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domingo, 28 de marzo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 137

Capítulo 137. No Sabes Nada


Tuve un sueño extraño. Un sueño donde estaba sufriendo un dolor ardiente. Fue un simple sueño, pero el dolor fue increíblemente vívido. Se preguntaba si sentiría la misma sensación, si su cuerpo estuviera ardiendo en el fuego del infierno.

Si hubiera tenido un cuchillo a su alcance, lo habría agarrado enseguida y se habría apuñalado en el corazón. En ese momento, el dolor era tan insoportable que lloraba y suplicaba la muerte.

Alguien abrazaba a Leah mientras le susurra constantemente. No podía recordar qué le estaba diciendo. Pero el suave calor y los susurros afectuosos en medio del dolor fueron muy agradables. Se aferró a ello para superar el dolor. Cuando el dolor que parecía interminable se detuvo, se desmayó.

Parecía que había pasado algún tiempo desde entonces. No sabía cuánto tiempo había dormido, pero al menos habían pasado algunos días. Después de vagar durante mucho tiempo en la oscuridad, por fin recobró los sentidos. Con un leve dolor de cabeza, Leah se despertó con el ceño fruncido.

"......"

Estaba en un lugar desconocido. Miró a su alrededor atónita, parecía que estaba en el interior de una barraca. No era de Estia. El suelo de la barraca estaba cubierto de alfombras con diseños exóticos y la cama en la que estaba acostada Leah estaba cubierta de telas con diseños elegantes. Apartó la manta sobre ella y se puso de pie. No, lo intentó.

Un sonido de dolor salió de su boca. Recordaba haber ingerido una poción y haber perdido la cordura, después de eso su cuerpo comenzó a contraerse. 

Leah se sentó en la cama y miró de nuevo a su alrededor. Entonces, descubrió un racimo de ramas colgadas en la pared, encima de la cabecera de la cama.

En una esquina de la barraca había un gran brasero. Estaba acostumbrada al fresco aroma que emanaba el brasero. Era el olor del tabaco que Ishakan fumaba a menudo. Permaneció sentada aturdida.

De repente, se estremeció. Recuerdos se derramaron uno tras otro de forma desordenada en su mente, como si alguien los hubiera cortado en trozos. Sentía un fuerte dolor de cabeza, como si su cabeza se fuera a romper. Leah se agarró la cabeza con ambas manos.

"¡Ahh...!"

Con un gemido de dolor, se acurrucó. Entonces, la puerta de lona de la barraca se abrió bruscamente y la luz del sol iluminó el espacio ligeramente oscuro.

"¡¡Oh, Leah!!"

Una sensación cálida envolvió su cuerpo como un sólido escudo. Leah se aferró desesperadamente a la calidez que le brindaba. Su respiración agitada se calmó poco a poco y su dolor de cabeza se redujo lentamente.

Finalmente, después de un buen rato, levantó la cabeza. En su visión, estaba el hombre que incluso en sus sueños siempre había querido ver. Leah abrió lentamente los labios.

"Ishakan..."

Entonces, sorprendida por su voz distorsionada, cerró la boca. Ishakan sirvió agua de la tetera que estaba en la mesita de noche en un vaso. Le acercó el vaso a su boca y ella rápidamente se bebió el agua tibia. Se sintió refrescada. 

kettle 

Incluso el leve dolor de cabeza, que aún quedaba como un remanente, había desaparecido por completo. Fue entonces cuando reflexionó sobre la situación actual. Leah preguntó lo primero que quería confirmar.

"¿Cuánto tiempo estuve dormida?"

"Han pasado tres semanas."

¿Tres semanas? ¿Eso era posible? Viendo su cara de sorpresa, los ojos de Ishakan se entrecerraron ligeramente. Añadió en voz baja.

"Por supuesto, normalmente una persona habría muerto."

Fue la brujería la que la mantuvo con vida. Leah abrió lentamente los labios.

"Entonces, esto es..."

"Es el desierto. Estamos de camino a Kurkan, y parece que llegaremos en tres días a más tardar."

Leah miró a Ishakan con una expresión de asombro, pero no dijo nada. 

Ella apartó a Ishakan con dificultad. Quería confirmarlo con sus propios ojos. Pero en el momento en que iba a salir de la cama, algo tiró de su muñeca izquierda con un sonido metálico.

Tenía una esposa gruesa de cuero con una tela suave en su interior. Una fina cadena la conectaba a la cama, restringiendo su movimiento. "...¿Qué es esto?"

Estaba tan desconcertada por el trato bárbaro que se quedó sin palabras. Leah se mordió el labio inferior con fuerza, luego dijo con calma.

"Libérame inmediatamente y envíame de regreso a Estia."

Pero la petición de Leah no fue escuchada. Ishakan se rió brevemente y le preguntó.

"¿Adónde? ¿Al territorio de Byun Gyeongbaek?" Su mirada permanecía inexpresiva. Continuó hablando con frialdad. "Aunque la novia raptada regrese, no la pasará muy bien. Seguro dirán que no es pura y te lapidaran. ¿Así no es como se comportan en Estia?"

(Lapidación. Es un método de tortuta o ejecución, en el cual los asistentes lanzan piedras contra la persona cautiva.)

Enfurecida por su comentario sarcástico, Leah gritó.

"¡Eso no es de tu incumbencia!"

Ella notó que los ojos dorados se habían oscurecido, pero no podía contenerse. Inconscientemente, habló con una voz llena de tristeza.

"No sabes nada..."

Como ella se había sentido cuando decidió morir. No fue en absoluto una decisión fácil. Sin embargo, Leah había elegido la muerte. Porque esa era la única salida.

Se cubrió la cara con las manos. Sentía que lloraría. Ishakan nunca la abandonó, lo que la alegraba y la entristecía al mismo tiempo. Porque ella sabía lo que podría pasar en el futuro.

No era demasiado tarde, tenía que regresar. Estaba a punto de suplicarle que la enviara de regreso, cuando escuchó una voz baja.

"No sé qué, Leah."

Su tono de voz fue inusualmente tranquilo. Leah bajó lentamente la mano que le cubría la cara. Sus hombros temblaron.

Los ojos de Ishakan estaban más fríos que nunca. Parecía que estaba controlando su ira.