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viernes, 19 de febrero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 118

Capítulo 118. Momento De Averiguar


"Ah, sí..."

Ya todo su interior estaba empapado de s3men, así que ella no entendía porque seguía moviéndose, como si quisiera expulsar algo más.

Su visión se volvió borrosa mientras inhalaba y exhalaba con dificultad. Sentía que su conciencia se desvanecía mientras se aferraba a la misma. Leah, contó el número de veces que Ishakan se había venido, y entró en desesperación.

Sólo fueron dos veces. No quería desmayarme esta vez, pero Ishakan no se detendría hasta quedar satisfecho.

Cada vez que tenían s3xo, ella siempre lo hacía. Incluso cuando le suplicaba llorando 'que no podía hacerlo más', Ishakan la persuadía y seguía p3netrándola, hasta que finalmente se desmayara. Leah llamó a Ishakan sin fuerzas.

"Ishakan..."

"Dime, Leah."

Leah murmuró lo primero que se le vino a la mente, para evitar que Ishakan intentará seducirla.

"Tengo hambre..."

Lo dijo sin pensarlo. Pero el hombre insaciable se detuvo. 

"...Demonios."

Dijo Ishakan con el ceño fruncido.

"Así que no has cenado."

Miró el cuerpo de Leah con un poco de preocupación. La revisaba con la mirada para asegurarse de que no había perdido peso después de pasar hambre durante un tiempo. 

Ishakan sacó su virilidad de su cavidad. Leah soltó un gemido al sentir que el líquido en su interior caía. El s3men salía mezclado con sus fluidos. El líquido blanco empapaba su zona íntima y sus muslos enrojecidos.

Ishakan agarró un paño de algodón, limpió toda la parte inferior de Leah y luego su virilidad bruscamente. Posteriormente, agarró una manta y la enrolló alrededor de Leah.

"Debiste decirme antes que tenías hambre..."

Parecía que Ishakan pensaba que Leah se estaba muriendo de hambre. Gracias a eso, Leah pudo relajarse, y ahora estaba en un estado semiconsciente. Ishakan siguió susurrando algo.

Le dijo que irían al palacio donde se alojaban los Kurkan para cenar, y que aparte enviaría a alguien a organizar su cama, para que no tuviera que preocuparse. También le dijo que se encargaría de traerla de vuelta antes del amanecer.

Leah se limitó a asentir. No estaba en condiciones de escuchar con atención. 

***

Tiempo después, Ishakan había llegado con Leah al palacio donde se alojaban los Kurkan.

Leah, que mantenía los párpados cerrados, fue despertada por una suave voz.

"Leah."

Una mano le acarició la mejilla. Abrió los ojos con el ceño fruncido porque la caricia le hizo cosquillas. Se dio cuenta de que estaba en una cama, y tenía una bandeja llena de platos de comida enfrente. Aunque esta vez no le sorprendió mirar tanta comida, todavía se preguntaba quién sería capaz de comerse todo eso.

Por otra parte, Leah tenía hambre, pero no tenía energía para comer. Y como ella sólo se quedó mirando la comida con ansias, Ishakan preguntó con voz suave.

"Te daré de comer."

Ella asintió con la cabeza, y él comenzó a darle la comida como si lo hubiera estado esperando. Leah abría y cerraba la boca mientras Ishakan la alimentaba. Parecía un pequeño ave siendo alimentado por su progenitor.

Estaba tan cansada que tenía los ojos casi cerrados, por lo que no le prestaba atención a lo que estaba comiendo. Como resultado, se olvidó que tenía que reducir el consumo de alimentos y estaba comiendo bastante. Ishakan, que estaba sonriendo, susurró.

"Creo que la próxima vez tendré que alimentarte primero."

Parecía que Ishakan quería burlarse de ello. Pero, temiendo que si seguía con esa actitud, Leah se negaría a abrir la boca, no dijo más y siguió dándole la comida.

Después de comer durante un largo rato, no pudo evitar sentir bastante sueño. Olvidándose de la etiqueta, Leah bostezó. Luego, acercando un poco más su cuerpo al de Ishakan, susurró.

"Tengo sueño..."

"Bueno, has comido más de lo habitual."

Cuando Ishakan hizo un gesto, alguien recogió la bandeja con los platos de comida. Leah se movió lentamente y se puso cómoda. Sintiendo la cálidez de Ishakan el sueño comenzó a apoderarse de ella. 

"Vuelve a dormir, Leah. Te llevaré de regreso con seguridad."

Su voz sonaba tranquila, como una canción de cuna. 

Ishakan, acarició suavemente su cabello plateado hasta que ella se quedó dormida.

"......"

Extendió la mano hacia un lado y agarró el tabaco de la mesa de noche. Encendió el cigarrillo en el brasero y le dio una calada. Los ojos dorados, que hasta ahora habían sido cálidos, se enfriaron.

"Haban."

Haban, que se escondía entre las sombras, apareció en silencio y se inclinó. Ishakan exhaló una bocanada de humo y ordenó.

"Dile a Morga que venga."

Había llegado el momento de averiguar qué hacía que Leah se comportara de esa manera.