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domingo, 7 de febrero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 110

Capítulo 110. Proposición (2)


De esa manera terminó la cacería, y el palacio real se vio alterado por el repentino incidente. Sin saber cómo abordar el caso, la corte real decidió no llevar a cabo un juicio por los momentos. Blain había resultado malherido, pero la situación era complicada en muchos sentidos. 

Aunque Ishakan se hubiera excedido, Blain había disparado la flecha primero. Según quienes acompañaban a Blain en ese momento, Ishakan lo había provocado.

Probablemente Ishakan se había aprovechado de Blain. Porque debido a las acciones de Blain, se produjo una situación en la que las negociaciones no podían concluirse. En lugar de usar a Leah, el astuto hombre utilizó a Blain para conseguir los resultados que quería.

Sin embargo, lo que resultaba extraño era la razón por la que Blain había actuado de esa manera. Blain se puso furioso cuando Ishakan mencionó el matrimonio incestuoso.

En Estia, los matrimonios consanguíneos estaban permitidos para proteger el linaje noble. No era algo recomendable, sólo se llevaba a cabo como un último recurso.

Por supuesto, no había ninguna razón para que Blain y Leah se casaran. A pesar de ello, Blain arremetió como si lo hubiera apuñalado.

Hasta ahora, Blain había estado atormentando a Leah, como si ella fuera un objeto de su propiedad. Aunque daba la sensación de que le gustaba humillarla, también era una señal de su baja autoestima y posesividad.

Pero era extraño lo que Ishakan había dicho en las barracas, y también las situaciones en las que Blain actuaba como si estuviera interesada en ella. Leah suspiró y dejó el documento que tenía en la mano.

Sin embargo, ¿Qué sentido tenía todo eso? Todo había terminado ahora…

Había un montón de documentos apilados en una pequeña mesa, pero ella no tenía interés en ellos. Se asomó un momento por la ventana. A lo lejos, ella veía claramente el fuego ardiendo en cada rincón del Palacio de la Reina. Cerdina había llevado a Blain al Palacio de la Reina y lo estaba cuidando.

Cerdina esperaba algún conflicto durante la cacería, pero no pensó que Blain resultaría gravemente herido. Y claramente, ella no estaba en su sano juicio.

Mirando fijamente hacia el Palacio de la Reina, cerró la cortina de la ventana. Luego, se sentó en el sofá.

"......"

Ella enterró su cara en las palmas de sus manos. Desde que regresó del bosque, no había podido hacer nada. Aunque estaba sola en su dormitorio no podía estar tranquila y revisar los documentos. 

Actualmente incluso era difícil mencionar el tratado de paz. Todo su arduo trabajo había resultado inútil.

¿Qué debería hacer de ahora en adelante?

Sin embargo, por mucho que lo pensara, no podía hacer nada más. Como las negociaciones se complicaron, la reforma fiscal se volvió incierta.

Sería demasiado evidente si tratara de manipular de nuevo a Byun Gyeongbaek usando el tema de la sucesión al trono. Por otra parte, tampoco podía aprovecharse del hecho de que la Reina fuera Gitana, porque carecía de evidencias.

Se sentía perdida, sin rumbo. En ese momento, ella se mordió los labios tan fuerte que se le pusieron rojos e hinchados.

"¿......?"

Escuchó unos toques en la puerta de cristal del balcón. Esto le resultaba familiar. Leah vio una sombra reflejada en la cortina.

Se levantó lentamente y caminó hacia adelante. El intruso del Palacio de la Princesa intentó abrir la puerta de cristal, como si ni siquiera pudiera esperar a que ella se acercara al balcón y abriera.

Cuando Leah apartó la cortina, miró al hombre que estaba del otro lado de la puerta de cristal. Y antes de que ella pudiera fingir que no se lo esperaba, se detuvo.

Sus ojos dorados se veían sombríos. En ellos había una mezcla de compasión, afecto, tristeza y rabia. Todos esos sentimientos estaban dirigidos a Leah.

Ella no sabía por qué la miraba de esa manera. Viendo a Leah nerviosa, Ishakan quitó todas esas emociones de su mirada. Entonces, con su habitual actitud traviesa, volvió a tocar la puerta de cristal.

Leah abrió el cerrojo. Impaciente, Ishakan entró rápidamente.

"¿Qué hay de cenar?"

La repentina pregunta la hizo sonreír. Ishakan abrazó a la sonriente Leah. Continuó hablando, con su barbilla apoyada sobre su cabeza.

"No he podido comer porque estaba ocupado, y estoy seguro de que tú tampoco."

Omitiendo el hecho de que le había roto la muñeca a Blain, le sugirió como si no hubiera pasado nada.

"Vamos a comer algo delicioso juntos."

Pero Leah negó con la cabeza. No tenía ganas de comer nada. Apartando suavemente a Ishakan, preguntó.

"¿Cómo está tu hombro?"

Había escuchado que Blain le había disparado con una flecha, pero parecía estar bien. Ishakan respondió, frunciendo el ceño.

"Me duele."

"...¿Mucho?"

"Rara vez me lastimo, pero por ti, ya me han lastimado dos veces."

Leah no tenía la culpa de que Blain le disparara, pero no le refutó porque estaba herido. Ishakan acarició suavemente el puente de la nariz de Leah con sus dedos.

"Te sientes culpable, ¿Verdad? Por eso deberíamos cenar juntos. Los pacientes necesitan alimentarse adecuadamente para recuperarse."

Leah sonrió porque sabía que Ishakan estaba empleando un sofisma. Pero pronto, los pensamientos que aparecieron en su cabeza, hicieron que ella borrara su sonrisa.

« Sofisma - argumento falso o engañoso que se pretende hacer pasar por verdadero. »

Como las negociaciones fracasaron, los Kurkan tenían que regresar pronto al desierto. Lo que significaba que no podría pasar mucho más tiempo con Ishakan.

La idea de que se marchara a un lugar muy lejano, hizo que su corazón se retorciera extrañamente. Se había acostumbrado tanto a que Ishakan sacudiera su vida, que ahora las anomalías le parecían normales.

¿Podrían estar juntos de nuevo?

Leah sabía la respuesta. Eso no sucedería. Cuando bajó la mirada sin decir nada, escuchó un breve suspiro. Ishakan habló.

"Todo ha terminado."

Ella levantó la mirada lentamente. Ishakan miró a Leah a los ojos y continuó lentamente.

"Como sabes, las cosas se han desarrollado de esta manera, y aunque no puedan castigarnos, en cualquier momento el Rey ordenará la expulsión de los Kurkan..."

Ishakan puso sus manos en las mejillas de Leah. Su mano le transmitía una gran calidez.

"Este país se derrumbaría aunque se hubieran concretado las negociaciones. Deja de aferrarte a esto."

Entonces, dijo algo que ella nunca había imaginado.

"Ven conmigo al desierto."

El dulce susurro penetró en su corazón.

"Sé mi prometida, Leah."