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martes, 8 de diciembre de 2020

Second Life Ranker - Capítulo 361

Capítulo 361. Chae Jeong-woo (7)


"Por supuesto. El culpable está entre los miembros."

Vieira Dune examinó mi cuerpo y frunció el ceño.

Después de múltiples pruebas, apareció el color rojo, que significaba que estaba en un estado crítico.

Significaba que alguien me había envenenado durante mucho tiempo con tanto cuidado que mi rasgo, Adaptabilidad Perfecta, no había sido capaz de hacer nada.

Arthia era un clan muy hermético.

Incluso después de convertirnos en un Gran Clan, sólo aceptábamos a pocos nuevos miembros. Resultaba imposible unirse si no los recomendaba alguien que conociera o si no era aceptado por la mayoría después de una votación.

Por eso, aunque éramos pocos en la guerra, teníamos un vínculo y una confianza superior.

Incluso había unos pocos que estaban dispuestos a dar sus vidas por el clan.

Así fue como Sadi murió. Después de caer en una trampa de los enemigos, se había ofrecido a desviar su atención para que el resto de los miembros del clan pudieran escapar.

Estaba claro cómo se sentía Kun Khr, que en ese momento estaba inconsciente debido a una herida.

Pero... ¿Estaban intentando asesinarme?

Y me daba un poco de vergüenza decirlo, era el líder del clan.

Si se supiera que había estado siendo envenenado durante tanto tiempo, surgiría la desconfianza entre los miembros del clan.

Además, todo el mundo estaba pasando por un momento difícil con la marcha de Kun Khr. No podía añadir combustible al fuego.

"Vieira."

"Sí."

Hablé, volviendo a ponerme la camisa.

"No le digas esto a nadie. Si preguntan, sólo di que es porque he trabajado demasiado durante los últimos días."

"¡Pero...!"

"Por favor. No quiero desorientar más a la gente. Y ahora que lo descubrimos, podemos comenzar a tratarlo."

"Eres tan..."

Vieira Dune me miró con frustración. Parecía tener mucho que decir, pero sonrió mientras sacudía la cabeza como si no pudiera hacer nada.

"Bien. Normalmente eres astuto como un zorro pero testarudo como un oso cuando se trata de cosas como esta. Aunque es por eso que me gustas."

Riendo, me abrazó. La abracé y me reí. Un oso. Podría haberme vuelto como mi hermano en ese aspecto.

Aún así, estaba agradecido de estar todavía vivo. Creí que iba a morir cuando me desplomé.

No, en realidad sentía que había muerto.

Ahora que estaba aliviado, nos quedamos así, sintiendo el calor del otro. Yo estaba feliz en ese momento.

Sin saber nada.

***

La paz que tuvimos durante algún tiempo se rompió rápidamente.

"¡Estamos en problemas!"

La noticia que trajo Leonhard, sería como si hubieran lanzado otra bomba a nuestro clan.

"Amigo, ¿Qué pasa?"

"¡Kun Khr, ese loco bastardo...!"

Leonhard no podía hablar correctamente porque había corrido hasta aquí.

Por un momento, la ansiedad me invadió. Recordé la expresión en el rostro de Kun Khr cuando se inclinó para pedir disculpas. Al final, parecía que había tomado una decisión sobre algo. ¿Por qué no había sido capaz de decirlo en ese momento?

Antes de que Leonhard pudiera hablar, apresuré a mis compañeros.

"Valdebich, ¡Tráelos a ellos! Vieira, comprueba cuántas quimeras podemos usar en este momento. Bahal, Leonte, comprueben nuestra mano de obra. ¡Rápido, ahora!"

Los miembros del clan se apresuraron, probablemente pensando lo mismo que yo. Sin embargo, nadie habló de la ansiedad que sentían. Temían que sus palabras se convirtieran en realidad.

La idea de que tenía que rescatar a Kun Khr era la única en mi cabeza.

Pero cuando llegamos a la base temporal de Tierra Sangrienta...

"......"

"......"

Nos quedamos inmóviles por un tiempo.

La cabeza de Kun Khr estaba colgada en un poste, con la cara todavía arrugada por la rabia. La sangre goteaba por debajo, sin haberse secado todavía.

Crack-

Mi corazón que estaba mal, se estaba rompiendo lentamente.

***

¿Fue desde entonces? Los miembros del clan dejaron de hablar de ciertas cosas.

Todos hacíamos estrategias durante las conferencias cuando había una guerra y discutíamos sobre nuestros enemigos, pero raramente hablábamos de asuntos personales.

Parecía que sólo luchábamos cuando necesitábamos luchar y descansábamos cuando necesitábamos descansar.

Todo el mundo estaba cansado y acabado.

Valdebich y Leonhard trataron de animar la atmósfera, pero todos sonreían amargamente. Ya no se escuchaba el sonido de una risa feliz .

También quería dirigir el clan correctamente, pero como el Veneno del Demonio entró en mi corazón, me resultaba difícil hacerlo.

Como no tenía reacciones negativos y estaba concentrado en la guerra, no podía cuidar de mi entorno.

Sin embargo, no estaba muy preocupado porque creía que las cosas volverían a la normalidad.

No sabía que mi actitud estaba agotando la paciencia de los miembros del clan.

Finalmente, la atmósfera explotó.

Con Bahal.

"...Así que se ha cambiado al Dragón Rojo."

Todos los miembros del clan se miraron entre ellos sin decir nada.

Se trataba de un acontecimiento muy impactante.

Aunque últimamente no se producían conversaciones personales de camaradería, un camarada que había estado caminando hombro con hombro con nosotros había cruzado a los enemigos.

No se pudo evitar el desánimo en el atmósfera. Nadie se lo había esperado.

Sin embargo, los cambios no terminaron en ese punto.

Sólo fue difícil la primera vez.

Aether se marchó. Horst estaba cegado por el dinero que los enemigos le ofrecieron y murió mientras intentaba asesinarme en medio del campo de batalla. Bayluk se marchó con una sonrisa después de haberme plantado veneno. El Veneno del Demonio que se había estabilizado un poco, se volvió peor y mi Corazón de Dragón terminó siendo completamente destruido.

Valdebich desapareció un día sin decir nada y Leonte me apuñaló en el corazón después de ponerme una trampa. Leonhard trató de calmarme, pero no pudo soportarlo y se marchó a Mar del Tiempo.

Otros clanes que me habían expresado su buena voluntad también me dieron la espalda. Los lugares que ayudé, los lugares que me juraron lealtad, los lugares que prometieron amistad...

Se llamaban a sí mismos mis alas cuando brillaba, pero cuando caí en la oscuridad, fingieron que no me conocían.

No quería aceptarlo. ¿Cómo pudieron irse todos? ¿Cómo pudieron todos darme la espalda? ¿Cómo, cómo?

Devolvieron mi confianza con traición.

Morí varias veces en ese proceso y reviví repetidamente.

Mi determinación de conseguir el elixir apenas me ayudaba.

Cuando recobré mi cordura, Vieira Dune fue la única que se quedó atrás.

Mi amante. Mi todo.

¡Si te tengo a ti, está bien que el mundo entero me abandone. Puedo empezar de nuevo, y puedo despertar...!

"Siempre fuiste alguien que brillaba como las estrellas del cielo. Aunque parecías arrogante y orgulloso, eras cálido por dentro. Pero... No quiero verte patético como estás ahora. Sólo quiero recordar tus momentos brillantes. Está bien, ¿Verdad?"

Una espada que dolió más que la de Leonte, me apuñaló en la herida que apenas estaba cerrada.

Pero más me dolía la actitud de mi amante.

Pude darme cuenta de quién había sido el culpable del Veneno del Demonio.

"Te amo."

Me susurró al oído y desapareció.

El cielo se estaba derrumbando.

***

"Pero..."

"Vamos."

Los ojos que me miraban con tristeza.

¿Qué tipo de expresión tenía en mi rostro? ¿Estaba retorcido por el dolor, o molesto? O... ¿Estaba abrumada por la tristeza?

"No te aparezcas de nuevo. Nunca."

Ananta.

Una mujer a la que estaba agradecido por permanecer a mi lado arruinado hasta el final. Aunque sabía que le gustaba, la rechacé. Me importaba más lo que sentía por Vieira Dune. Yo era un tonto. Un tonto que no sabía descifrar a la gente.

Fue la razón por la que tenía que alejarla. No tenía ninguna esperanza. La situación a mi alrededor estaba empeorando. No podía meter a esa hermosa y amable persona en este problema.

Ananta dudó en sus ojos mientras me miraba. Parecía que quería decir algo. Sus ojos estaban llenos de lástima. Luego, se mordió el labio inferior como si hubiera decidido algo y habló con una mirada firme.

"Cualquier cosa."

Su voz llegó hasta mi corazón. Pensé que había sido destruido hace mucho tiempo, pero parecía que todavía podía hacer algo de su función.

"Me haré cargo de ello."

Con esas palabras, se marchó.

Me desplomé donde estaba parado.

Sin hacer ruido, sollocé.

Quise gritar incontables veces que se quedara a mi lado. Que me sentía solo. Que hacía frío en este lugar. Que estaba cansado. Dolorido. Quería decir eso, pero me obligué a no hacerlo.

|Me haré cargo de ello.|

Las palabras de Ananta me conmovieron.

No sabía a que se refería, pero yo tenía algo que proteger.

Puse mi mano en el bolsillo de mi pecho. Había un frasco de vidrio con un líquido azul espumoso en su interior.

El elixir.

La misteriosa medicina que trataría a mi madre.

Era la medicina que recibí de AllForOne en el piso 77 y por la que tuve que pasar por el piso 76.

—¿Esta es tu cuarta vez aquí?... Sí. Estás más cerca que antes. Pero eso es todo. Nada ha cambiado. ¿Supongo que el destino grabado en tu alma no cambia?

AllForOne seguía rodeado de oscuridad y niebla, pero hablaba como si estuviera orgulloso de mí mientras me dio unas suaves palmadas en la cabeza.

—Niño, soñando con pesadillas una y otra vez, estando atrapado dentro de un ciclo. Espero que puedas escapar de las pesadillas y visualizar tu camino algún día.

Todavía no podía entender lo que decía, pero me di cuenta de que me estaba animando.

Todavía había una persona que me animaba cuando todos me habían abandonado.

AllForOne me dio el elixir, diciendo que hice un buen trabajo. Aunque no se lo pedí, me lo dio como si entendiera mi situación. Regresó a donde había estado y miré hacia el brillante cielo nocturno.

El cielo nocturno se veía hermoso.

Las hermosas estrellas brillaban de forma encantadora. Me impresionó tanto la escena que la observé aturdido durante un rato.

Y no lo recuerdo, pero probablemente lloré. Mis ojos estaban húmedos cuando recobré los sentidos.

Entonces, volví al escenario oculto del piso 50 donde estaba la casa clan.

Ya estaba destruido sin posibilidad de recuperación después de pasar a través del Dragón Rojo y luchar contra la Reina del Verano, pero el estímulo que AllForOne y las estrellas me dieron me ayudó.

Mientras tocaba el elixir, sentía el impulso de beberlo.

Pero sabía que sanarme a mí mismo resultaba imposible incluso con el elixir, por lo que sacudí la cabeza. Aún tenía presente la determinación con la que entré en la Torre. La promesa de llevárselo a mamá.

Sin embargo, había un problema.

Debía retirarme para regresar a la Tierra. No podía volver a subir la Torre, pero no tenía mucho que vivir, así que no importaba.

Sin embargo, el problema radicaba en que el piso 50 estaba lleno de enemigos que vinieron después de presentir la catástrofe del piso 76.

Necesitaba atravesarlos para retirarme. No me quedaban fuerzas para hacerlo.

¿Qué podía hacer?

¿Cómo podría atravesarlos para darle el elixir a mamá?

Estuve pensando profundamente durante un tiempo.

[Un dios te observa en silencio.]

Levanté la cabeza ante el mensaje que apareció de repente. Una mirada que siempre aparecía de vez en cuando. El dios se había interesado en mí, pero que nunca reveló su nombre.

Incluso ahora, que me había vuelto más fuerte, no podía saber ninguna de las características de este dios para determinar su posición o su identidad.

Sin embargo, sus acciones me inspiraron.

'¿Tengo que atravesar todos los enemigos? Todo se acabará si pierdo el elixir. Si puedo dejárselo a alguien en quien confío...'

No había nadie en quien pudiera confiar en este mundo.

No.

Había una persona.

Hyung.

'Pero es peligroso que Hyung venga a la Torre sin nada'.

Había pasado mucho tiempo desde que dejé la Tierra, así que mi personalidad podría haber cambiado. Pero la Torre es un mundo duro y difícil. Incluso Hyung tendría que pasar muchas dificultades para llegar a donde estoy actualmente.

Sin embargo, si Hyung pudiera mirar el camino que transite.

Si él pudiera mirar el camino que recorrí como los dioses y demonios del piso 98 miraban al mundo inferior, podría llegar aquí rápidamente.

Rápidamente saqué el reloj de bolsillo y la Piedra del Alma.

Este objeto podría definitivamente contener mis recuerdos y vestigios,. La piedra de Superbia puede utilizarse como el medio.

No, eso no bastaba. Entonces sólo sería un simple diario.

El objeto que creara tenía que ayudar a Hyung a encontrar su camino. El camino que recorrí ha sido un camino fallido.

No podía sugerirle esto.

Tenía que encontrar un camino más eficiente y correcto para él.

Entonces, ¿Qué tenía que hacer?

[Un dios te observa.]

Nuevamente me puse a pensar profundamente.

[Un dios se interesa por tu decisión.]

Había una manera.

'El beneficio'.

Lo que gané hace mucho tiempo pero no había podido usar porque no sabía cómo.

[Un dios sonríe con satisfacción por la decisión que tomaste.]

El beneficio 'Dibujando Sueños' funcionaba como una simulación. Se necesitaba la misma situación y condiciones para elegir unas pocas variables para el mejor final posible.

La respuesta que encontrara podría influir en la realidad para crear un resultado ventajoso.

Sin embargo, nunca lo había usado antes.

Al principio, no sabía cómo hacerlo, y después de hacerlo, había demasiadas condiciones que se necesitaban.

No, se trataba de un beneficio que un mortal no podía aprovechar. El resultado del sueño aplicado a la realidad significaba que influiría en los principios de la causalidad. Los dioses y los demonios tampoco serían capaces de tocarlos fácilmente.

Sólo un ser todopoderoso podría llevarlo a cabo.

Por eso no lo intenté, pero si se cambiaban los límites, la historia sería diferente.
Si la información sobre la Torre se copiaba para crear una pequeña Torre dentro del almacén, y las simulaciones podían continuar en forma de sueños...

Los datos podrían continuar reuniéndose para encontrar el resultado más exitoso y eficiente.

¿No sería ese resultado capaz de ayudar a Hyung de alguna manera?

Y en ese mundo creado, a diferencia de cómo fallé, podría haber un 'yo' que tuviera éxito. Una sonrisa apareció en mi boca mientras pensaba eso.

En ese momento, mis ojos se agrandaron.

'Entonces'.

Abrí los ojos y miré a mi alrededor.

Era un mundo vívido y realista. Pero de repente, todo se sintió vacío.

Me di cuenta del secreto de dónde estaba.

Todo esto es un sueño.

Había recuerdos que flotaban en mi cabeza en ocasiones. Momentos en los que estaba feliz, triste y solitario. Lo que creía que había sido simplemente un sueño o un déjà vu, realmente había sucedido. Por lo menos, 'en este mundo'.

Eso significaba una cosa.

'Al final'.

Apreté el reloj de bolsillo. Una amarga sonrisa se extendió en mi rostro.

Incluso en un sueño como este, nunca hubo un momento en el que sonreí al final.

***

"......Estúpido imbécil."

Yeon-woo apretó los dientes mirando las innumerables escenas creadas por las letras, Jeong-woo entre sus brazos.

Ocurrieron múltiples eventos.

Todos ellos tenían una cosa en común.

Jeong-woo estaba en el centro de todo.

Y Jeong-woo había muerto por múltiples razones.

El Jeong-woo que murió por exceso de sangrado cuando la lluvia de flechas atravesó su escudo. El Jeong-woo que había caído en la trampa que le tendieron los Carroñeros cuando estaba a punto de entrar en el Tutorial.

Hubo un Jeong-woo que murió después de luchar contra AllForOne y un Jeong-woo que murió porque su circuito de maná explotó al intentar absorber la Piedra del Alma.

Al final, cuando había tomado el elixir, él se dio cuenta de la realidad y cerró los ojos, frotando amargamente el reloj de bolsillo.

Yeon-woo miró a su hermano en sus brazos.

Honestamente, tuvo algunas preguntas durante todo este tiempo.

Cada una de las piezas ocultas en el diario de su hermano era rara y preciosa. Artículos que los grandes clanes habrían intentado atesorar para ellos mismos si lo descubrieran.

Estaba la Daga Vampírica de Bathory y cosas de la Tesorería del Olimpo. Yeon-woo se preguntó por qué nadie los había tomado todo este tiempo.

Si su hermano pudo reunir tanta información, después de repetir su vida varias veces, tenía sentido.

El camino que Yeon-woo había recorrido, fue uno que se obtuvo después de que su hermano muriera decenas, cientos, no tal vez incluso miles de veces en ese ciclo.

Todo para que Yeon-woo no tuviera que recorrer un camino difícil como lo había hecho él.

Por eso lo único que Yeon-woo pudo decir cuando vio a su hermano es que era estúpido. No importaba cuanto se repitieran los sueños, habría recuerdos en su subconsciente. Por eso, su alma se erosionaría poco a poco.

Aún así, no se detenía.

Lo mismo ocurría ahora.

Jeong-woo no parecía tener planeado abrir los ojos. Continuaba su camino perdido en el mundo de los sueños.

[Un dios te está mirando con tristeza.]

Yeon-woo levantó la cabeza ante el repentino mensaje.

El mensaje que había seguido a Jeong-woo desde que entró en la Torre. Jeong-woo no había sido capaz de saber quién era hasta que murió. Pero Yeon-woo, sí.

Ella estaba muy conectada con Yeon-woo a través de la canalización.

"¿Viste este futuro desde que Jeong-woo vino a este lugar por primera vez?"

[Un dios está en silencio.]

Yeon-woo entrecerró los ojos.

"Atenea."