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viernes, 18 de diciembre de 2020

La Segunda Venida de Gula - Capítulo 526

Capítulo 526.

Historia Secundaria 37. Penalización 


Un ave amarillo del tamaño de un puño caminaba por las calles de Eva.

"Keuu..."

Pero había algo malo en su forma de caminar. Se tambaleaba de un lado a otro y estaba claramente borracho. Incluso su pequeño pico estaba teñido de rosa.

El ave era el Pequeño Polluelo.

No hace mucho tiempo, se puso en marcha en un viaje, soñando con un futuro prometedor. Pero ahora, estaba lleno de angustia.

"Soy... basura..."

Una voz llena de arrepentimiento salió de su pequeño pico.

Poco después de su viaje, el Pequeño Polluelo se encontró con Hui, un ave blanca y amable con abundantes plumas en su pecho, de la que se había enamorado. Se alegró de haber conocido por fin a su alma gemela.

Pero eso fue antes de conocer a un ave de plumas rojas llamada Ra. Su personalidad atrevida y temperamental atrajo los ojos del Pequeño Polluelo, y se sintió atraído por ella a medida que aprendía más sobre su lado más cálido con el paso del tiempo.

Cometió un error. Fue divertido mientras duró, pero una vez que terminó de disfrutar de las esponjosas plumas de Ra, una ola de arrepentimiento lo invadió. El Pequeño Polluelo no podía creer que había arruinado su futuro con Hui con sus propias manos.

Sin embargo, sorprendentemente, Hui lo perdonó con una increíble generosidad. Incluso aceptó su relación con Ra. 'Lo hecho, hecho está', ella dijo.

El Pequeño Polluelo se prometió a sí mismo no volver a cometer el mismo error.

...Pero lo hizo de nuevo ayer.

Se sintió un poco decepcionado por lo que había pasado, pero reconoció que era inútil llorar sobre el agua derramada y que él tenía la culpa de haber roto su promesa a Hui.

Fue ingenuo y descuidado. Habiendo pasado toda su vida en la vanguardia, se encontraba indefenso ante la seducción de una bonita ave rosada llamada Re.

Su corazón se desplomó cuando abrió los ojos por la mañana y vio a Re cantando a su lado.

No podía quedarse con Re, pero estaba demasiado avergonzado para volver a Hui y Ra. El Pequeño Polluelo vagó por un tiempo antes de finalmente dirigirse rumbo a Eva.

Sabía que podía confiar en Seol Jihu sin importar lo que pasara.

"¡Compañero!"

¡Ring! El Pequeño Polluelo llamó en voz alta mientras abría la puerta del restaurante de Seol Jihu.

"¡Compañero! ¿Dónde está mi compañero?"

Tan pronto como entró en el restaurante, vio la espalda de Seol Jihu.

Las lágrimas comenzaron a brotar en los ojos del tamaño de un guisante del Pequeño Polluelo.

De repente, los momentos en que lucharon uno al lado del otro, pasaron por su mente.

En ese entonces, Seol Jihu y el Pequeño Polluelo brillaban más que las estrellas del cielo.

¿Cómo había pasado esto?

"¡Compañero! Tienes que escucharme..."

El Pequeño Polluelo se detuvo antes de terminar su frase.

Algo estaba mal con Seol Jihu. No miraba hacia atrás, aunque no había forma de que no hubiera escuchado al Pequeño Polluelo.

El Pequeño Polluelo se dio cuenta de que Seol Jihu estaba de rodillas, al igual que la mujer que estaba a su lado.

Había una atmósfera frígida.

El Pequeño Polluelo, que lentamente levantó la mirada...

"¡Huk!"

...Jadeó horrorizado cuando vio a la mujer que estaba sentada en la silla frente a la pareja.

'¿Qué...? ¿Por qué es...?'

Sus ojos del tamaño de un guisante rápidamente miraron alrededor de la habitación.

El Pequeño Polluelo tragó. Inmediatamente entendió lo que estaba pasando.

Por supuesto, no podía entender los detalles con sólo mirar, pero aún así estaba claro que su compañero estaba en una posición similar a la suya.

'Debería ayudarlo'.

El Pequeño Polluelo pensó. Quería defender a Seol Jihu, tal vez porque se veía a sí mismo en su compañero.

Sin embargo, en contra de sus intenciones, comenzó a retroceder porque estaba asustado.

La mujer de la silla no era la Seo Yuhui que conocía. Era un demonio, que sólo llevaba la máscara de Seo Yuhui. El Pequeño Polluelo honestamente pensaba que se veía más fuerte y aterradora que cualquier oponente que hubiera enfrentado en su vida.

¡Ring! La puerta se abrió y se cerró de nuevo.

'Lo siento, Compañero! ¡Por favor, perdóname...!'

El Pequeño Polluelo huyó, esparciendo sus lágrimas en el aire.

Tan pronto como se marchó, el silencio volvió al restaurante.

"Huu..."

De repente, se produjo un largo suspiro.

Seo Yuhui, que había estado frotando incesantemente sus sienes, abrió lentamente sus ojos.

Seol Jihu y Teresa continuaron arrodillados ante ella, con miradas de culpabilidad en sus rostros.

Había manchas de jugo de kimchi esparcidas en la mejilla de Teresa. Seo Yuhui la había abofeteado con kimchi de repollo cuando la princesa la provocó tontamente anunciando que 'aceptaría gustosamente cualquier tipo de castigo'.

Teresa miró hacia arriba ante el sonido de un suspiro, pero cuando sus ojos se encontraron con los de Seo Yuhui, rápidamente bajó su cabeza una vez más. Su helado resplandor bastaba para intimidar incluso a la Princesa de Haramark, famosa por su audacia.

Phi Sora, que los había estado observando en silencio desde un costado, chasqueó su lengua.

'Señorita Seo Yuhui... Ella no es nada fácil...'

Seo Yuhui, que había estado mirando a Teresa, dirigió sus ojos a Seol Jihu, quien mantuvo su cabeza abajo.

Ella lo miró con amor y odio en su corazón.

Las dos emociones chocaron violentamente en su interior, pero al final, el amor triunfó.

"...Jihu."

Seol Jihu levantó lentamente su cabeza.

Su rostro estaba oscurecido por la vergüenza y la culpa.

Seo Yuhui suspiró de nuevo.

"Ven aquí."

Seol Jihu parpadeó, dudando de sus oídos.

Seo Yuhui apretó los dientes.

"Está bien. Ven aquí."

Seol Jihu miró a Teresa por un momento antes de devolver su mirada a Seo Yuhui. Se puso de pie y comenzó a acercarse a ella muy lentamente.

Su vacilación debe haber provocado compasión en Seo Yuhui, porque ella abrió sus brazos y lo abrazó.

"Estabas asustado, ¿Verdad?"

"......"

"Está bien. Todo está bien. No hiciste nada malo."

Seol Jihu no tenía dudas de que esta vez Seo Yuhui rompería su relación. El inesperado abrazo le hizo llorar.

"Todo está bien. Olvidemos lo de ayer, ¿De acuerdo? Piénsalo de esta manera. Un perro que pasaba te mordió. O pisaste caca."

Teresa, a la que de repente convirtió en un perro y caca, los miró con amargura.

"Mi Jihu no ha hecho nada malo. Sólo es una víctima. La perpetradora es la única culpable."

Seo Yuhui miró a Teresa mientras acariciaba suavemente la espalda de Seol Jihu.

Precisamente, miró a Teresa con una mirada llena de desprecio.

"Señorita Teresa."

"...Sí. ¡Sí!"

Teresa inmediatamente enderezó su postura.

"¿Está toda la familia real de Haramark detrás de esto? Sólo quiero confirmarlo."

"¿Perdón? ¡No!"

Asustada por la pregunta, Teresa rápidamente sacudió su cabeza de izquierda a derecha. La verdad era... 'sí', todos confabularon, pero ella no podía arriesgarse siendo honesta.

"Por lo menos. Eso es bueno."
 "

Teresa tuvo una premonición siniestra en el momento en que escuchó las palabra por lo menos.

"Sobre lo de ayer."

Y su premonición...

"Presentaré una queja formal a Haramark."

...Pronto resultó correcta.

"Te equivocas si pensaste que dejaría pasar esto. Informaré a Valhalla, al Templo de Luxuria, y a las otras organizaciones del Paraíso de tu fechoría. Y emitiré una declaración pidiendo el castigo de Teresa Hussey. Espero que estés lista."

En resumen, Seo Yuhui estaba decidida a hacer pagar a Teresa.

La expresión de la princesa se desplomó.

"¿Qué pasa con esa mirada? ¿Realmente pensaste que te aceptaría después de lo que hiciste?"

"No..."

Perpleja, Teresa miró a Phi Sora, que estaba parada detrás de Seo Yuhui. '¿Por qué ella puede y yo no?' Eso parecía expresar su cara.

Seo Yuhui soltó una risa de desprecio.

"La señorita Phi Sora es diferente. Ambas cometieron un error cuando estaban borrachas."

"Yo también..."

"No. No te escucharé."

Seo Yuhui la interrumpió fríamente.

"Viol4st3 al héroe que salvó el Paraíso. ¿No crees que mereces un castigo por eso?"

"¿Vi0l4c!ón?"

"Sí. Vi0l4c!ón. Lo llevaste deliberadamente a la Tierra, lo engañaste y lo forzaste, aunque él se negó e incluso lloró. Ninguna otra palabra puede describir lo que hiciste."

Su argumento parecía lógico.

"Creo que eso te estás excediendo..."

Teresa murmuró con un tono de voz apenas perceptible.

"Oh, ¿En serio?"

Seo Yuhui se burló.

"Entonces, ¿Debemos llevar a cabo una investigación a fondo? Ni siquiera necesito contratar a un Arquero. Todo lo que tengo que hacer es hacer un Deseo Divino."

Teresa cerró su boca, y su cara palideció. No esperaba que Seo Yuhui llegara tan lejos.

"Te equivoques al pensar que hay un lugar para ti bajo este techo. ¿Matrimonio? No lo permitiré aunque ofrezcas todo el reino de Haramark"

"¡Lo siento!"

Teresa, que finalmente se dio cuenta de la gravedad de la situación, lloró urgentemente.

"Sólo vete. No quiero verte más. Espero que sepas que es sólo por los viejos tiempos que te vas caminando en una sola pieza."

Pero Seo Yuhui se mantuvo firme.

"¡Lo siento!"

"Dije que te marcharas."

"¡Unni!"

"No soy tu Unni. Y, te advierto, si no te vas en 10 segundos, serás testigo del nacimiento de la nueva Reina Parásito."

Su amenaza de guerra asustó a Teresa.

Al final, se retiró con la cara llena de vergüenza, pero luego dio un suspiro de alivio en cuanto salió.

Ella esperaba esto. Sabía que Seol Jihu y Seo Yuhui no la matarían por esto. Ahora, planeaba pasar desapercibida hasta que un día se le diera otra oportunidad.

'Aún así, la Señorita Seo Yuhui... realmente daba miedo'.

Phi Sora se marchó poco después de Teresa, y ahora sólo quedaban dos personas en el restaurante.

Seo Yuhui miró en silencio al sollozante Seol Jihu con su cabeza presionada contra sus rodillas.

Ella sabía más o menos lo que había pasado. Sabía que Seol Jihu hizo todo lo posible para mantener su promesa. Trató de abstenerse de beber e incluso preparó remedios para la resaca de antemano.

El problema era que este incidente tuvo lugar en la Tierra y no en el Paraíso.

Todos los Terrícolas perdían sus habilidades y configuraciones tan pronto como ponían un pie en la Tierra. Seol Jihu, que alcanzó el estado de Comienzo Divino, no era una excepción a esta regla.

'He sido demasiado ingenua'.

Seo Yuhui se culpó a sí misma.

"Lo siento."

"......"

"Debí haber ido contigo cuando me lo pediste... debí haber estado a tu lado..."

"......"

"Pero también deberías haber tenido más cuidado. Ya te dije que esto está más allá de tu control."

Seol Jihu todavía parecía abatido. Este día había sido traumático. No sólo parecía desanimado, sino que también estaba resignado.

Seo Yuhui se mordió sus labios por un rato antes de apretar de repente sus puños.

"No podemos dejar esto de lado."

Finalmente habló después de un largo silencio.

"Jihu. Sé que no ha sido tu culpa, pero creo que deberías recibir un castigo."

Seol Jihu levantó ligeramente la mirada.

"Los eventos de hoy me han hecho darme cuenta de que no es cuestión de confiar en ti o no. No... en realidad, sí lo es, y no puedo confiar en ti."

Seo Yuhui continuó.

"Destino o no, ella cruzó la línea. ¿Cómo pudo hacer algo así?"

"......"

"Respeto tus decisiones, pero esto es diferente. Espero que hagas lo que te digo. Es por tu propio bien."

Seol Jihu cerró los ojos lentamente. ¿Cómo podría negarse?

"...Está bien...."

Finalmente se las arregló para murmurar.

"Haré lo que digas..."

"¿En serio?"

"Sí..."

"¿Estás seguro?"

Seo Yuhui preguntó de nuevo.

"¿No te retractarás o te arrepentirás o me odiarás después?"

¿En qué penalización estaba pensando? Seol Jihu no pudo evitar preocuparse, sin embargo asintió con la cabeza. Como dice el viejo refrán, los perdedores deben permanecer en silencio, porque han perdido el derecho a discutir estrategias. Y Seol Jihu acababa de perder contra el destino.

"Estoy seguro... Aceptaré lo que me digas. Lo haré por nosotros."

Seol Jihu declaró decididamente.

"Está bien, si tú lo dices."

Seo Yuhui ayudó a Seol Jihu a levantarse.

"Vamos al templo."

"¿Templo?"

"Sí. Lo explicaré en el camino. Oh, todavía te quedan muchos deseos, ¿Verdad?"

La pareja se puso en marcha, tomándose de la mano.

Momentos después...

[...¿Qué?]

Gula preguntó de nuevo conmocionada.

***

Kim Hannah había estado muy ocupadA últimamente. Gracias a Seol Jihu y a su victoria con Belleza Vivian, el negocio estaba floreciendo ahora más que nunca. Por supuesto, eso no significaba que descuidara su trabajo en el Paraíso.

"...¿Hmm?"

Mientras clasificaba los papeles, Kim Hannah miró hacia la terraza.

El edificio que había estado tranquilo hasta ahora se volvió ruidoso.

Se levantó para comprobar el alboroto cuando de repente, el ruido desapareció sin dejar rastro.

Una vez más, un silencio sofocante se extendió por el edificio.

'¿Qué ha sido eso...? Bueno, supongo que no importa'.

Kim Hannah siguió trabajando.

Pero no habían pasado ni cinco minutos cuando la puerta de su oficina se abrió de repente.

"¿Oh?"

¿Quién se atreve a entrar en la oficina de la representante de Valhalla sin siquiera tocar?

"¿Quién es? ¿Qué es lo que quieres?"

Preguntó Kim Hannah con una voz molesta. Odiaba que la molestaran cuando estaba trabajando. Levantó la cabeza, iba a regañar a esta persona.

Y entonces...

"¿Tú eres...?"

Los ojos de Kim Hannah se agrandaron.

"...¿Quién, quién eres?"

No pudo evitar tartamudear. Porque delante de ella había aparecido una mujer de cabello largo, sedoso y negro.

Por supuesto, esa no era la única razón por la que Kim Hannah estaba tan desconcertada.

"Oh, yo..."

Con una sonrisa incómoda, la mujer que estaba delante de Kim Hannah jugueteaba con su cabello. Su piel impecable y su cabello brillaba con la luz del sol que pasaba a través de la ventana.

Kim Hannah frunció ligeramente el ceño. Podría tratarse de su imaginación, pero le parecía que la habitación se había vuelto más luminosa después de que la mujer apareciera. Esta mujer... sí, su propia existencia brillaba.

"¿Kim Hannah?"

Y esa misma mujer le sonrió a Kim Hannah.

"Soy yo."

Incluso su voz, resultaba satisfactoria para los oídos.

"Yo."

"...¿Perdón? ¿Qué?"

Kim Hannah finalmente entró en razón. Al mismo tiempo, una sensación de extraña familiaridad la invadió.

El rostro de la mujer era hermoso, con un perfecto equilibrio entre lo lindo y la inocencia, lo suficiente para considerarlo un arte. Sin embargo...

'Ahora que lo pienso...'

Sus rasgos, y la forma en que desviaba la mirada cuando estaba en problemas, le resultaban demasiado familiares.

Mientras observaba detenidamente a la mujer, Kim Hannah dejó caer su mandíbula con asombro.

"¡Tú.... No puede ser...!"