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viernes, 26 de marzo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 135

Capítulo 135. Inmunidad A Los Hechizos


Desde que vio a la Princesa en el bosque supo que estaba en un estado grave.

Normalmente los hechizos no se revelaban externamente. Incluso los hechiceros no podían discernir claramente si una persona estaba bajo algún hechizo, a menos que utilizaran alguna poción.

Sin embargo, en el caso de la Princesa era diferente. Con muy poco esfuerzo, pudo observar el siniestro humo negro que se cernía sobre su cuerpo. Habían tantas capas de poderosos y maliciosos hechizos, que aunque ella intentara ocultarlos, no podría.

Morga confirmó que el hechizo más poderoso sobre la Princesa era el lavado de cerebro. Pero había cometido un error de apreciación. La Reina había ido más allá del lavado de cerebro, y ya había convertido a la Princesa en una marioneta. Lo había encubierto entre varias capas de hechizos.

"Ha perdido el control de su cuerpo. En su estado actual, no se puede evitar que la Reina nos rastree. Hay que hacer un hechizo más potente."

El grupo que galopaba a toda velocidad se había detenido y ahora Morga le explicaba a Ishakan la situación actual. Con sus piernas temblando, se arrodilló en el suelo e inclinó la cabeza.

"Todo es culpa mía..."

"Levántate, Morga. Ahora no es momento de discutir."

Ishakan suspiró levemente, y dijo.

"Sé que hiciste lo mejor que pudiste."

Las cálidas palabras lo conmovieron. Morga contuvo sus lágrimas mientras apretaba sus labios. Haban que estaba atrás, se rió hasta que fue golpeado por Genin.

"¿Qué quieres que haga?"

"Por favor, consigue algo de tiempo."

Ante las palabras de Morga, Ishakan miró a Genin. Ella habló, con el ceño ligeramente fruncido.

"Suponiendo que conocen nuestra ubicación, si nos detenemos más tiempo en este lugar, seremos alcanzados por la persecución de la familia real." Después de reflexionar por un momento, ella dio su opinión. "¿Por qué no dejamos a Morga y a la Princesa aquí, mientras nosotros volvemos para encargarnos de los perseguidores?"

Morga intervino rápidamente.

"Ishakan debería estar conmigo. Necesito su sangre."

"...¿Es por mi constitución?"

"Sí."

Haban, que estaba escuchando, levantó la mano de inmediato.

"Creo que Genin y yo seremos suficientes. Por favor, dame unos treinta guerreros."

La operación consistía en que cada uno liderara a 15 guerreros, para emboscar al grupo de persecución primero. Los humanos no tenían una buena visibilidad en la noche. Un ataque sorpresa sería suficiente para ganar. Haban habló con un brillo en los ojos.

"Seguramente obtendremos resultados satisfactorios."

Genin levantó la mano y preguntó.

"¿Se puede matar al Príncipe Heredero?"

"¡Por supuesto que no!"

Le dijo que no deberían hacerlo hasta que no se supieran todos los hechizos que tenía la Princesa. Haban aprovechó la oportunidad para arremeter contra Genin. Ella murmuró con una expresión severa. "El Príncipe Heredero, podría romperlo con un golpe..."

Ella asintió para sí misma con determinación, pensando que debía tener cuidado para no matarlo. Una vez decidida la operación, procedieron de inmediato. Genin y Haban volvieron rápidamente por el camino que habían recorrido, acompañados por los treinta Kurkan que eligieron.

Los Kurkan restantes se establecieron en una formación defensiva para contrarrestar cualquier evento inesperado. Morga e Ishakan se dirigieron entonces hacia el carruaje.

"......"

La mirada de Ishakan se desplomó cuando abrió la puerta del carruaje. Morga que estaba a su lado, contuvo la respiración mientras observaba su reacción. La Princesa había sido atada de nuevo para que no pudiera moverse. Ella miraba fijamente a Ishakan. Sus brillantes ojos púrpuras estaban desenfocados.

Ishakan apretó los dientes con fuerza. Brotaron gruesas venas en su mano que sostenía la puerta abierta del carruaje. Apenas pudo soltar su agarre antes de que la preciosa madera de ébano se hiciera añicos. Con cuidado, sostuvo a la Princesa entre sus brazos y la sacó del carruaje.

Luego, puso una gruesa manta en el suelo y acostó a la Princesa sobre ella. Por último, desató la cuerda. Mientras tanto, Morga comenzó a hacer sus preparativos.

Observando la forma de la luna y la posición de las estrellas, sacó una poción que había preparado de antemano. Con una daga, se cortó levemente el dedo y vertió la sangre en la botella. Cerró la botella con el tapón para mezclar bien el líquido y habló mientras la agitaba.

"Tengo algo que decirte. Lo que vamos a hacer ahora... es realmente un último recurso."

Se trataba de un método temporal para retorcer hechizos a la fuerza, pero normalmente sólo se utilizaba en aquellos que estaban bajo un hechizo leve. Esto se debía a que la reacción sería demasiado severa debido a la magnitud de los hechizos. De hecho, incluso podría morir. 

A pesar de ello, la razón para intentarlo era Ishakan. Los Kurkan tenían una alta resistencia a los hechizos, pero Ishakan no sólo tenía una alta resistencia. Tenía inmunidad a los hechizos. Si utilizaban la sangre de Ishakan como medio, podrían evitar los ojos de la Reina hasta llegar al desierto.

"Usando tu sangre, no supondrá una amenaza para su vida, pero es un método severo para la Princesa." Morga sacó el orbe de cristal agrietado y un brasero. Luego le sacudió ramas de enebro encima y dejó caer una gota de la poción mezclada con su propia sangre. En el momento en que la gota de la poción aterrizó en el brasero, el humo gris que emanaba aumentó repentinamente y se oscureció.

"Sentirá mucho dolor, se retorcerá violentamente. Asegúrate de sujetarla adecuadamente."

Lo más conveniente hubiera sido atarla. Pero la fricción contra las cuerdas lastimaría su piel. Mirando a la Princesa, que estaba siendo sostenida por Ishakan como una muñeca, Morga dijo con severidad.

"Entonces comencemos. Primero dale esto..."