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jueves, 24 de diciembre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 92

Capítulo 92. Astuto Para Un Rey (1) 


Leah sabía que la forma más fácil de manejar a Byun Gyeongbaek era aprovechándose de sus deseos. Si ella seguía inflando su desproporcionado ego, entonces Byun Gyeongbaek inevitablemente terminaría tomando decisiones estúpidas y descuidadas.

Inicialmente, Leah no planeaba actuar de esta manera, pero los Kurkan lo habían hecho bien en la casa de subastas y los resultados habían disgustado a Byun Gyeongbaek. Los Kurkan comenzaron a comportarse con audacia, caminando libremente por las calles de la capital de Estia, y esto redujo su paciencia a la nada. 

Avisando de que movería el frente militar y crearía un conflicto, había forzado a Leah.

En el pasado, Leah había tratado a Byun Gyeongbaek con frialdad e indiferencia. El hecho de que ella se le hubiera acercado primero e iniciado la conversación, debe haberlo desconcertado. Durante toda la conversación, Byun Gyeongbaek se mantuvo distante. No pudo concentrarse. Leah se benefició de ello, facilitando el camino hacia sus objetivos.

Una vez que Leah despidió a Byun Gyeongbaek, habiendo terminado su conversación, se volteó hacia la Condesa Melissa, quien los había estado observando nerviosamente desde una distancia respetuosa. Leah le hizo un gesto a la Condesa para que se acercara y ésta se acercó rápidamente.

"Creo que las cosas se desarrollarán como lo has deseado", le dijo Leah.

La Condesa suspiró, poniendo una mano sobre su pecho. "¡Princesa...! ¿Por qué tienes que seguir haciendo cosas tan peligrosas?" preguntó. Sus palabras expresaban un poco de preocupación, pero sus ojos brillaban. "Byun Gyeongbaek debe estar loco", bromeó riéndose. "¡Cómo se atreve a desafiar a la Princesa!" 

Sin embargo, pronto su risa se detuvo, habló con un tono de ansiedad. "Sin embargo, estoy preocupada... Le hablaste valientemente, pero no sabemos hasta dónde llega su ambición, o que es capaz de hacer para lograrla..." 

"Está bien", le aseguró Leah. "No puede tenerlo todo."

Byun Gyeongbaek había mordido el cebo que Leah le había lanzado. Para cuando Byun Gyeongbaek descubriera la verdad, sería demasiado tarde, y los planes de Leah se habrían materializado. Sabiendo esto, ella se sentía sin cargas, se sentía ligera.

"¿Le gustaría dar un paseo, Condesa?" preguntó.

La Condesa sonrió agradablemente, sus preocupaciones se tranquilizaron por el comportamiento relajado de Leah. "Será un placer, Princesa."

Visitaron juntas el jardín, y Leah eligió deliberadamente un camino menos frecuentado para que pudieran pasear. Ella confirmó que no hubieran personas a sus alrededores antes de volver a hablar.

"Quiero decirte algo", dijo. Los ojos de la Condesa se agrandaron, y Leah se rió débilmente. "No te preocupes, todo irá bien."

La mirada de la Condesa Melissa se dirigió al cuello de Leah, que estaba oculto por el vestido de cuello alto que llevaba. Leah supo, por la mirada de la Condesa, que ella estaba recordando cómo la había visto esta mañana.

La Condesa la había atendido sola en ese momento, y la delicada piel de Leah estaba llena de moretones.  Rastros y marcas lo suficientemente severas como para asustar a la Condesa estaban en su pálido cuello.

Ella no se entrometió o interrogó a Leah sobre ellos, eligiendo en su lugar atender las heridas de la princesa en silencio. Cuando llegó el momento de vestir a Leah, la Condesa eligió conscientemente un modesto vestido de cuello alto. Perfecto para cubrir a Leah.

"Princesa", dijo finalmente.

"Sí, Condesa."

"Sabe que todo lo que me pida, lo haré sin dudarlo..."

Dijo angustiada, claramente asustada por el honor y el bienestar de Leah. La Condesa sabía lo que le sucedería a una novia impura.

La Condesa Melissa probablemente había recibido noticias del Conde Valtein. El Conde había visto a Leah e Ishakan juntos la noche de la subasta, y seguramente le había comentado a la Condesa, lo que aumentó sus temores. Aunque la Condesa Melissa tenía dificultades para expresar sus pensamientos, dijo sus siguientes palabras sin vacilar.

"He escuchado... he escuchado que hay gitanos que venden pociones que pueden engañar a otros. Se dice que si consumen una, el mundo que los rodea cambiará y será difícil de discernir. Tu visión se volverá nebulosa y onírica. Si necesitas una... te la compraré antes de que te vayas."

Leah entendió las palabras de la Condesa Melissa. Si Leah había perdido su virginidad con Ishakan, como la Condesa sospechaba, entonces Leah podría hacer que Byun Gyeongbaek bebiera una poción durante su primera noche juntos. Ella fácilmente podría disimular su virginidad haciendo que unas gotas de sangre animal mancharan la cama. Él no se daría cuenta.

A pesar de su estatus, la Condesa no deshonró a Leah. Había elegido voluntariamente ayudar a Leah a mentir a la familia real y engañar a Byun Gyeongbaek. Ahora, sus ojos estaban húmedos, enrojecidos ligeramente por el dolor de su corazón.

"Creo en ti, Princesa. Creo que siempre hay una razón para las decisiones que tomas. Así que, por favor... Comparte conmigo sus cargas para que pueda ayudarla con el peso."

La Condesa Melissa conocía a Leah mejor que nadie. Sabía muy bien que Leah elegía ocuparse de sus problemas personalmente, a menudo renunciando a la ayuda externa. Leah mantenía oculto sus problemas para los demás, perseverando a pesar de las dificultades.

Sin embargo, las desgracias de Leah sólo parecían duplicarse. Cuando un problema se resolvía, otros surgían. Leah no quería que nadie más sufriera. No quería forzar a otros a marchitarse bajo el peso de su mundo.

Leah estaba agradecida por la preocupación de la Condesa Melissa, pero no podía decirle la verdad. ¿Cómo podía revelar sus planes a la Condesa cuando todos ellos se basaban en su propia muerte? Habló con una voz suave.

"Gracias", dijo Leah. "Cuando llegue el momento, te pediré ayuda."