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jueves, 11 de febrero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 114

Capítulo 114. Recuérdalo 


Se sintió extasiada por su elogio. Cuando giró su cabeza hacia atrás y extendió sus labios, Ishakan la besó como si lo hubiera estado esperando. No pudo soportar que metiera la lengua y la lamiera profundamente.

“Ahh, hmm....”

Mientras disfrutaba del agradable placer, ella dejó escapar un placentero gemido. Ishakan continuó besándola mientras bajaba la mano de Leah.

La mano que había estado tocando su sen0, se dirigió a sus piernas. Rozó sus muslos humedecidos por el sudor y llegó a su mojada ropa interior. En su interior surgió una vergüenza que no podía compararse a la que sintió cuando se tocó su sen0.

Sintiéndose avergonzada más allá de lo que podía soportar, Leah trató de retirar su mano. Pero no podía. Porque Ishakan sujetaba con fuerza la mano de Leah.

Sujetando su mano, hizo que ella hurgara en su ropa interior. Luego, hizo que ella se frotara su zona ínt!ma, que estaba viscosa por dentro.

"Ah, Ishakan..."

Leah estaba agitada, con sus piernas temblando. Cada vez que sus dedos tocaban un trozo de carne, sus caderas se sacudían. El pequeño cl!tor!s se había abultado. Cuando lo tocaba con sus manos, sentía que su rostro ardía.

Pero aún no se había terminado. Ishakan no se detuvo con eso, movió su propia mano un poco más adentro. Cuando tocó el borde de su cavidad empapada, Leah terminó sollozando.

"¿Ahora puedes hacerlo sola, Leah?"

Le mordió suavemente el lóbulo de la oreja, incitándola con una voz tenue.

"Voy a hurgar en el fondo, así que frota la zona superior."

Su grueso dedo se introdujo en la húmeda cavidad. Con el rostro enrojecido de la vergüenza, Leah hizo lo que le dijo, y se frotó el cl!tor!s.

Ishakan flexionó hábilmente su dedo mientras los movía en la cavidad de ella. Cada vez que movía su dedo rápido y profundo, se producía un vergonzoso sonido húmedo.

Leah también movía su mano. Sin embargo, aunque se estaba esforzando, le resulta difícil seguir el ritmo de Ishakan.

"¿Hasta cuándo… ahh.. hay que hacerlo?"

"Hasta que te vengas una vez. Tócate el sen0 también."

La mano de ella, que había estado libre, fue colocada en su sen0. Gracias a la innecesaria amabilidad de Ishakan, Leah se estaba tocando el sen0 y la vagina al mismo tiempo.

"Eres una princesa inteligente, así que podrás hacer lo que te he enseñado, ¿Verdad?"

Si no tuviera puesto el pañuelo, ella lo habría fulminado con la mirada. Pero Leah estaba a oscuras y le costaba orientarse.

Se frotó el cl!toris, con su cuerpo temblando. Ishakan siguió empujando su dedo en la cavidad, en consonancia con los movimientos de Leah. Parecía que la mente de ella estaba llena de vergüenza y placer. Ishakan lamió su oreja, luego susurró.

"Sí. Lo estás haciendo bien."

En su trasero, pudo sentir el calor de algo que poco a poco se estaba endureciendo. En cuanto ella sintió su excit4ción, todo su interior se encendió. Leah se estremeció abruptamente.

En la oscuridad total, donde no veía nada, los sonidos y las sensaciones se intensificaban cada vez más. Sin que ella se diera cuenta, el número de dedos que entraban y salían de su cavidad, habían aumentado a dos.

Se hacía más difícil soportar el movimiento de sus dedos. Cuanto más atormentaba a sus oídos, un sonido parecido a un chapoteo, el plac3r aumentaba. Sintió un cosquilleo en su vientre que se puso rígido, y sus entrañas se pusieron muy calientes.

“Hmm....”

Leah gimió, frotando intensamente su cl!tor!s. Lo había hecho siguiendo sus instintos.

Ishakan que la observaba atentamente, abrió ampliamente las piernas de Leah con una mano.

"Recuérdalo claramente."

Añadió un dedo más. Un placer estremecedor recorrió todo su cuerpo. Nuevamente, Leah dejó escapar un gemido. La mano en su cavidad se movió con más intensidad.

"Lo que hiciste conmigo en tu cama."

"¡Ahh, hmm, ah, Ishakan...!"

"Cada vez que te acuestes en la cama y te cubras con la manta... recordarás lo que te he enseñado en este momento."

Una voz suave penetró en sus oídos.

"Nunca olvides eso, Leah."

En ese momento, arqueó su espalda. Todas las sensaciones que sentía estallaron al mismo tiempo, a medida que la parte inferior de su cuerpo se tensaba. 

"¡Ahhhhhh...!"

Leah se estremeció cuando llegó a su primer cl!max.