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sábado, 13 de marzo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 125

Capítulo 125. Leah Sirviendo a Cerdina


Los nardos en el jardín del Palacio de la Princesa estaban en plena floración. Observar las pequeñas flores blancas meciéndose en el viento, daba una sensación placentera. Leah, mirando inexpresivamente el jardín de flores de nardo, ordenó con voz seca.

''Sáquenlas todas. Sería mejor plantar otras flores."

Fue Leah quien pidió que plantaran nardos. Las damas de compañía estaban un poco perplejas por la caprichosa orden de sacarlos todos, pero parecía que debían hacerlo. Todo el mundo sabía que los sentimientos de una novia antes del matrimonio eran inestables.

Sin embargo, los sentimientos de Leah no eran inestables. Más bien, seguían la misma línea. Permanecían en el vacío, sin mejorar.

"¡Princesa!"

Al escuchar la voz que la llamaba, Leah se giró lentamente hacia atrás. Era Byun Gyeongbaek de Oberde. Parecía que había venido antes de la hora que habían acordado para reunirse, pero como Leah no estaba en el palacio, se dirigió al jardín.

Por alguna razón, se quedó en silencio después de llamarla. Mientras miraba a Leah, que estaba parada frente al jardín de flores blancas como la nieve, Byun Gyeongbaek se acercó lentamente a ella. Le preguntó a Leah, actuando con bastante decencia, algo impropio en él.

"¿Te gustan los nardos?"

"...No."

Leah susurró, con la atención puesta completamente en los nardos.

"No me gustan."

Comenzaron a caminar por el jardín. Byun Gyeongbaek tenía previsto dirigirse a la frontera oeste esta noche. Él habló con Leah sobre algunas cosas. La mayoría eran asuntos relacionados con la boda. Le dijo que haría preparativos para la boda con antelación. También le habló sobre que tipo de vestido de bodas le quedaría bien y sobre cómo se decoraría el salón de bodas.

Leah lo escuchaba en silencio, asintiendo ocasionalmente. Byun Gyeongbaek frunció el ceño ante la actitud inexpresiva de Leah.

"Aunque sea finge una sonrisa. Estás muy rígida."

Cuando ella levantó las comisuras de su boca forzadamente, Byun Gyeongbaek se sintió satisfecho. Agarró su mano cuidadosamente. Pero ella no hizo nada. No tenía la voluntad de apártalo.

No se dio cuenta del paso del tiempo. Mientras ella caminaba distraída en sus pensamientos, el paseo se terminó, y Byun Gyeongbaek se marchó. De regreso al Palacio de la Princesa, Cerdina estaba esperando.

Cerdina estaba sentada en el sofá de la sala. Las pupilas de la Condesa Melissa, que había atendido a Cerdina con mucho esmero, estaban desenfocadas. Como las damas de compañía del Palacio de la Reina, se movía sin expresión como una muñeca viviente.

Observando la escena, Leah se acercó a Cerdina. Inclinó la cabeza y luego dijo.

"Me he reunido con Byun Gyeongbaek of Oberde."

"Ya veo."

Cerdina asintió y le señaló el espacio a su lado. Leah se sentó tranquilamente a su lado, tiró el té frío de la taza, luego tomó la tetera y le sirvió un nuevo té. 

A Cerdina esto le parecía normal. Ya no llevaba máscara delante de Leah. Estaba mostrando su verdadera naturaleza.

Visitaba frecuentemente el Palacio de la Princesa como si fuera suyo. También, llamada a Leah a menudo al Palacio de la Reina para que le sirviera. Cerdina parecía muy satisfecha con el desempeño de Leah como dama de compañía.

A medida que aumentaba el tiempo que ella pasaba con Cerdina, lógicamente la cantidad de alimentos que ingería se redujo de manera significativa. Cerdina desvestía a Leah todos los días y la ponía delante de un espejo para señalarle las zonas desagradables sin perder de vista ningún detalle, indicándole que debía ajustar su dieta.

Hoy hizo lo mismo. Cerdina llevó a Leah a un gran espejo para examinar su cuerpo sin ropa. Después, trajo una cinta métrica y confirmó que su cintura estaba ligeramente más delgada que antes.

"No podemos permitir que la Flor de Estia muestre algún defecto, ¿Verdad?"

"...Sí."

Leah respondió con los ojos oscuros y apagados. Cerdina acarició la mejilla de Leah cariñosamente. Su gesto parecía como si estuviera felicitando a una mascota por su obediencia.

"Ven aquí. Te voy a peinar."

Cerdina tomó el peine de madera que la Condesa Melissa le dio y comenzó a peinar personalmente el cabello de Leah. Ella contempló en silencio el cabello plateado, tan suave como la seda, y lo acarició.

Leah se quedó quieta y miró a la Condesa Melissa, que estaba parada como una muñeca en la esquina de la sala. Su corazón, que creía entumecido, volvió a hormiguear.

"Si me comporto mansamente..."

Ella abrió la boca para dirigirse a Cerdina.

"Por favor, no olvides liberarlas."

"Por supuesto, Leah. Las liberaré el día que vayas al territorio de Byun Gyeongbaek para la boda. Hice una promesa bajo mi nombre."

Cerdina habló generosamente.

"Y cuando sea el momento adecuado, te traeré de regreso al palacio real."

"...Sí, madre."