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sábado, 20 de marzo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 129

Capítulo 129. Todavía No Eres Un Rey


En las profundidades del Palacio de la Reina, había un espacio que nadie conocía. Se había construido modificando un pasaje secreto que sólo se transmitía a la familia real.

Cerdina mató a los funcionarios y trabajadores que se encargaron de la construcción, haciendo que solo ella tuviera conocimiento de este espacio.

Estaba lleno de varias hierbas medicinales, animales muertos y objetos sospechosos. Cerdina, que sacó un polvo de lagarto molido y los globos oculares de una rana había muerto bajo la luna llena, pesó los materiales en una balanza.

Después de medirlos con precisión, los introdujo con cuidado en la olla que estaba hirviendo. Cuando vio que el líquido cambiaba de color, sacó el último ingrediente. Era el cabello de Leah, que brillaba como un hilo plateado.

El color plateado era tan hermoso que parecía que lo habían extraído de la luna. Cuando puso el cabello en la olla, el líquido se volvió de color plateado brillante. Lo revolvió varias veces con un cucharón, y finalmente se volvió negro.

Cerdina se puso a pensar por un momento, esperando que el vapor se disipara. Aunque esta vez ella obtuvo el cabello de Leah directamente, antes controlaba a la Condesa Melissa, la dama de compañía principal, para conseguirlo. Leah no dudaba de la Condesa, quien la peinaba regularmente. Gracias a eso, Cerdina pudo continuar con su hechizo fácilmente.

Hoy había hecho una poción, y guardó por si acaso en una pequeña botella de cristal, el cabello que le quedó de Leah. Sin embargo, preveía que nunca lo utilizaría.

El hechizo estaba casi finalizado. Para el resto, sería suficiente con el cabello del Rey. Cerdina, que imaginó la finalización del hechizo, se sumergió en un indescriptible éxtasis.

El día en que Blain ascendiera al trono. La sangre más humilde se convertiría en la más noble, y todos los arrogantes de sangre azul se pondrían de rodillas… Una gran hazaña que ninguno de sus antepasados había logrado.

El poder de Cerdina sería más fuerte que nunca. Su insaciable apetito de poder y su ambición, no tenían fin. Cerdina crearía una ceremonia de coronación perfecta.

Tarareando, sirvió un líquido negro en una copa de vino, lo colocó en una bandeja y salió de la habitación. Pero cuando Cerdina entró en la habitación donde se encontraba Blain, se detuvo.

La habitación estaba hecha un desastre. Blain estaba parado en el centro de todo el caos, con objetos rotos y destrozados a su alrededor.  Sus graves heridas se habían curado por completo. Incluso la muñeca que se había roto no estaba vendada.

Blain se dio la vuelta lentamente hacia Cerdina y le tiró la botella de vino que estaba sosteniendo. La botella voló hasta los pies de Cerdina y se rompió al impactar en el suelo. El vino tinto mojó sus pies.

"¿Es necesario darle la Princesa a Byun Gyeongbaek?"

Cerdina sonrió ante el comportamiento despiadado de su hijo y dijo.

"Porque todavía no eres un Rey."

"......"

La mirada de Blain se apagó. El rostro de Cerdina se endureció por un momento cuando vio el sufrimiento de Blain.

Fue porque recordó a la Reina muerta. Leah había heredado los rasgos más bonitos de la Reina muerta. Cada vez que la veía, le recordaba a la Reina muerta y se ponía de mal humor.

Solo la utilizaba como una herramienta para incitar los deseos de Blain. Para que deseara el poder y tuviera las mismas ambiciones que ella.

Pero aunque Cerdina había tapado astutamente sus ojos y sus oídos hasta ahora, Blain finalmente se dio cuenta de sus emociones. Para Blain, que conseguiría grandes cosas en el futuro, una simple Princesa no debería representar el final del camino.

"Piénsalo de nuevo, Blain."

Esperaba que no se dejara influenciar por una mujer. Quería darle a Blain una esposa adecuada, una moderadamente tonta y que pudiera producir una buena descendencia.

Alguien tan inteligente como Leah resultaba difícil de manejar, y al haberla dañado por todas partes con sus hechizos, tenía muchos defectos como para mantenerla cerca de Blain.

Acercándose lentamente y ofreciéndole la copa de vino, Cerdina le susurró afectuosamente.

"Como tu madre sólo quiero darte lo mejor."

Blain le arrebató la copa de vino a Cerdina de la mano. Sin dudarlo, se bebió el líquido negro hasta el fondo. Luego soltó la copa de vino vacía, y cayó al lado de la botella de vino tinto rota. Blain miró con ferocidad a Cerdina y le dijo.

"Confío en que mantendrás tu promesa."

Aunque la perfecta e impecable sonrisa de Cerdina se desvaneció un poco, enseguida la recuperó como si nada hubiera pasado.

"Por supuesto que sí. Haré lo que tú quieras."

Serás un Rey, Blain.

Imaginando la deslumbrante corona que pronto se colocaría sobre la cabeza de su amado hijo, Cerdina abrió los brazos hacia Blain.

Blain abrazó a Cerdina. Sus ojos estaban llenos de un profundo disgusto.

***

Los Kurkan dejaron el Palacio de Estia.

A diferencia de la llamativa bienvenida que recibieron cuando llegaron al palacio, su salida fue poco elegante. A primera hora de la mañana, bajo la atenta mirada de los caballeros reales, dejaron tranquilamente el palacio.

No fueron despedidos por ningún miembro de la familia real, tampoco por ningún noble de alto estatus. Por otra parte, Leah estaba en el Palacio de la Princesa. Sólo escuchó la noticia de que se habían marchado.