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domingo, 14 de febrero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 115

Capítulo 115. Inocente Princesa


Mientras ella se estremecía por los calambres, Ishakan removió lentamente sus dedos de su cavidad. Cuando los gemidos de ella cesaron, él le quitó el pañuelo que cubría sus ojos.

Y la visión que apareció ante Leah, hizo que sintiera ganas de llorar. La mano de Ishakan, que frotaba los muslos blancos de Leah, estaba empapada de los fluidos que ella había derramado.

Cuando Ishakan se dio cuenta de lo que estaba mirando Leah, deliberadamente volvió a mover su mano hacia sus gen!tales. Sonriendo, con el dorso de su mano frotó la zona que estaba mojada, produciendo un sonido húmedo.

Parecía que este hombre le estaba mostrando descaradamente lo que ella había hecho, pero Leah no podía decir nada y sólo apretó los labios. Ciertamente, ella había podido alcanzar el cl!max.

De repente, ella recordó que su virilidad había estado presionando su trasero. Leah se levantó y se sentó frente a Ishakan La parte delantera de sus pantalones estaba abultada.

Parecía que Ishakan no tenía ninguna intención de ocultar el estado en que se encontraba su virilidad. Ishakan lamió a Leah con una mirada lasciva, y se reclinó cómodamente.

Sus ojos dorados que estaban llenos de fuego apasionado recorrieron todo el cuerpo de Leah. Pronto, cuando miró a Leah a los ojos, sonrió lentamente. Aunque no expresó con palabras lo que quería, sus acciones bastaban para deducirlo.

Su mirada estaba llena de deseo. Quería meter salvajemente su virilidad dentro de ella, hasta que ella llorando y suplicando, alcanzara el cl!max.

Sin embargo, en lugar de sentir miedo, a Leah le parecía erótico. Ella tragó saliva, sintiendo un hormigueo en la parte inferior de su cuerpo. Luego de acomodarse entre sus muslos, ella puso las manos en el pecho de Ishakan.

Pasó sus manos por el grueso pecho, los anchos hombros y los gruesos brazos, luego le quitó la camisa dejando al descubierto su piel. Ishakan observaba tranquilamente las acciones de Leah.

"Ishakan."

Leah se armó de valor.

"Yo también quiero hacerte sentir bien."

Ella quería dejarle un recuerdo. Esperaba que Ishakan también pensara en ella durante el día y la noche. Acariciando lentamente la parte superior de su cuerpo, que estaba completamente expuesta, hizo una pregunta.

"¿Cómo se supone que debo hacer esto...?"

Los ojos salvajes de la bestia daban miedo, pero Leah no evitó su mirada. Ishakan, que la miraba fijamente, de repente suspiró.

"...Ahh."

Lamiéndose los labios, Ishakan dijo con ansiedad.

"Sigues… diciendo cosas imprudentemente."

Una gran mano agarró suavemente la barbilla de Leah. Metiendo los dedos índice y medio en su boca, Ishakan entrecerró los ojos. Mientras pasaba los dedos por su boca como si estuviera comprobando algo, murmuró.

"¿Sabes lo que acabo de pensar? Si pudieras mirar dentro de mi cabeza, saldrías corriendo del dormitorio ahora mismo."

Sacó sus dedos empapados de saliva de la boca de Leah, y apretó su pezón. Luego sonrió con malicia.

"Hazlo con la boca."

Ella se dio cuenta un poco tarde del significado implícito de sus palabras. Leah bajó lentamente la mirada. Parecía que la tela que cubría su virilidad se rompería en cualquier momento.

Vacilante, Leah le desabrochó primero el cinturón y luego el pantalón. Después de bajar con cautela su ropa interior, apareció un recto y duro palo.

¿Esto...?

Desconcertada, se quedó mirando la gruesa virilidad que estaba delante de ella. La punta estaba mojada y brillante por el líquido que había derramado. Tenía una apariencia feroz.

Aunque el otro día lo había frotado con las manos, nunca se le había ocurrido llevárselo a la boca. Incluso, ella se preguntaba si le cabría en la boca. No creía que pudiera, de alguna manera se veía más grande que antes.

Ishakan sonrió tocándose la barbilla mientras observaba a Leah, que estaba en crisis.

"¿Puedes hacerlo, inocente princesa?"

Leah respiró con determinación. Primero, puso una mano en su duro muslo. Luego, agarrando la virilidad caliente con la otra mano, ella bajó la cabeza. Su virilidad era tan grande, que aunque había abierto ampliamente la boca, apenas podía introducirlo.

Sentía que era demasiado para ella, pero decidió poner más empeño debido a los gemidos que venían desde arriba. Mientras lamía la punta de su gl4nde como un gato, Ishakan volvió a sonreír.

"Tienes que meterlo más profundo."

Siguiendo su sugerencia, lo metió más adentro. No había entrado mucho, cuando la punta llegó hasta su garganta. Con la rígida virilidad llenando su boca, lágrimas brotaron de sus ojos y las náuseas la invadieron. Acariciando la parte superior de su espalda, Ishakan susurró.

"No te excedas..."

Sin embargo, ella no podía dejar de hacerlo porque sentía el fuego que desprendía su voz. Leah puso todo su empeño, tratando de meterlo lo más profundo posible.

El cabello plateado caía como una cascada. Ishakan recogió el cabello de Leah para que su cara quedara expuesta.

"Ahh, hmmm..."

Soltó suaves gemidos con su aliento caliente. 

"Hmm, Leah... Por qué eres tan sexual..."

Al inclinar la cabeza hacia atrás, como si no pudiera soportarlo más, soltó un grito masculino.