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viernes, 29 de enero de 2021

Matrimonio Depredador - Capítulo 107

Capítulo 107. Un Accidente (1)


Se había lesionado la rodilla, pero Morga simplemente siguió caminando tranquilamente, dejando atrás a Haban, que estaba adolorido. Haban miró hacia Genin, pero incluso ella lo había dejado atrás para seguir a Ishakan. Dejó escapar un suspiro de resignación mientras observaba cómo Genin miraba a Ishakan con evidente adoración. Sin duda, una subordinada muy leal.

El uso repetido de la hechicería sólo servía para mejorar la capacidad del hechicero, al igual que un músculo que se usa una y otra vez. Cuanto más se utiliza, más se mejora con el tiempo. Desgraciadamente, las prácticas de Morga para mejorar sus propias capacidades siempre incluían aprovecharse de los Kurkan que le rodeaban. Nunca tuvo miedo de usarlos como conejillos de indias para cualquier hechizo de alto nivel que quisiera practicar.

Debido a esta reputación, poco a poco los Kurkan comenzaron a alejarse de Morga, pues no querían estar mucho tiempo a su alrededor para evitar convertirse en otro conejillo de indias de sus experimentos. Por otra parte, Ishakan era el único al que Morga no podía lanzarle un hechizo, por lo que tenía que actuar de forma gentil enfrente de su rey.

Pensando en esto, Haban se enfadó más. Frustrado, golpeó  el suelo. Se había prometido a sí mismo hace poco tiempo que se esforzaría en mantenerse ágil en cada movimiento, pero no pudo porque Morga le había lanzado un hechizo. Al final, terminó tropezando y rompiéndose la rodilla. 

No pudo evitar apretar los dientes de la rabia.

"Ah...", gruñó.

También, Morga le había lanzado un hechizo a Byun Gyeongbaek no hace mucho tiempo. El hechizo que lanzó le había hecho creer a Byun que se había tropezado y caído porque estaba embriagado. Por esa razón, Haban pudo romper la pierna del noble sin causar ningún problema.

Después de eso, Morga tuvo que mantenerse alejado, porque estuvo demasiado ocupado tratando de localizar a los Tomari. No esperaba que tuvieran que reunirse pronto con él. Pero por ahora, debía alcanzarlos.

Entonces, se levantó, reprimiendo el dolor que sentía, y caminó tras ellos. 

Notó que los humanos comenzaban a agruparse en el bosque. Debían de haber terminado los preparativos para la caza. Incluso pudo apreciar el miedo en sus ojos cuando los Kurkan pasaron a su lado. Pero no les prestó atención, como tampoco lo hicieron los demás.

Los humanos, lo sabían, siempre habían sido criaturas temerosas. No hay nada especial en ello.

En cuanto los alcanzó, Haban se detuvo al lado de Morga, frunciendo el ceño con desagrado. En cambio, Morga se quedó mirando fijamente a la princesa.

"¿Es ella de la que tanto he escuchado hablar?" preguntó, mientras la evaluaba con la mirada. 

"Ella es la Flor de Estia, pero no hay palabras que le hagan honor a su belleza."

"Sí, es muy hermosa."

"¿Te impresiona su belleza?", le preguntó, pero no porque estuviera asombrado, sino porque quería distraerse del dolor en su rodilla. Observó fríamente a Morga, notando que la mirada de admiración que antes tenía, se tornaba más rígida cuanto más miraba a la hija real...

¿Por qué?

Aunque poco después, puso nuevamente una expresión agradable, claramente se había puesto pálido antes.

Morga comenzó a saludar a la gente cordialmente, pero Haban podía notar que no estaba relajado.

"¿Qué pasa?", no pudo evitar preguntarle.

Morga no respondió a su pregunta, se quedó tieso mientras reflexionaba por un momento.

"¿Qué debo hacer ahora?", se preguntó a sí mismo en voz alta. "Parece que me encuentro en una situación muy peligrosa."

***

Los ladridos se hicieron más fuertes cuanto más se acercaban a su presa. Cuando la encontraron, Blain se giró hacia la dirección de la que provenía el sonido de los ladridos de los perros de caza y sacó su flecha para apuntar mientras los otros cazadores lo seguían.

Los ojos de Blain observaron su entorno mientras mantenía la cabeza mirando al frente.

Divisó no muy lejos al Rey de los Bárbaros. Le habían prestado uno de los caballos más grandes que tenían los establos de Estia, simplemente porque un caballo normal no se adaptaba a su contextura. Blain no pudo evitar pensar que era extraño, parecía una bestia montando a otra bestia.

Se deshizo de ese pensamiento mientras contenía la risa por lo ridículo que le resultaba todo eso. Sin embargo, cualquier regocijo que sintió en ese breve momento, se desvaneció de repente cuando vio un pañuelo familiar atado en la empuñadura de la espada de Ishakan.

Reconoció el patrón de la tela, y el bordado al estilo de Estia. Apretó fuertemente su mano en forma de puño, mientras aumentaba la rabia que sentía, ¡No importaba que fuera el Rey!

Apretó los dientes y miró decididamente hacia delante. Levantó su arco, puso la flecha y haló la cuerda hacia atrás. Luego, soltó la flecha. Pero como sus manos estaban temblando, salió un poco desviada.

La flecha salió volando y desapareció entre los espesos arbustos. Un segundo después, un fuerte chillido resonó en el bosque y un jabalí irrumpió entre los arbustos. Tenía unos colmillos grandes y afilados. La flecha estaba incrustada en uno de sus ojos...

Se movió hacia ellos, dirigiéndose hacia Ishakan y Blain.