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martes, 9 de febrero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 112

Capítulo 112. Haz Que Te Extrañe


Ishakan abrazó a Leah con más fuerza.

"¿Nunca te pareció extraño, Leah?"

Mirando sus ojos que ardían de rabia, Leah sintió una extraña sensación de confusión, disgusto y rechazo al mismo tiempo.

Nada le parecía extraño. Ella tenía que dedicar todos sus esfuerzos a Estia. Por el bien del país, como la princesa, por supuesto que debía...

Los pensamientos que estaban fluyendo sin problemas se rompieron de repente. Sobre los fragmentos de sus pensamientos destrozados, a Leah le surgió una nueva pregunta que nunca antes se había planteado.

¿Realmente ella debía hacer eso?

Estaba en un momento de duda. De repente, su visión comenzó a oscurecerse y su cuerpo a flaquear.

"¡Leah!"

Ishakan sostuvo a Leah en sus brazos, que había colapsado rápidamente. Ella sentía una tormenta de dolor. Le dolía la cabeza, como si alguien la hubiera golpeado con un martillo en la parte superior de la cabeza. Leah se estremecía en los brazos de Ishakan. Ni siquiera pudo gritar, sólo jadeaba en silencio.

Afortunadamente, el dolor intenso fue breve, y finalmente se volvió a enfocar su visión borrosa. Solo entonces, ella se dio cuenta de que había estado llorando.

"Ah..."

Tardíamente, Leah soltó un pequeño sonido. Luego, levantó su mirada hacia Ishakan. Él estaba apretando los dientes, extrañamente parecía que estaba sufriendo más que Leah.

Aún le resultaba difícil mover su cuerpo, pero Leah extendió su mano y acarició la mejilla de Ishakan. Lo acarició suavemente, como Ishakan lo había hecho con ella.

Su rígida mandíbula se relajó, y cerró lentamente los ojos. Pero pronto, Ishakan giró su cabeza, agarró su mano y besó la palma de la mano de Leah sin dejar ningún lugar intacto.

Luego, cargó a Leah y caminó hacia la cama. Intentó acostarla en la cama, pero Leah se aferró con más fuerza a su cuerpo.

Ella no quería que la dejara acostada. Mientras ella abrazaba su cuello como una niña mimada, Ishakan suspiró suavemente. Y no tuvo más remedio que sentarse en la cama sosteniendo a Leah entre sus brazos.

Ishakan dejó que Leah se apoyara en su pecho, y la abrazó en silencio. No intercambiaron ninguna palabra. Sólo mantuvieron juntos sus cálidos cuerpos.

El silencio, donde el único sonido que se escuchaba era la respiración del otro, resultaba difícil de describir. Después de permanecer abrazados durante mucho tiempo, Ishakan la tocó con cuidado. Con sus dedos le limpió las lágrimas alrededor de sus ojos enrojecidos y apartó las hebras de cabello plateado adheridas a la humedad. Se podía percibir su afecto.

¿Cuánto tiempo estuvo haciéndolo? Cuando Leah se calmó completamente, se escuchó una voz tranquila.

"...Debería haberte encontrado antes."

Ishakan besó la cabeza de Leah y continuó hablando.

"Piénsalo nuevamente, Leah. Te daré algo de tiempo antes de irme."

"......"

"En lugar de la princesa de Estia o la esposa de Byun Gyeongbaek, convertirte en la Reina de los Kurkan será más divertido e interesante."

Incluso si le volviera a preguntar tiempo después, su respuesta sería la misma. Sin embargo, Leah no se atrevió a decírselo.

No quedaba mucho tiempo. En lugar de desperdiciar el tiempo con cosas innecesarias, sería mejor dejar buenos recuerdos. Después de todo, el tiempo que pasó con Ishakan fueron los momentos más felices de su vida.

Ishakan había visto a través de los pensamientos de Leah. Agarró la puerta del corazón de Leah, que ella estaba tratando de cerrar herméticamente. La sujetó con fuerza para que no pudiera cerrarse y logró llegar a su corazón.

"Será mejor que lo pienses bien. Realmente no piensas casarte con Byun Gyeongbaek, ¿Verdad?"

Ishakan le dijo con picardía a Leah, que evitaba hacer contacto visual.

"Después me vas a extrañar."

"...Hazme hacerlo."

Ishakan se quedó reflexionando debido a la breve respuesta. Leah lo miraba con inquietud. No estaba acostumbrada a esto, así que no estaba segura de qué hacer. Pero a pesar de su torpeza, hacía lo que podía. Ella bajó un poco la mirada y acercó sus labios con cuidado al hombre que la miraba.

"Durante el día..."

Ella besó suavemente sus labios, luego se separó y susurró.

"Y durante la noche, haz que te extrañe."

Déjame un recuerdo inolvidable, Ishakan.

Después de hablar, Leah miró a Ishakan en silencio. Los ojos dorados se estremecieron por la tormenta que ella había creado.

"Leah, tú..."

Los ojos de Ishakan se volvieron feroces. Habló un poco enfadado.

"¿Sabes lo que piensa un hombre cuando le dicen esas cosas?"

Por supuesto que no lo sabía. Cuando ella negó con la cabeza, Ishakan curvó su boca formando una fina sonrisa. Parecía que algo se había malinterpretado. Ella reflexionó sobre ello y le pareció que había sido bastante desvergonzada.

"Bueno, pero no importa."

Con un movimiento rápido, Ishakan besó a Leah. A diferencia del suave beso de Leah, su beso era salvaje. Después de morder su labio inferior, se centró en su lengua, frotándola y chupándola.

Torturó insistentemente su sensible paladar, y sólo apartó sus labios cuando Leah soltó un gemido. Ishakan pasando sus dedos por sus labios ligeramente hinchados, dijo.

"En el futuro, no le hables de esa manera a ningún otro hombre."

Leah, que respiraba con dificultad por la falta de aliento, se estremeció. Fue porque le agarró la muñeca.

"Toca, Leah."

Tomó la mano de Leah e hizo que tocara su propio sen0. La sensación de apretar su suave sen0 le parecía extraña. Como nunca había tocado su propio sen0 de esta manera, Leah no sabía qué hacer, sus labios temblaban.

Sus manos bajaron lentamente de su pecho. Ambas manos pasaron por su plano vientre, entre sus piernas y se detuvieron en sus gen!tales.

"Dijiste que no querías venirte conmigo..."

Ishakan le dijo a Leah, que estaba paralizada.

"Te enseñaré como hacerlo sin mí."