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lunes, 1 de marzo de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 120

Capítulo 120. Revelación


Ishakan, que había estado escuchando en silencio, sacudió la ceniza del tabaco en el cenicero que estaba a un lado. Luego, habló en voz baja.

"Le mencioné ese tema hace poco, hubo una reacción intensa. Su pequeño cuerpo se estremeció de dolor, ni siquiera pudo gritar..."

Ishakan se quedó en silencio por un breve momento, abrazando a la Princesa. Reprimiendo sus emociones, habló de nuevo con calma y serenidad.

"Ella me dijo que quería morir. ¿Eso también es un hechizo?"

Morga no pudo evitar poner una expresión de lástima en su cara. Palabras tan ásperas como espinas, salieron de su garganta.

"Eso es... un mecanismo de defensa instintivo."

Su fría mirada parecía indicarle a Morga que siguiera hablando.

"Creo que la Princesa intentó superar el hechizo a su manera. Inconscientemente, luchó ferozmente contra el lavado de cerebro, pero fue derrotada en cada ocasión, y al final, eligió un método como última resistencia..."

La Princesa eligió inconscientemente el único método que disponía para librarse del hechizo. Con los labios temblorosos, Morga continuó hablando.

"La muerte..."

La habitación se quedó en silencio. Después de un tiempo, Ishakan finalmente esbozó una leve sonrisa, mientras sus ojos permanecían impasible. 

Morga se estremeció y dirigió su mirada hacia el suelo. No se atrevía a mirarlo a la cara. Sabía que la ira del Rey no estaba dirigida a él, pero no pudo evitar que su cuerpo se estremeciera debido al miedo que sentía. Su espalda estaba sudando frío.

En unos instantes, todo ante sus ojos se volvió negro. Tal vez ella sintió la energía que recorría la habitación, porque la Princesa se movió ligeramente y soltó un leve sonido. La energía sofocante se disipó en un parpadeo. Ishakan suspiró mientras acariciaba a la Princesa.

"Lo siento, no estoy enfadado contigo, Morga."

"Lo sé..."

Morga, que había muerto y resucitado, respiró agitadamente. Pronto, Ishakan le hizo una nueva pregunta a Morga, que apenas había podido calmarse.

"¿Puedo matar a la Reina?"

Había preguntado sobre la vida de la Reina de Estia como si pudiera romperle el cuello cuando deseara. No estaba alardeando, Ishakan podría hacerlo si quisiera.  Pero no debía hacerlo ahora. Morga respondió con tanta rapidez, que casi se mordía la lengua.

"Algunos hechizos pueden enlazar las vidas de los demás. Hasta que no sepamos todos los hechizos que tiene la princesa, no debemos acercarnos a la Reina descuidadamente."

Morga continuó hablando con el orgullo herido.

"El mayor problema es que la Reina tiene más poder del que esperaba."

Actualmente, ella estaba en un nivel similar al de Morga. Sin embargo, la capacidad de los hechiceros crece a medida que tienen éxito en hechizos más difíciles. La Reina había lanzado centenares de hechizos en muchas personas, y a medida que tuviera éxito, se volvería más fuerte.

Morga no podía hacerlo solo. Para descubrir qué hechizos tenía ella y encontrar la forma de removerlos, tenía que regresar a Kurkan para conseguir la ayuda de otros hechiceros. También, se necesitaría un tiempo considerable para encontrar la manera de remover los hechizos, puesto que habían estado afectando a la princesa durante toda su vida.

"Primero, hay que llevar a la princesa a Kurkan..."

Después de terminar su explicación, Morga lo miró con atención. Teniendo en cuenta el lavado de cerebro de la princesa, nunca dejaría a Estia por su cuenta.

Ishakan le dio de nuevo una calada al tabaco. Luego habló, mientras intentaba reprimir su naturaleza, que seguía agudizándose debido a la intensidad de sus  emociones.

"Haré algo al respecto."

***

El aire estaba lleno del aroma de hierbas medicinales amargas. Las manos de la mujer más noble de Estia estaban hechas un desastre, repletas de trozos de hierba. Sus uñas estaban estropeadas y su piel estaba áspera.

Sin embargo, Cerdina no dejó de moler hierbas medicinales y mezclarlas. Estaba haciéndolo sola, sin la ayuda de ninguna sirvienta.

Ella pesaba las hierbas medicinales con una balanza y luego las colocaba por orden en una olla que hervía sobre un pequeño brasero. Cada vez que algo desconocido entraba en la olla, el color del líquido burbujeante cambiaba lentamente. Se ponía verde cuando metía hojas verdes, se volvía cristalino cuando agregada roció de la mañana, y se ponía rojizo cuando introducía pétalos de rosas secos...

Finalmente, Cerdina se acercó a la cama donde estaba Blain. Tenía todo el cuerpo vendado, estaba durmiendo como un cadáver. Con una mirada de aflicción y angustia le arrancó una hebra de Blain. Cuando colocó la hebra de cabello en la olla, el líquido brilló con un resplandeciente color dorado, y pronto, se volvió de color negro intenso. Luego, Cerdina pasó con cuidado la poción terminada a un vaso y vertió una gota en la boca de Blain.

Después de un largo rato, los párpados que estaban fuertemente cerrados comenzaron a temblar levemente. Pronto, sus párpados se abrieron, revelando sus ojos azules.

"¡Blain...!"

Cerdina besó la frente de Blain, con lágrimas en la cara.

"Blain, mi hijo, mi querido hijo..."

Pero a diferencia de Cerdina, que lloraba de la emoción, Blain estaba muy tranquilo. Sólo la miraba en silencio. Cuando recuperó completamente la conciencia, Blain movió lentamente los labios.

"...Madre." 

Blain habló de aquello que lo había estado atormentando. 

"Creo que me gusta Leah."

"......"

El rostro de Cerdina se puso pálido y rígido. Blain continuó hablando tranquilamente.

"No quiero simplemente tener ese hijo, quiero conseguir su corazón."