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viernes, 19 de febrero de 2021

Una Villana Perfecta Para Un Tirano - Capítulo 21

Capítulo 21. Su Método Para Sobrevivir


Después de que Estian apareciera como el viento y desapareciera de la misma manera, Cecile salió del baño. Las asistentes que la esperaban enseguida se la llevaron a otra habitación para empezar a vestirla.

"¿Esto es?" Preguntó.

"Su residencia, Su Majestad. A partir de ahora será su lugar de residencia. No se preocupe por ningún intruso. Viendo que Su Majestad, El Emperador, ha hecho algo de limpieza las cosas serán cómodas por el momento."

'¿Qué demonios ha limpiado el Emperador?' se preguntó. '¿Por el momento? ¿Eso Significa que se volverá peligroso después de un tiempo?' Cecile meditaba sobre esos pensamientos mientras caminaba con las asistentes. Sin embargo, pronto algo le parecía extraño. Pasaron una puerta, luego otra, y después otra. Caminó, caminó y caminó un poco más. Cecile, cansada de caminar, acabó preguntando, "Eh, ¿Exactamente cuándo vamos a llegar a mi habitación?"

Una asistente respondió con una expresión de confusión a la pregunta de Cecile. "Todas las habitaciones desde que se abrió la primera puerta le pertenecen, Majestad... ¿Hay algún problema...?"

"...No. No es nada. Continúen."

Incluso después de eso, las asistentes caminaron durante un largo rato, informando a Cecile sobre las habitaciones.  Esta es la Habitación de la Gloria, esta es la Habitación de la Bendición, esta es la Habitación de la Oración, esta es... esta es... esta es... Las explicaciones no tenían fin, y el asentimiento de Cecile se hacía cada vez más desinteresado. Caminaron durante dos horas de esa manera hasta que, por fin, las asistentes se detuvieron.

"¿Hemos terminado?"

"Esto es sólo el principio."

Cecile se desmayó ante la respuesta de la asistente. ¿Cómo es posible que no hubiera terminado con dos horas de recorrido? Las piernas comenzaban a dolerle. Además, se sentía perezosa después del baño, pero el mayor problema era que su cuerpo le pedía descanso después de haber sufrido la noche anterior. 

"Veré el lugar por mi cuenta. Pueden volver todas."

"Entendido, Su Majestad."

Después de que las  asistentes se marcharan, Cecile miró el lugar que era su habitación.

"¿No es esto un palacio?" Reflexionó en voz alta.

Era una habitación sólo de nombre; apenas llegó a la primera sala de estar después de tener que atravesar cinco puertas. Más allá de la sala de estar había un jardín bellamente decorado que se extendía sin fin. En el jardín había un estanque donde los cisnes nadaban tranquilamente. Junto al estanque había conejos, que venían a beber el agua, y a un lado incluso habían ciervos comiendo pasto. Una vista realmente pintoresca.

"Ocupar la posición de Emperatriz es realmente genial después de todo". Murmuró. Después de contemplar aquel apacible paisaje durante un rato, Cecile se dirigió a tumbarse en la cama.

Había estado con el Emperador hasta la mañana. Fue tan intenso que alrededor del amanecer, ya no podía ni gritar. Actualmente había mejorado un poco, pero todavía le dolía la garganta. Cecile se masajeó un poco la garganta antes de mirar el plato de frutas que estaba junto a la cama. Ella extendió la mano para tomar un racimo de uvas bien maduras y se metió una en la boca. El sabor de la uva estalló en su lengua. Cecile cerró los ojos mientras su boca se llenaba de una dulzura refrescante. 'La fruta siempre es buena', pensó. Se alegraba de poder comerlas todos los días.

'Qué bueno'. Con los ojos aún cerrados, Cecile comió otra uva. 'Aunque esto sólo durará mientras esté viva'.

Pensó en los asesinos de anoche. Aunque el Emperador no tuviera intención de matarla, seguía estando en una posición peligrosa.

'Estaba enfadada y resentida desde Navitan me entredó, sin embargo...' Ahora no le importaba Navitan o lo que fuera. Todo tipo de cosas habían sucedido en el último día, y sin embargo había encontrado la calma después de pasar por todo ello. 'Pero, ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado?' Reflexionó sobre su cambio durante algún tiempo, pero se quedó dormida antes de darse cuenta.

***

Lo que más tarde despertó a Cecile de su sueño fue el suave toque de alguien. Sus dedos pasaron por su frente antes de deslizarse por su cara. Cecile frunció el ceño ante la sensación de cosquilleo y sacudió la cabeza. Como respuesta, los dedos bajaron por su cuello hasta los hombros. La parte trasera de su cuello fue masajeada lentamente, lo que provocó que Cecile soltará ruidos de satisfacción. No sabía quién lo había, pero la estaba masajeando exactamente donde se sentía rígida.

"...Ojalá pudiera vivir de esta manera todos los días". Todavía en un estado adormecido, terminó dejando que sus palabras se escaparan de sus labios. 

Ese alguien respondió a sus deseos, murmurando: "¿Así?"

"Comer mucha fruta... Que alguien me masajee donde me duele..."

"¿Eso es todo?"

De alguna manera, Cecile tuvo la sensación de que la voz que la interrogaban se había agudizado un poco. Las manos que la masajeaban bajaron un poco más y se posaron cerca de sus omóplatos. Las manos se quedaron como si estuvieran considerando si debían continuar el masaje, lo que dejó a Cecile con ganas de más. Ella dudó un poco antes de decir, "Y si tuviera a alguien que durmiera a mi lado por la noche... la vida sería perfecta..."

Nunca había temido estar sola, pero siempre había tenido una sensación de vacío. Cuando esta mañana se despertó y encontró a alguien a su lado, sintió más alivio que sorpresa.

Tal vez había dado la respuesta correcta, las manos que procedieron a presionar justo donde ella quería, como si la elogiaran.

"¡Hnng!" La mezcla de dolor y liberación despertó la mente de Cecile. '¿No es ésta mi habitación?' Y esta voz, estas manos definitivamente pertenecen a...

"¿Su Majestad...?"