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martes, 5 de enero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 93

Capítulo 93. Astuto Para Un Rey (2) 


El día de las negociaciones había llegado. El cielo de la mañana estaba despejado.

Como era sólo la primera ronda de negociaciones, las dos partes involucradas acordaron enviar a tres individuos de Estia y tres individuos de Kurkan para asistir a la reunión. Leah participó como representante de la familia real de Estia, acompañada del Conde Valtein y al Ministro de Finanzas Laurent para que la ayudaran.

Llegaron primero a la sala de negociaciones, mirando el interior antes de sentarse. El Ministro de Finanzas Laurent trató de ocultar arduamente su miedo a los Kurkan. El Ministro de Finanzas y el Conde Valtein, conocían el plan de Leah, por eso estaban asustados. Rígidos como una estatua, no pudieron evitar contener la respiración tan pronto como la puerta se abrió. Leah se levantó de su asiento como muestra de respeto.

"Le doy la bienvenida al Rey de los Kurkan", saludó Leah.

"Que la luz caiga sobre Estia", Ishakan sonrió en respuesta. "Ha pasado mucho tiempo, Princesa."

Su reencuentro, provocó una gran emoción en Leah. Sentía una especie de cosquilleo y nerviosismo. Y aunque intentaba mantener una expresión serena en su rostro, no podía evitar sentir que su expresión la estaba delatando, puesto que el Conde Valtein seguía enviándole miradas.

Sin embargo, manteniendo sus  ojos en los representantes de Kurkan, Leah fingió no notarlo.

No esperaba que Ishakan trajera a Genin y Haban, pero aquí estaban, inclinándose ante ella. Estrictamente hablando, Genin y Haban no podrían ayudar a Ishakan en asuntos diplomáticos como estas negociaciones, pero Leah estaba agradecida por su asistencia de todos modos. Que hubieran venido personas que conocía le ayudaba a calmar sus nervios, mucho más de lo que hubiera podido hacerlo con extraños.

Aunque su corazón estaba agitado por las acciones de Ishakan, no pudo evitar sentirse un poco amargada también. Sabía lo que los Kurkan pensaban de la negociación. Independientemente de lo que Estia eligiera hacer, aprobarían el tratado de paz de todos modos.

A diferencia de la tranquila y distante Leah, Ishakan parecía estar de buen humor, sentándose cómodamente a su lado.

"Me siento honrado de tener la oportunidad de conversar personalmente contigo, Princesa. Sólo he escuchado rumores", dijo.

Evidentemente se trataba de una mentira. No sólo habían hablado antes, sino que también habían llegado a entrelazar sus cuerpos. 

Sin embargo, hizo bien en comportarse de manera distante y educada. Era algo necesario dada la formalidad de la situación actual.

"Exageras", respondió Leah moderadamente. "En verdad, soy la única que se siente honrada de poder tener esta discusión."

Terminaron de intercambiar saludos y llegó el momento de centrarse en la negociaciones. Sin embargo, Ishakan parecía decidido a traerle problemas a Leah.

"Entonces, ¿Qué te pareció?" preguntó. Ella no sabía a qué se refería, por lo que no podía responder adecuadamente a su pregunta. Ella estaba dudando. Ishakan sacudió la cabeza. "Mi pregunta se refiere a  que te pareció la forma en que comenzó nuestra conversación."

Como Leah sabía que Ishakan seguiría presionando si no respondía a esto, ella lo elogió como él quería.

"Lo estás haciendo muy bien", ella suspiró.

Ishakan se echó a reír. Sonrió brillantemente, complacido con su respuesta. "Gracias por su hospitalidad, Princesa."

Como testigos de este intercambio de palabras, el Conde Valtein y el Ministro de Finanzas se quedaron perplejos. Leah ignoró el descaro de Ishakan y centró su atención en los documentos que había preparado de antemano.

"Primero", comenzó, "Quiero que leas esto."

Le entregó un documento que detallaba lo que se discutiría durante las negociaciones de hoy. Sin embargo, Ishakan no tenía intención de leerlo. Cuando recibió los documentos, los dejó a un lado.

"Mi comprensión del lenguaje de este continente es pobre. ¿Puede explicármelo en su lugar, por favor?"

Leah sabía que pretendía pasar directamente al tema principal, ignorando los documentos que seguramente percibía como innecesarios. Estaba demasiado relajado, queriendo terminar las negociaciones rápidamente, deseando simplemente charlar con Leah.

"Entonces, te diré lo que Estia ha preparado", dijo ella, cediendo. "Primero, entregaré a los Kurkan que están actualmente bajo nuestra custodia. El total de los Kurkan rescatados por la familia real de la esclavitud ascendió a treinta individuos. En segundo lugar, prestaremos una porción del territorio occidental a los Kurkan por un tiempo indefinido, incluyendo las ganancias obtenidas de las cosechas..."

La premisa básica de una negociación consiste en que cada una de las partes implicadas debe intercambiar sus términos y condiciones, trabajando conjuntamente para afinar los detalles más pequeños o hacer concesiones para aliviar cualquier posible discrepancia. Sin embargo, mientras Leah seguía hablando, Ishakan sólo sonreía de forma extraña. Estaba escuchando con los brazos cruzados, apoyándose en el respaldo de su silla.

Cuando Leah concluyó sus declaraciones, Ishakan se rió. "¿Eso es todo?" preguntó.

Todas las condiciones que Leah presentaba ciertamente resultaban atractivas. Sin embargo, para el rey de los Kurkan, que sólo pensaba en la guerra, sólo le atraería que le entregaran todo el país.

Sólo le quedaba una opción. Leah respiró hondo. Comprendió que el sentido común no funcionaba con este hombre. No obstante, era la princesa de un reino sin poder.

Cuando ella puso en la mesa los documentos que tenía en sus manos, un brillo destacable se reflejó en sus ojos dorados. Leah dijo, mirándolo fijamente a los ojos. "Eres consciente de que soy la prometida de Byun Gyeongbaek de Oberde, ¿Verdad?"

Los ojos de Ishakan se entrecerraron, y frunció el ceño. 

"Ciertamente", dijo asintiendo con la cabeza y con una voz fuerte. "Y cuando se case contigo princesa, Byun Gyeongbaek de Oberde también poseerá el derecho a suceder al trono."

La habitación se quedó en un silencio mortal. El humor y la actitud relajada que Ishakan poseía durante toda la conversación se habían desvanecido.

Leah dijo. "Él podría tener éxito inmediatamente."

"¿Me estás diciendo que vas a convertir a Byun Gyeongbaek en el Rey de Estia?" preguntó. Su voz sonaba feroz. Muy peligrosa.

"Si no firmas el tratado de paz, sí", respondió Leah, quien estaba luchando para que su voz no temblara. "Simplemente podría suceder."