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miércoles, 24 de marzo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 134

Capítulo 134. ¡Deténganse!


Su voz se quebró porque había gritado tanto que su garganta estaba ronca. Ishakan trajo una cuerda de seda para atar a Leah. Respondió despreocupadamente, atando sus muñecas y tobillos.

"El Rey de los Kurkan está llevando a cabo un matrimonio por captura."

(Matrimonio Por Captura. Esta práctica consiste en capturar a la novia con la que un hombre tiene la intención de casarse.)

Su corazón se desplomó. Sin embargo, la conversación no podía continuar por más tiempo. Se sentía débil, probablemente debido al líquido que la había obligado a ingerir. Su conciencia se desvanecía rápidamente. Con su visión cada vez más nublada, Leah murmuró impotente.

"Por favor... no hagas esto..."

Ishakan que miraba fijamente a Leah, susurró suavemente.

"Puedes odiarme, Leah."

Los temblorosos párpados de Leah se cerraron. Ishakan sujetó a la inerte Leah durante un rato y luego la acostó con cuidado en el carruaje. Para evitar que el cuerpo se sacudiera tanto como fuera posible, lo envolvió con cojines y mantas. Entonces, salió del carruaje cerrando la puerta.

Los Kurkan volvieron a galopar. Continuaron avanzando sin descanso, y sólo se detuvieron justo antes de que los caballos agotados se desplomaran. Fue después de que el sol se ocultara y la oscuridad se extendiera por todas partes.

De los cuerpos de los caballos salía vapor caliente, que recorrieron una larga distancia sin descanso. Los caballos fueron llevados a los establos, donde les proporcionaron heno y agua.

Por instrucciones de Genin, los Kurkan trajeron los nuevos caballos que habían preparado de antemano en esta base. Mientras cambiaban rápidamente los caballos, Haban miró al cielo y silbó tres veces.

Como en respuesta al silbido, se escuchó el chillido de un halcón. Poco después, un gran halcón se posó en el hombro de Haban.

Mientras Haban acariciaba al halcón y le daba trozos de carne, Genin desató el pequeño papel atado a la pata del halcón para leerlo. Frunció el ceño. El genin se tragó el papel y le informó a Ishakan.

"La familia real ha comenzado una persecución. Según la información, el propio Príncipe Heredero lidera la persecución."

"Más pronto de lo que esperaba."

Ishakan frunció el ceño. Mientras averiguaba la ruta de la procesión nupcial a través de los nobles sobornados, alteró la información con mentiras. Tardarían tres semanas en llegar a la frontera. No podían evitar la persecusión hecha por la familia real, pero tenían que entrar en el desierto antes de que Byun Gyeongbaek supiera la situación.

Además, había un problema con Leah. Según Morga, quién le había lavado el crerebro, podría localizarla fácilmente. Para evitarlo, hicieron que Leah bebiera una extraña poción, y Morga siguió usando hechizos para interferir con los hechizos de la Reina.

"¿Qué pasa con los asuntos relacionados a la Reina, Morga?"

Morga respondió mientras se limpiaba el sudor de la frente.

"Por los momentos no tienes que preocuparte, pero a partir de ahora será mejor que me mantenga cerca de la Princesa."

"Hazlo."

Tras darle su permiso, Ishakan se dirigió hacia los otros Kurkan. Fue para hacer una inspección final antes de partir.

Con un profundo suspiro, Morga se acercó al carruaje donde estaba Leah. Pero no tenía la suficiente voluntad para abrir la puerta del carruaje, sólo se quedó mirando con pesar. Genin, que había estado observando, le abrió la puerta. Incluso demostró su solidaridad ayudando a Morga a entrar en el carruaje.

"Gracias, Genin."

"No tienes que agradecerme por esto. Cuida de ella, Morga."

Morga asintió solemnemente. Pero en cuanto la puerta se cerró, suspiró de nuevo, desmoronándose. El poder de la Reina era más fuerte de lo que esperaba. Era como una tortura intentar bloquearlo solo.

Poco después, el carruaje comenzó a moverse de nuevo. A partir de ahora, avanzarían sin parar hasta la siguiente base. Limpiándose el sudor con las mangas, Morga observó a la Princesa.

La Princesa estaba dormida, atada con una cuerda de seda, envuelta en cojines y mantas. Si la poción funcionaba con normalidad y lograba obstaculizar los hechizos de la Reina, ella llegaría dormida al desierto.

Mientras calculaba el tiempo restante, sacó un orbe de cristal del bolsillo interior de su pecho. En el interior del reluciente orbe de cristal, circulaba un humo negro. Era una herramienta que no utilizaba a menudo, pero las circunstancias le habían obligado a sacarla.

"Vamos con esto..."

Morga murmuró para sí mismo y colocó una hoja de romero en la frente de la Princesa. Mientras hacía eso, vio sus muñecas atadas. La habían atado para evitar que si se despertaba, saltara del carruaje en marcha.

Morga miró con lástima sus delgadas muñecas. Consideró que la poción estaba funcionando, así que estaba bien desatarlas. Pero algo sucedió en el momento en que desató la cuerda.

"¡......!"

Con un fuerte sonido ruido, apareció una grieta en el orbe de cristal. Morga se inclinó sintiendo náuseas. Aunque a sus ojos todo estaba dando vueltas, lo primero que hizo fue comprobar el estado de la Princesa.

Sus párpados cerrados se levantaron lentamente, revelando sus hermosos ojos púrpura. Los ojos desenfocados miraron fijamente al frente y luego se volteó lentamente para mirar a Morga. Morga contuvo inconscientemente la respiración mientras la miraba.

El pequeño cuerpo se le acercó y su mano blanca agarró el cuello de Morga. Cuando comenzó a estrangularlo fuertemente, se le puso la piel de gallina por todo el cuerpo.

Morga se levantó como un relámpago. Deslizó las cortinas hasta la mitad, luego rompió una ventana del carruaje con un golpe y gritó.

"¡Deténganse!"

Había cometido un error. Estaba siendo perseguidos, pero tenían que detenerse inmediatamente. Morga volvió a gritar, esta vez tan fuerte que una vena azul sobresalió en su cuello.

"¡Detengan el carruaje ahora! ¡Rápido!"

No solo se trataba de un lavado de cerebro. Ya se había convertido en la marioneta de la Reina.