deberían tener la mejor técnica de tintado en el continente.

Su suposición estaba en lo cierto. El continente había llamado bárbaros a los Kurkans, pero eso difería de la realidad. Tenían cimientos mejores que la mayoría de países desarrollados. Ishakan se rió de Leah, que estaba observando los alrededores con atención.

"Sabía que te gustaría."

Leah estaba un poco avergonzada, se mordió el labio y calmó su emoción. Ahora que lo pensaba, todo estaba tranquilo. No había nadie alrededor, solo ellos dos sobre un caballo. Ella le preguntó dónde estaban los Kurkan que andaban con ellos, así que Ishakan le respondió.

"Los mandé al palacio primero, para evitar el ruido."

"¿Por qué...?"

"Porque no quería que te despertaran."

Hablando de eso, las calles también estaban silenciosas y vacías. Pero pronto, Leah que se quedó observando los alrededores con atención, se dio cuenta que estaban 'fingiendo la tranquilidad'.

Esto debido a que vio ojos brillantes en las rendijas de las ventanas, en los árboles, en la densa maleza, en los callejones, entre otros lugares. Los ojos, que la miraban con curiosidad, desaparecieron rápidamente cuando hicieron contacto visual con Leah.

Sin embargo, los Kurkan que no fueron descubiertos, siguieron observándola en secreto. Sentían especial curiosidad por su cabello plateado y su piel blanca. 

Fue un poco vergonzoso, pero estaba agradecida de que la recibieran con agrado. Pero se preguntaba si existía alguna razón por la que se mantenían escondidos. Leah le preguntó a Ishakan.

"¿Es necesario evitar que salgan?"

"Ya lo has experimentado una vez. Necesitas tranquilidad para que puedas descansar adecuadamente." 

Leah recordó lo que había sucedido en el oasis y mantuvo la boca cerrada. Ishakan continuó hablando. 

"Tal vez sea por la sangre animal, pero todos somos muy leales a nuestros instintos."  Ella lo miró fijamente con una expresión de desconcierto, así que Ishakan se lo explicó en pocas palabras. "Tienen intriga sobre tu naturaleza."

Fue una respuesta muy directa. Ishakan continuó hablándole a la avergonzada Leah. "Por supuesto, la elección de una pareja no se determina solamente por factores externos..."

Leah se puso lentamente roja. Fue porque comprendió lo que quería decir. Ishakan se rió a carcajadas cuando vio que incluso el cuello de Leah se puso rojo.

Las puertas de los muros externos del palacio estaban abiertas. El palacio, tan silencioso y vacío como las calles, se veía aún más hermoso desde adentro. Pasaron por un jardín donde florecían plantas exóticas y se detuvieron ante una puerta arqueada. Después de bajar del caballo, Ishakan entró en el palacio con Leah en sus brazos.

Leah se sorprendió. La gran altura del techo creaba una sensación de amplitud y las lujosas decoraciones no permitían descansar la vista. 

Lo más abrumador del palacio, hecho de oro, joyas y mármol, era el suelo formado de pequeñas baldosas. Las baldosas cuadradas se conectaban perfectamente como si fueran enredaderas, creando intrincados patrones curvos. Incluso los pilares y el techo tenían patrones simétricos que parecían hipnotizantes.

"Quiero mostrarte muchas cosas... pero debes descansar primero."

Mientras Ishakan caminaba, Leah observaba fascinada. Sin que ella se diera cuenta, habían llegado a una habitación.