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domingo, 4 de abril de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 142

Capítulo 142. Nuestro Sueño


Mientras Leah pensaba en ello seriamente, los Kurkan hicieron un bullicio.

"¡No importa que haya comido, deberían darle más comida!"

"¡Medio tazón de gachas de avena! ¡Ni siquiera un niño de un año merienda eso!"

"Pobre princesa... Incluso fue secuestrada..."

Las quejas que reprochaban el cruel abuso surgieron. Sin embargo, Ishakan respondió con tranquilidad. "Deténganse. Se romperá."

Sus ruidosos murmullos se detuvieron como si fueran una ilusión. Los Kurkan se taparon la boca con las manos y pusieron miradas de nerviosismo. Observaron a Leah para comprobar si había algún problema con su cuerpo.

En este punto, Leah no pudo contener la risa. Ella se rió levemente, y todos pusieron expresiones de curiosidad. Aunque todos la estaban mirando, Leah pudo reírse libremente. Cuando estaba en Estia, los demás la miraban de forma agobiante y estresante, pero ahora se sentía cómoda.

Ishakan abrazó a Leah suavemente, luego la levantó en el aire. Mientras Leah estaba siendo levantada, los Kurkan también levantaron la cabeza siguiéndola con la mirada.
Ishakan colocó el dátil de palmera que Leah había dejado caer, nuevamente en su mano y dijo.

"También, a partir de ahora se llamará Leah, no Princesa."

Ante las palabras de Ishakan, Leah apretó con fuerza el dátil de palmera en su mano. Lugares desconocidos, gente desconocida e incluso nombres desconocidos. Muchas cosas habían cambiado, y sabía que seguirían cambiando. Pero en estos tiempos turbulentos, una cosa era cierta.

Leah ahora era Leah.

***

En un silencioso pasillo se escuchaba el sonido de carga pesada siendo arrastrada. Cada vez que unos tacones golpeaban el suelo de mármol, inmediatamente después se producía un sonido de arrastre.

Estos sonidos eran causados por una mujer con el rostro inexpresivo. Su cabello, que normalmente estaba meticulosamente arreglado, estaba desordenado. 

Mientras caminaba por el pasillo, llevaba un gran animal en cada mano, un cabro y un carnero negro, ambos con cuernos. Los animales que estaban siendo arrastrados parecían inertes, no se movían.

(Cabro. Macho de la cabra. Carnero. Macho de la oveja. )
 
Era una escena grotesca, pero nadie la detuvo. Las personas con las que se encontraba no se sorprendieron, ni siquiera gritaron. Se limitaron a agachar la cabeza en señal de obediencia, con un rostro inexpresivo.

La mujer que caminaba lentamente se detuvo en la Habitación de la Gloria.

"......"

Cerdina miró la luz que caía de la ventana circular de cristal del techo. Este lugar sería suficiente porque estaba impregnado de la historia de Estia. 

Sacó una pequeña daga de su bolsillo, se cortó la palma de la mano y dibujó con sangre en el suelo de mármol. Hizo una estrella octogonal dentro de un gran círculo. Colocó orbes de cristal que brillaban en cada una de las ocho puntas de la estrella, luego arrastró a los animales.

En el centro de la estrella octogonal, cortó la cabeza del carnero negro. La sangre brotó y se esparció por todas partes. Extrañamente, la sangre impregnó el círculo mágico en cuanto hicieron contacto. Los orbes de cristal comenzaron a llenarse lentamente de humo negro.

Después de verter toda la sangre del carnero negro, se acercó al cabro y le extrajo el corazón abriéndole el pecho. Con el corazón en su mano, Cerdina sonrió retorcidamente. 

Ella había escapado.

De todos modos, no lamentaba que hubiera escapado, porque estaba arruinada. Pero el problema era que Blain estaba cegado y la había perseguido. Ahora no tenía más remedio que admitirlo. Su hijo la necesitaba.

Como la situación había llegado a este punto, decidió avanzar un poco el hechizo inconcluso. Sin embargo, todavía no podía hacerlo por su propia cuenta.

Sentada bajo la luz del sol, se comió crudo el corazón del cabro. Mientras masticaba y tragaba la sangrienta carne, los orbes de cristal se ennegrecieron completamente por el humo negro. Cerdina se lamió los labios manchados de sangre e inclinó la cabeza hacia atrás.

''Ahh...''

Un extraño gemido se escapó de sus labios, como si hubiera alcanzado el cl!max. Sus ojos brillaban intensamente. Cerdina habló con los ojos curvados de alegría.

<Mis hermanas. Mis hermanos.>

Se escuchó una extraña voz, que no podía decirse que fuera humana. Los ocho orbes de cristal temblaron levemente, como si estuvieran respondiendo. Y cuanto más hablaba Cerdina, las vibraciones se hacían cada vez más intensas.

<No olviden la persecución, el desprecio y las desgracias que hemos sufrido.>

<Yo soy quien ha heredado el primer poder. >

<¡Levántense, hermanos y hermanas de sangre!>

<¡Despierten! Siganme.>

<Nuestro sueño durante mucho tiempo, que nadie de nuestro linaje ha podido cumplir...>

Sus ojos inyectados de sangre brillaban.

<Lo haré realidad.>

Los ocho orbes de cristal crujieron y se hicieron polvo. Una risa maníaca resonó en la Habitación de la Gloria.