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miércoles, 10 de febrero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 113

Capítulo 113. Sentidos Agudizados


Las palabras de Ishakan hicieron que su rostro se calentara. Ella ni siquiera podía negarse, puesto que lo había tentado primero.

Ishakan se sentó en la cabecera de la cama y puso a Leah entre sus piernas. Después de hacer que se sentara de espaldas a él, le quitó las pantuflas, dejándola descalza. Cuando levantó una parte de su falda y sus muslos quedaron al descubierto, Leah lo llamó por su nombre.

"Ishakan..."

Fue una tímida protesta. Ishakan le preguntó, mientras pasaba sus labios por el cabello de Leah.

"¿Avergonzada?"

Lógicamente estaría avergonzada, sería extraño si no lo estuviera. Ishakan no había hecho la pregunta para obtener una respuesta.

"Entonces, ¿Debería cubrirte los ojos?"

No quería eso, pero asintió con la cabeza. Parecía mejor que hacerlo como estaba. Poco después, Leah se quedó boquiabierta cuando vio lo que Ishakan había sacado.

"Eso es..."

"Lo conseguí atrapando animales."

Estaba agitando como si nada, el pañuelo que Leah le había dado a Blain. ¿Por qué lo tenía en sus manos? Como ella lo miraba asombrada, Ishakan sonrió.

"¿Te gustó la bestia que cacé?"

Instantáneamente, su corazón palpitó con fuerza. Un intenso calor se extendió por su rostro enrojecido. Leah bajó rápidamente la cabeza. Ishakan sonrió y lamió la parte trasera de su cuello.

"Si hubiera sabido que te gustaría tanto, lo habría despellejado y te habría regalado la piel."

"...No hagas eso."

Aunque la piel de Blain tuviera algún valor, no quería que se la regalaran. En lugar de responder a la negación de Leah, Ishakan le mordió ligeramente la parte trasera del cuello.

Leah lo apartó ligeramente. Durante un tiempo tuvo que cubrirse el cuello porque había mordido su nuca con mucha fuerza. No quería volver a ponerse un vestido de cuello alto por los momentos. Ishakan agarró la mano que lo empujaba y la lamió, exigiéndole.

"Cierra los ojos, Leah."

Un pañuelo cubrió suavemente sus ojos. Ishakan hábilmente hizo un nudo detrás de su cabeza. Mientras comprobaba la colocación del pañuelo para que Leah no se sintiera incómoda, dijo de repente.

"Gracias a ti, me he dado cuenta de algo."

Al contrario de su tono de voz habitual, dijo algo inusual.

"Soy muy celoso."

Leah parpadeó bajo el pañuelo. Sus pestañas se frotaron contra el pañuelo, por lo que volvió a cerrar los ojos y le preguntó.

"¿Tú?"

Siempre se había comportado de forma relajada e imperturbable. Un hombre guapo con muchas cosas que ofrecer. ¿Cómo podía sentirse de esa manera? Ella había preguntado porque le parecía increíble. Ishakan le respondió.

"Sí, lo mismo sentí ese día en el bosque."

La sensación de tener sus ojos vendados le resultaba extraña, así que apretó los dedos de los pies. Ishakan haló a Leah, acercándola más.

"No te puedo imaginar con otro hombre..."

Cerró la boca sin decir nada más. Entre sus brazos, Leah no sabía qué responder. Sólo esperaba que sus orejas enrojecidas estuvieran cubiertas por el pañuelo.

Su grueso brazo se extendió, agarrando el muslo de Leah con su mano. Ishakan frunció el ceño.

"¿Por qué no estás aumentando de peso?"

Leah se hizo la distraída al escuchar el murmullo. Últimamente le resultaba difícil controlar su dieta porque Ishakan le estaba dando de comer otras cosas. Aunque su apetito había aumentado, seguía comiendo con moderación cuando no la veía

Afortunadamente, Ishakan no insistió en el tema. La preocupada Leah, que se preguntaba qué debía decir si seguía preguntando, se sintió aliviada.

Sin embargo, se sobresaltó cuando de repente Ishakan le agarró su sen0 izquierdo. Ishakan sonrió y agarró la mano de Leah, colocándola en su sen0 derecho.

"Primero toca tu sen0. Yo tocaré el otro."

Leah dudó, pero obedeció y apretó su sen0. Sintió un cosquilleo en su bajo vientre.

Escuchó una suave risa. 

Sus sentidos estaban agudizados porque su visión estaba bloqueada. Podía escuchar hasta el más mínimo sonido y estremecerse con el más leve roce. Con sus sentidos mejorados, Leah imitó lentamente a Ishakan.

Ishakan acarició suavemente su sen0, pellizcando ligeramente su p3z0n con los dedos índice y pulgar. Cuando ella pellizcó su p3z0n poco después, se sintió muy extraña.

Según los conocimientos sexuales, que se enseñaban dentro de la de etiqueta de la familia real, se consideraba inmoral tocarse a uno mismo. Había aprendido que no debía codiciar la lujuria carnal, y que debía asegurarse de complacer a su esposo.

Ahora, Ishakan le estaba enseñando a romper un tabú. Su cuerpo se sentía muy bien mientras infringía las normas.

Sintiendo un hormigueo, ella estiró sus piernas. Sus temblorosos muslos se abrieron ligeramente, revelando un lugar profundo y secreto.

Leah apoyó la parte trasera de su cabeza en el pecho de Ishakan y exhaló un profundo aliento. Tal vez porque no podía ver nada, comenzó a moverse con audacia de forma inconsciente.

Rozaba con sus labios el cuello de Ishakan, mientras le acariciaba su firme antebrazo con su mano que no tocaba su sen0. Incluso, sin que Ishakan se lo ordenara, pellizcó y frotó su pez0n, se sentía muy placentero.

"Lo estás haciendo muy bien, Leah."