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miércoles, 17 de febrero de 2021

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 270

Capítulo 270. Otra Personalidad De Heinley (1)



La silla era liviana y sin respaldo, pero la sirvienta balanceó la silla con todas sus fuerzas, así que podría resultar gravemente herida si la golpeaba.

Rashta se protegió instintivamente el vientre, y la Vizcondesa Verdi empujó apresuradamente a la sirvienta desde un lado.

La silla rozó la frente de Rashta antes de desviarse. Luego, cayó al suelo con un fuerte ruido sordo, y la sirvienta, que balanceó la silla con todo su cuerpo, perdió el equilibrio y también se cayó.

"¡Ahhh!"

Rashta se cubrió el vientre, se acurrucó y gritó. Cuando las sirvientas que presenciaron esta escena armaron un gran alboroto por el miedo, los guardias que estaban fuera de la puerta entraron rápidamente en el dormitorio.

"¡Su Majestad!"

Cuando vieron a la emperatriz sufriendo, la silla tumbada en el suelo y a la sirvienta furiosa, se apresuraron a levantar a Rashta alarmados.

La sirvienta, que balanceó la silla, intentó arremeter de nuevo contra Rashta, pero los guardias la sujetaron apresuradamente por los hombros y la presionaron contra el suelo.

Los ojos de la sirvienta brillaban e intentaba resistirse. Su ira era mayor que su miedo. Llegado a este punto, quería acabar con Rashta a como diera lugar.

Sin embargo, no fue rival para los rudos y corpulentos guardias profesionales.

Rashta miró fijamente a la sirvienta y luego se toco la frente. Le dolía la cabeza, y su vientre le palpitaba con fuerza. Especialmente, le dolía mucho la frente.

La Vizcondesa Verdi puso su pañuelo sobre la herida de Rashta y ordenó a uno de los guardias.

"¡Trae al médico del palacio!"

Cuando el guardia salió rápidamente, Rashta preguntó, "¿El médico del palacio?" Parecía no saber que estaba sangrando por la frente.

"Parece que sufriste un corte en la frente."

Rashta no se dio cuenta de que tenía la mano manchada hasta que escuchó las palabras de la Vizcondesa Verdi.

Al ver su mano roja, Rashta palideció.

Unos quince minutos después, apareció el médico del palacio, y otros quince minutos después apareció Sovieshu.

"Su Majestad..."

Rashta, que estaba siendo atendida por el médico del palacio, se levantó súbitamente al ver a Sovieshu y habló al borde las lágrimas,

"A Rashta le duele mucho..."

Se sintió aliviada al ver su cara, pero al mismo tiempo, estaba asustada. La sirvienta debería ser castigada severamente por intentar asesinar a un miembro de la familia real, pero le preocupaba que hablara sobre la ejecución de su padre. 

En el incidente de Delise, Rashta ordenó que se le cortara la lengua apenas ocurrió, para evitar que hablara.

Esta vez, los guardias entraron en el dormitorio y la sangre fluía de su frente, por lo que olvidó cerrar la boca de la sirvienta.

"¿Qué ocurrió?"

Al ver la frente de Rashta, Sovieshu preguntó sorprendido, 

"Una sirvienta atacó a Su Majestad."

"¿Está gravemente herida?"

"Afortunadamente no, pero..."

Cuando el final de las palabras del médico del palacio se desdibujó, Sovieshu se acercó a la cama y apartó el cabello de la frente de Rashta. La herida no se podía ver debido al vendaje.

"Tiene un corte alrededor de su frente y el área de las cejas."

"¿El corte es profundo?"

"Haré mi mejor esfuerzo, pero... me temo que le quedará una cicatriz."

Rashta miró sorprendida al médico del palacio. No le había mencionado esto a Rashta, así que también acababa de enterarse.

"¿Una cicatriz?"

Sovieshu palmeó los hombros temblorosos de la sorprendida Rashta.

"Una cicatriz puede desaparecer con el tiempo. Me alegro que estés bien y sea sólo una pequeña cicatriz."

Rashta estaba a punto de gritarle que no había nada bueno en tener una cicatriz en la cara, pero Sovieshu ya estaba haciendo otra pregunta al médico del palacio.

"¿Y el bebé?"

"Está bien ahora, pero creo que es mejor tener cuidado."

Sovieshu asintió aliviado y salió del dormitorio para entrar en una pequeña habitación donde estaba encerrada la sirvienta.

La sirvienta estaba de rodillas, con ambas manos atadas fuertemente a la espalda por los guardias.

La sirvienta fue lista. En cuanto Sovieshu entró, gritó rápidamente en lugar de pedir perdón o quejarse.

"¡Su Majestad, Su Majestad la Emperatriz ejecutó a mi padre!"

Al escuchar sus palabras, Sovieshu levantó inmediatamente las cejas.

"¿De qué estás hablando?"

"¡La Emperatriz ejecutó a mi padre como castigo! Cometí un error, pero absolutamente no fue tan grave como para que matara a mi padre, Su Majestad."

Sovieshu frunció el ceño.

"¿De qué estás hablando? Ningún prisionero ha sido ejecutado recientemente."

Para ejecutar a una persona, se necesitaba la confirmación final de Sovieshu. Si alguien había sido ejecutado, era imposible que Sovieshu no lo supiera. Más aún si la ejecución se llevaría a cabo por orden de la Emperatriz.

"Pero Su Majestad la Emperatriz aseguro—"

En este momento, Rashta, que había perseguido a Sovieshu, intervino apresuradamente.

"Esa sirviente me asustó al difundir un extraño rumor sobre Rashta, Su Majestad. Rashta no mató a nadie. No haría una cosa tan horrible."

El rostro de la sirvienta palideció ante esas palabras.

Sovieshu suspiró después de enviar una mirada a uno de los guardias para que investigara y prepara un informe.

Aunque quería un informe preciso de la situación, creía saber en líneas generales lo que estaba pasando.

Si bien entendía la posición de la sirvienta que se enfureció al enterarse de la muerte de su padre, no justificaba que atacara con una silla a la emperatriz, que estaba embarazada del próximo emperador. Incluso le hizo un corte en la frente. 

Este era un crimen lo suficientemente grande como para ser castigado con la muerte, incluso si fuera cometido por un noble con un alto grado de inmunidad.

"Es una pena, pero un crimen es un crimen. Primero encarcelen a esa sirvienta."

Después de dar esa orden, Sovieshu llevó a Rashta de vuelta a su dormitorio y le aconsejó.

"Rashta. No se puede ejecutar a una persona precipitadamente a menos que esté relacionada con el asesinato de un miembro de la familia real."

"¿Aunque sea la Emperatriz?"

"Aunque sea la Emperatriz."

"Pero, Su Majestad, la sirvienta inició el rumor de que Rashta era una persona extraña. Arruinaría la imagen de la emperatriz ..."

"Aun así, no se puede ejecutar precipitadamente."

"Aunque Rashta no era la Emperatriz antes cuando el Vizconde Langdel—"

"Te apuñalo con un cuchillo y fue atrapado en el acto."

Rashta derramó lágrimas y puso sus manos sobre su cabeza dolorida.

"Su Majestad es demasiado frío. A Rashta le duele mucho, pero lo primero que hace es regañarla."

Sovieshu suspiró y acarició la cabeza ilesa de Rashta.

"Esa sirvienta no puede ser ejecutada precipitadamente, pero además le dijiste que ejecutaste a su padre."

"¡Yo no ordené ejecutarlo!"

"Palabras vacías o no lo dijiste. Para aquellos que consideran que tienes el poder de llevarlo a cabo, nunca sonaría como palabras vacías."

"¡!"

"Eso pensaba... parece que hay mucho que desconoces para encargarte de esta posición."

Rashta se sorprendió ante el duro comentario de Sovieshu.

"¿Su Majestad?"

Sovieshu sacudió la cabeza y salió para traer a la Vizcondesa Verdi y a sus guardias, dándole instrucciones.

"De ahora en adelante, si Rashta decide perjudicar a alguien apoyándose en su posición de 'Emperatriz', deberán informarme antes de cumplir sus órdenes. Quien lo incumpla, tendrá que asumir toda la responsabilidad."

Rashta se sintió profundamente insultada. No podía creer que los hubiera traído aquí para decir esto. ¡Al decir esto, los cortesanos del Palacio de la Emperatriz asumirían que la Emperatriz no tenía ningún poder!

'Su Majestad debe haber antepuesto el honor al amor.'

Sintiéndose triste, Rashta no lo despidió, sino que se quedó llorando en su dormitorio.

¿Su amor se desvaneció, o siempre había sido así? Consideró absurdo que Sovieshu la regañara e insultara siendo la víctima.

'No. Él no siempre había sido así.'

¿Evely? Probablemente sea por esa chica llamada Evely. No, Rashta estaba segura. Después de enamorarse de esa chica, Sovieshu había cambiado.

Rashta sollozó durante un tiempo, pero debido al dolor punzante en su frente rápidamente se recuperó. El dolor, a su vez, le permitió darse cuenta de la realidad de la situación.