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martes, 26 de enero de 2021

SSS-Class Suicide Hunter - Capítulo 2

 Capítulo 2. Sin Embargo, Morirás (1)



Habilidad.


Una palabra que hacía que los cazadores lloraran.


Las condiciones para despertar una habilidad varían de persona en persona.


“Golpeé un espantapájaros 10,000 veces en la sala de entrenamiento. Entonces, apareció repentinamente”.


“¡Un día escuché la voz de Dios!”


“¿Magia? He podido usarla desde que entré en la Torre”.


Cazadores con buenas personalidades y fuertes voluntades tenían dificultades para escalar hacía lo más alto, ya que carecían de habilidades. Al contrario que cazadores con personalidades de mierda, los cuales vivían bien gracias a sus habilidades. El Emperador de las Llamas, el cual estaba en el primer rango, era de estos últimos.


Si comparamos la vida con un juego, ¿no estaría jugando el Emperador de las Llamas un juego en el que la suerte fuera una habilidad? Él podría obtener lo que quisiera con su habilidad de la suerte.


En cambio… mi vida era comparable a un juego RNG de mierda.


Gruñí y me arrastré mientras tropezaba hacía quien sabe dónde. Dejé el bar luego de terminar completamente borracho, pero no podía recordar cuando había sido eso. Entré en un callejón y más vomito salió de mi boca. Miré mi vomito mientras me balanceaba y reconocí algo de la comida que había ingerido antes.


“Eres poco afortunado”, es lo que mi vomito parecía decirme.


“Mierda…” -balbuceé-. “Si se supone que debo ser desafortunado, entonces sería mejor si no me hubiera dado nada de suerte. Esta falsa esperanza me está matando”.


Cuando estás jugando un juego, ¿cuándo sientes desesperación?


Aquellas personas que juegan juegos de apuestas en sus celulares entenderían a que me refiero. No es cuando no puedes conseguir una unidad de 5 estrellas después de varios intentos, es cuando consigues esa de 5 estrellas que resulta ser completa basura. Una de 5 estrellas que es peor que una de 3.


Demonios, la mía de 5 estrellas es peor que una de 1 estrella.


Vomité de nuevo, pero nada salió. A excepción de un grito. “¡Mierda!”


Sí. Mi vida era de verdad un juego RNG de mierda.


Normalmente después de despertar una habilidad, tenías que reportarlo a la Asociación de Cazadores, pero no lo hice. Como si fuera a hacerlo. Esta mierda era demasiado deprimente. Demasiado embarazosa. ¿Por qué rayos debería mostrarles una habilidad tan basura como esta? O sea, ellos dirían algo como “Hola, cazador-nim. ¿Cómo despertó su habilidad?”. ¿Qué podría decir? ¿Algo cómo “Uh, tenía envidia del cazador rango número 1”?


Sus caras se distorsionarían y dirían: “¿Disculpe?”. Así que, para poner la cereza sobre el pastel, diría lo siguiente: “Pensé que me volvería loco por mi envidia y celos. Entonces, la torre me dio esta habilidad como si estuviera diciéndome que la tomara y me fuera a la mierda”. Luego, haría movimientos extravagantes con mi mano como si hubiera recibido una buena recompensa. “Incluso me dijo que era un persona horrible con la envidia más grande de todas”. Diría esto entre risas. Ja, ja. Claro.


¡No es como que pueda decir algo así! Como si hubiera alguna forma de contarle esto a alguien. Me reiría solo y sería miserable por mi desafortunada vida de mierda.


Así que, bebí hasta que mi corazón estuvo contento y acabé tambaleándome en un callejón remoto.


Aunque, nada había cambiado. Seguía fallando. Ni siquiera podía tambalearme apropiadamente. Sin darme cuenta, terminé llegando a un callejón desconocido. No podía recordar cómo ni cuándo había llegado a este lugar.


¿Podría simplemente tirarme en el suelo y caer dormido? ‘Ah, esto es triste’. Tan desafortunado. Contuve las lágrimas que amenazaban con salir de mis ojos.


Un débil grito rompió el silencio nocturno. Había venido del otro lado del callejón.


La voz adolorida rogó: “Por favor… ¡Ugh! ¿Por qué estás…?”


Mi somnolencia desapareció al instante.


Esa voz era demasiado real como para ser una alucinación por la borrachera. Aunque no podía saber quien era, podía entender que lo que pasaba era serio.


‘¿Qué está pasando?’ -me pregunté mientras caminaba en silencio-. Contuve mi respiración por puro instinto. Dando un paso a la vez, me comencé a acercar lentamente hacía el callejón del cuál había provenido el grito.


Mientras me aproximaba, las voces se volvieron más claras.


Esto era…


“E-Emperador de las Llamas-nim. ¿Por qué está de repente-” -dijo la voz de una mujer-.


“No sirve de nada. No hay nadie cerca que te escuché”. -dijo la voz de un hombre-.


Este fue el segundo error estúpido que cometí hoy.


El primero fue beber hasta que mi mente había hecho corto circuito. Nunca me había emborrachado tanto en toda mi vida. Sin embargo, hoy fue una excepción. Estaba tremendamente furioso por lo basura que era mi habilidad Rango S, así que terminé bebiendo makgeolli como si fuera agua.


Nota: “Makgeolli” es un popular vino de arroz coreano.


Mi segundo error fue el no haber corrido en el instante en el que escuché ese grito.


“Envenené tu bebida por adelantado”, -dijo el hombre-. No pude descifrar por qué me era tan familiar.


“¿V-veneno? Emperador de las Llamas-nim, no entiendo lo que está diciendo”, -dijo la mujer-. Sonaba altruista.


“Oye, tu actuación es muy buena. Si alguien más te viera, serían completamente engañados”.


Un callejón sin salida.


En el oscuro callejón sin luces había un hombre y una mujer. Quizás era raro el decir que simplemente estaban ahí. El hombre estaba amenazando a la mujer y la mujer estaba siendo amenazada.


“Acido del estomago de un Basilisco”, -dijo el hombre-. “Originalmente, hubieras envenenado mi copa con esto. Wow. Si no hubiera sido por mi habilidad, hubiera estado en graves problemas. ¿Hm? ¿Qué pasa? Luces pálida, señorita Santa”.


“¿Es la Inmunidad de los Diez Mil Venenos…? ¡I-imposible! No deberías de tener una habilidad como esa”.


“Por supuesto que no”. El hombre se rio, el ruido de su risa hizo eco en el callejón. “Pero tengo una habilidad ligeramente mejor que la Inmunidad de los Diez Mil Venenos”.


Finalmente, me di cuenta de quien era el hombre. No importaba que tan oscuro estuviera el callejón, podía ver su espalda. Nunca podría pasar por alto esa cola de caballo. Lo he visto a él y a sus hazañas rodeándome en mi habitación cada día por los últimos diez años. Y lo vi en la televisión anoche. Siempre deseé ser como él.


‘¡De verdad es el verdadero Emperador de las Llamas!’


El cazador Rango número 1, el protagonista de esta era, un ídolo que miles de personas admiraban y debido a eso, era el héroe que había recibido toda la atención y la envidia de todo el mundo… especialmente las mías.


‘¿¡No es esa la Santa!?’


Cubrí mi boca para contener la respiración. La Santa, la cazadora Rango número 9, la cual había sido seleccionada por la Asociación. Se rumoreaba que estaba saliendo con el Emperador de las Llamas. Fue su reciente comportamiento el que había encendido la chispa de este escándalo. La mujer con la más grande belleza, la cual solo había visto en fotos y videos en internet, estaba justo ahí.


“Pero la hora de los juegos ha terminado”, -dijo el Emperador de las Llamas-. “Es hora de que pagues el precio por haber ido en mi contra”.


Y ella no estaba simplemente de pie ahí. Estaba siendo amenazada. “E-espera un momento, Emperador de las Llamas-nim”, -dijo ella-. “Debe haber un malentendido… ¡Yo solo deseo despejar la Torre con usted como un equipo!”


“Eso fue lo que pensé, pero resultó no ser el caso”, -dijo el Emperador de las Llamas-.


“¡Espere un momento, por favor! Piense al respecto. Si hacemos equipo, podríamos despejar fácilmente hasta el piso 40! ¡Incluso podríamos despejar el piso 50 en un año! ¡Eso es cierto! Es el lugar que la humanidad aún no ha alcanzado, pero si somos usted y yo-“


“Eso fue lo que pensé, pero resultó no ser el caso”, -dijo él de nuevo-.


Atónito, pensé: ‘¿No estaban esos dos… saliendo?’ El internet decía eso. Incluso los presentadores de televisión discutían acerca de la apasionada vida amorosa de los dos héroes, pero la escena frente a mí no contenía ni un solo elemento romántico. Incluso era difícil el bromear diciendo que esto era discusión entre amantes.


Intención asesina.


Yo solo veía a un hombre que quería asesinar y a una mujer que se aferraba a su preciada vida.


“¡Por favor! Solo hablemos para aclarar este malentendido”, -dijo ella entre lágrimas-.


“¿Hablar? Ah, cierto. Hablar. Es lo más cortés que se puede hacer”. El Emperador de las Llamas aflojó su agarre en el cuello de la Santa.


Dejó salir un ruidoso sonido al intentar tomar aire antes de ser estrangulada de nuevo. Después de eso, solo se escuchaban pequeños quejidos.


“Pero, yo decidiré las reglas y a quien le toca hablar”, -refunfuñó él-.


La Santa sufría mientras era asfixiada. Observé su sufrimiento y también sentí que me estaban asfixiando. Inconcebible. Oh, Dios. Algo que no debería estar pasando estaba pasando frente a mí.


“Yo haré los preguntas. Solo respóndeme. Ah, no tienes que hablar, solo mueve tu cabeza para contestar, ¿bien?”


Ella tuvo dificultades para asentir. Tragué por miedo y simpatía.


“Si respondes con sinceridad, te dejaré vivir. Incluso te daré un antídoto, pero si ignoras mi consideración… Bueno, ¿acaso necesito explicar más? Escuché que te graduaste de Oxford. Usa ese cerebro inteligente tuyo”.


La Santa atacó con desesperación el brazo del Emperador de las Llamas que estaba en su cuello.


El sonido de sus esfuerzos llego fácilmente a mis oídos, pero nada pasó. Era imposible para la Santa, la cual era conocida como una de las mejores sanadoras, el ganarle físicamente al Emperador de las Llamas.


“Siendo honestos, solo tengo una pregunta para ti”.


La Santa batalló para tomar aire.


“¿Quién te envió a matarme? Solo respóndeme eso. ¿Fue la bruja de Dragón Negro?”


La Santa vaciló y dejó de batallar.


“Piensa con cuidado antes de responder”, -dijo el Emperador de las Llamas-. “Puede que no tenga la Inmunidad de los Diez Mil Venenos, pero tengo una habilidad que me permite detectar mentiras. Si me mientes y lo descubro, te quemaré hasta que te vuelvas cenizas”.


La Santa no respondió enseguida. Era difícil ver su cara en el oscuro callejón. Sin embargo, se podía sentir su silencio. Mientras el Emperador de las Llamas la miraba fijamente, la Santa asintió lentamente.


“Lo sabía”. La risa del Emperador de las Llamas resonó por todo el callejón. “Adiós, Santa Isabelle”.


Llamas comenzaron a surgir.


El fuego consumió todo el callejón. Se extendió desde el agarre del Emperador de la Llamas hasta el cuello de la Santa y entonces, todo su cuerpo fue engullido por las llamas. Ella comenzó a batallar desesperadamente. Era su último recurso para sobrevivir, pero no importaba que tan duro lo hiciera, no podía escapar del agarre del Emperador de las Llamas.


Él simplemente miró como se quemaba la Santa. La indiferencia brillaba en su expresión.


El Emperador de las Llamas estaba calmado frente a las rugientes llamas. Siguió sosteniendo el cuello de la Santa con total calma hasta el final. La Santa sacudió sus dos brazos, clavó sus uñas en el brazo del Emperador de las Llamas y trató de arañarlo. Al final, miró hacía el cielo… y se dejó de mover poco después.


Se quedó inmóvil.


No volvió a moverse.


Emociones dieron vueltas en mi estomago y chocaron contra mi pecho. ‘¡Ese loco bastardo!’


Un héroe de la humanidad acababa de morir frente a mí. Estaba mal el simplemente decir que había muerto. Eso es cierto, su muerte no fue normal.


Había sido asesinada. Asesinada por otro héroe de la humanidad, el Emperador de las Llamas.


‘Un demente’.


La Santa era ahora solo un cadáver carbonizado. Incluso así, las llamas no pararon. El Emperador de las Llamas no se detuvo ahí. Quemó todo hasta que su carne y huesos se derritieron. Lo hizo todo el tiempo con una cara sin emociones.


‘No está cuerdo’. Di un pasó atrás. ‘Tengo que irme de aquí de inmediato’.


Y así, cometí el tercer error del día de hoy. Mi último error fue…


*Crujido*


Fue un pequeño sonido. No pisé una lata. En cambio, había pisado un pequeño trozo de vidrio.


Quizás era un pedazo de vidrio de una botella de soju. Quizás había sido traída por el viento desde otro lugar… No tenía ni puta idea de cómo había llegado aquí. Mejor dicho, no había necesidad de saberlo.


Nota: “Soju” es una bebida alcohólica bastante popular en corea.


En cambio, había dos cosas que de verdad necesitaba entender.


Primero que había cometido un estúpido error.


“Joh…” La voz del Emperador de las Llamas se volteó al lugar dónde me estaba escondiendo.


Y el segundo era que el Emperador de las Llamas no era la clase de depredador que dejaría pasar el error de otra persona.


“Pensé que me había encargado de todas las ratas por aquí cerca. Supongo que una se me escapó”. Sus ojos me encontraron.


Corrí.


Corrí sin mirar atrás. Esos eran los ojos de un asesino. No de alguien que había matado a una o dos personas, sino a cientos. Quizás más. Sus ojos eran como los de un maldito demonio.


Y ese demonio estaba tratando de matarme.


“¿Ja? Qué lindo”. Tan pronto como el Emperador de las Llamas se burló, sentí algo caliente punzándome cerca de mi tobillo y, justo después, rodé por el suelo. No pude entender como había tropezado al principio.


Al menos no hasta que vi mis piernas en el suelo.


“¿¡H-hiik…!?” Un chillido escapó de mis labios.


Mis piernas habían sido cortadas. Mis piernas. Ambas habían sido amputadas. La izquierda y la derecha. Incluso seguían llevando los zapatos.


También podía ver la famosa marca dibujada en uno de los lados de los tenis.


“¡Déjame vivir, por favor! ¡Por favor!” -rogué-. Justo como la Santa.


“Entonces, ¿por qué corriste? Me asustaste, rayos”, -dijo el Emperador de las Llamas mientras se inclinaba-. Recogió una de mis piernas. Entonces, comenzó a lanzarla de una mano a la otra como si fuera una bola de beisbol. “Oye, ¿lo viste?” -preguntó-.


Mis ojos siguieron el movimiento de mi pierna en el aire. En sus manos. Cuando volví a mis sentidos dije: “¡No vi nada!”


El Emperador de las Llamas se acercó más. “¿Qué fue lo que no viste?”


“¡No sé nada! Ugh. Por favor. No sé nada…”


“¿Qué es lo que no sabes?”


“Por favor… Emperador de las Llamas-nim. Por favor… déjeme vivir. No diré nada. No le diré nada a nadie”.


Sentí su presencia encima de mi cabeza.


Él estaba doblando sus rodillas para mirarme en el suelo. “Wow, ¿me estás diciendo que me viste y que incluso me reconociste? Puede que incluso lo hayas visto todo. Puede que lo sepas todo también”.


“Por favor…”


“Hyung-ssi, me decepcionas. ¿Por qué sigues actuando como si no supieras nada?” El Emperador de las Llamas lanzó mi pierna a su otra mano. “Dime, ¿quién te envió? ¿Fue el Dragón Negro de nuevo?”


Nota: “Hyung-ssi” es un honorifico coreano usado por hombres jóvenes cuando hablan con hombres mayores y desconocidos.


“Yo… de verdad no sé… nada…”


“¿Sigues diciéndome que no sabes nada, pero resulta que estuviste viéndonos a la Santa a mí desde allí? ¿Tan silencioso como una rata? Oye, Hyung-ssi, tu historia es tan confiable. Si yo fuera solo un poco más retrasado, probablemente te creería”.


El Emperador de las Llamas sonrió. “Pero ya ves, no soy un retrasado. ¿Te estás burlando de mí?”


Chispas de fuego aparecieron frente a mí. Llamas aparecieron en la palma del Emperador de las Llamas y se extendieron a mi pierna. Mi pierna siendo quemada sonaba como carne en una barbacoa, el olor de la carne cocinada alcanzó mis sentidos sobrecargados.


Él quemó todo, no dejó nada. Ni siquiera el famoso logo. Ni los zapatos que había estado usando por tanto tiempo. Tampoco mis piernas, las cuales habían sido parte de mí por muchos más tiempo.


Todo desapareció.


“Lo siguiente será tu cabeza. Responde directamente”.


Mi mente se puso en blanco.


Este demonio… estaba loco.


Estaba demente. No había punto en tratar de hablar con un demente. No le importaba lo que otros pensaran y creía con firmeza que siempre tenía razón. Él era un puto psicópata, el cual mataría personas inocentes sin razón alguna.


Como alguien que representaba el Rango número 1, como una persona, ¿cómo rayos podía hacer estas cosas?


Muchas personas, incluyéndome, lo ven como un héroe. Lo quisimos por ser honesto y directo. Lo alabamos por ser alguien con una personalidad refrescante. A este maldito lunático.


“M-mentiras…” -balbuceé-.


“¿Qué?” -preguntó-.


“La habilidad para detectar mentiras… Escuché que tienes una habilidad para saber cuando alguien miente”. Continúe hablando desesperadamente. “Le dijiste a la Santa que podías saber cuando alguien te mentía y que ella debía responder sinceramente”.


Cuando el Emperador de las Llamas no reaccionó, continué hablando: “Así que, pruébame con esa habilidad. Pruébame para ver si mis palabras son ciertas o no. Emperador de las Llamas-nim… de verdad yo solo pasé por aquí por casualidad. ¡Créame, por favor!”


La expresión del Emperador de las Llamas mostraba extrañeza. “Eso me lo inventé”, -dijo-.