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lunes, 14 de diciembre de 2020

La Segunda Venida de Gula - Capítulo 523

Capítulo 523.

Historia Secundaria 34. Operación: Caza de Conejo


Después de la comida, Teresa sacó a Seol Jihu del comedor. Seol Jihu no se negó, puesto que estuvo incómodo durante toda la cena. Su cara estaba tan sonrojada que estaba demasiado avergonzado para mirar a Prihi.

"Lo siento mucho."

Teresa cerró la puerta después de entrar en su habitación y luego se inclinó con las manos juntas. Seol Jihu levantó la guardia, dándose cuenta de que estaba en la habitación de Teresa.

"No pensé que llegarían tan lejos...."

Teresa pareció disculparse sinceramente, no bromeaba como solía hacerlo. Viéndola tan arrepentida, el corazón de Seol Jihu se ablandó un poco.

"Pensé que esto podría suceder, así que no quise enviar la carta... Pero insistieron, diciendo que cenar juntos no debería suponer un problema.... No debería haber confiado en ellas."

Con esto, Seol Jihu obtuvo una nueva información. Que Teresa no lo había invitado por su propia voluntad. Por lo que parece, la Familia Real de Haramark... o, mejor dicho, Fertina Hussey u Olivia Hussey deben haber estado detrás de esto. Incluso podría haber sido ambas.

Seol Jihu miró fijamente a Teresa, que no podía levantar la cabeza, y luego dijo.

"¿Sabes por qué hicieron eso?"

"Bueno... probablemente para abrirme los ojos. Me estaban enviando un mensaje."

"¿Un mensaje?"

"Sí, probablemente intentaban decir que esto es lo que harían si no fuera más directa."

Los ojos de Seol Jihu se entrecerraron.

"¿Qué quieren esas dos?"

"Eso es..."

Teresa se detuvo. Cuando no mostró ninguna señal de responderle, Seol Jihu decidió cambiar la pregunta.

"Ahora que lo pienso, escuché que Haramark ha estado trabajando duro para encontrar a los traidores."

"Sí."

"¿Y están haciendo un buen progreso? ¿Ha pasado algo en Haramark recientemente?"

Seol Jihu quería que ella dijera algo. Cualquier cosa. Pero a pesar de sus esfuerzos, Teresa permaneció callada. Parecía dudar como si algo pesara sobre su conciencia.

Seol Jihu estaba un poco decepcionado, pero se sumió en un profundo pensamiento. Hasta ahora, Teresa pedía abiertamente ayuda cuando había problemas. Así que el hecho de que ella estuviera dudando tanto...

'Familia'.

Sólo podía significar que la Familia Real de Haramark estaba directamente involucrada. Si ese era el caso, tenía sentido que Teresa estuviera dudando. Después de todo, estaban relacionados por sangre.

Seol Jihu también tenía una corazonada. Su fama en el Paraíso estaba en la cúspide absoluta. No tenía ningún igual tanto en fama como en destreza marcial. Si Seol Jihu reclamaba el territorio del Imperio como suyo y se declaraba emperador, ninguna fuerza sería tan estúpida como para intentar detenerlo.

Esto, naturalmente, sería una preocupación para los nativos del Paraíso, y esta también fue una de las razones por las que Seol Jihu renunció al cargo de representante de Valhalla.

'No es sólo Haramark el que tiene esta preocupación tampoco'.

Aunque tenía una vida reservada lejos del centro de atención, eso no significaba que el público hubiera dejado de preocuparse por él. Incluso en Valhalla, Kim Hannah le solicitaba periódicamente que volviera. Sus antiguos camaradas, incluyendo a Dylan y la familia real Eva, también pasaban de vez en cuando para preguntarle si pensaba volver.

En está ocasión, Fertina y Olivia podían estar provocando a Teresa con un simple matrimonio político en mente, Seol Jihu estaba dispuesto a ignorarlo.

'Pero si fuera sólo eso... La princesa no dudaría tanto'.

En ese momento, el viejo hábito de Seol Jihu de los días de lucha contra los Parásitos se encendió. Asumió el peor de los casos.

¿Y si la familia real hubiera contactado con los traidores de alguna manera y tratara de usarlos para expandir su influencia?

Como decía el refrán, no había forma de mirar dentro de la mente de una persona. Eso aplicaba especialmente en Fertina y Olivia, que no habían experimentado la brutalidad de la guerra y sólo habían visto el resultado final. Tampoco sabía qué pensaba Prihi.

Pensando esto, Seol Jihu sintió un toque de amargura en su boca. Por supuesto, no era como si no entendiera la desafortunada posición de Haramark. A pesar de tomar la vanguardia en la lucha contra los Parásitos y sufrir más, los beneficios que recibieron no fueron diferentes a los de las otras ciudades.

'No puedo dejar que Haramark haga una estupidez, aunque tenga que darles más derechos'.

En el peor de los casos, las nubes de la guerra podrían volver a arrasar el Paraíso.

'El ejército de Haramark no puede ignorarse. Los soldados son todos veteranos perfeccionados a través de años de guerra, y hay muchos Terrícolas dentro de la ciudad también'.

Incluso había dos Ejecutoras en la ciudad. Seol Jihu esperaba que sus temores fueran infundados, pero este escenario no podía descartarse. Especialmente por lo ansiosa que se veía Teresa.

En cualquier caso, la intención de la Familia Real de Haramark estaba clara. Querían atar a Seol Jihu y recibir su apoyo.

Sin embargo, Seol Jihu no tenía intención de hacerlo. Había anunciado en frente de todos durante la firma del Tratado de Medio Siglo; 'que si una fuerza intentaba desafiar este tratado, los trataría como los segundos Parásitos sin importar la razón'. Nadie podía estar exento, ni siquiera Haramark y Valhalla.

Por eso, tenía que detener a la familia real antes de que hicieran algo irreversible. Teresa debe estar pensando lo mismo.

Después de pensarlo bien, Seol Jihu levantó la mirada. Vio las pupilas de Teresa temblando de ansiedad. Había estado callado por mucho tiempo para no dejar que sus imaginaciones se volvieran locas.

"Princesa."

Seol Jihu dijo con una amable sonrisa.

"No tienes nada de que preocuparte."

"......"

"No he olvidado lo servicial y solidario que ha sido Haramark durante la guerra contra los Parásitos. También entiendo por qué estás dudando en contarme los detalles."

"Ah..."

"Estoy de tu lado. Tienes todo mi apoyo. Por supuesto, en la forma que quieras."

Al escuchar esto, Teresa sonrió aliviada.

"Gracias. Escucharte decir eso me hace sentir mucho más alegre."

"Sé lo que es tener problemas familiares. Te pone en una situación muy difícil."

"Oh, ¿Eso viene de la experiencia personal?"

"Me has atrapado. Sí, así es."

Una leve risa salió.

"Por dónde comienzo.." Después de un momento de silencio, Teresa habló. "Preguntaste antes, ¿Verdad? Si habíamos hecho un buen progreso."

"Sí."

"Es demasiado pronto para llegar a una conclusión, pero no hace mucho tiempo..."

Fue entonces. Justo cuando Teresa estaba a punto de decir algo, se escuchó un sonido detrás de la puerta. Los ojos de Seol Jihu y Teresa se dirigieron en la misma dirección. Al mismo tiempo, se escucharon pasos apresurados.

Seol Jihu agarró la Lanza de la Pureza de inmediato, y se levantó.

"¡Hemos estado investigando, pero nada entró en nuestro radar!"

En ese momento, Teresa gritó apresuradamente, causando que Seol Jihu se detuviera. Cuando miró hacia atrás con una mirada inquisitiva, Teresa le guiñó un ojo antes de sacudir la cabeza.

Seol Jihu se sentó de nuevo, ladeando la cabeza. Había estado demasiado tranquilo, pensando que el palacio real estaba a salvo. Seol Jihu asintió con la cabeza después de confirmar que no había nadie más a su alrededor.

Teresa suspiró profundamente.

"Princesa."

"Está bien."

Teresa murmuró con los dientes apretados. Sonaba un poco enfadada. Con ella misma.

"Sé lo fuerte que eres. No importa tu destreza en la batalla, pero estoy segura de que también tienes una cantidad inimaginable de puntos de contribución ahorrados."

Teresa habló como si estuviera lamentándose.

"Estoy segura de que puedes hacer desaparecer mis preocupaciones con un solo pensamiento si lo deseas. No, estoy segura de que lo harías. Como siempre."

"Entonces, ¿Por qué...?"

"Porque."

Teresa se mordió el labio inferior y miró directamente a Seol Jihu como si hubiera tomado una decisión difícil.

"No creo que debas hacerlo."

Sus ojos brillaban con determinación.

"No es una raza alienígena la que nos ha invadido. Los Terrícolas tampoco tienen la culpa. Esto sucedió en el Paraíso por culpa de los Paradisíacos."

Teresa continuó.

"No puedo confiar en ti para resolver cada problema que surja."

De hecho, no era como si Seol Jihu pudiera quedarse en el Paraíso para siempre y ayudar.

"La situación de los Parásitos era diferente, porque los Paradisíacos no podíamos hacer nada contra ellos. Pero ese no es el caso ahora. ¿Cómo podemos pedir ayuda a los forasteros en cada ocasión?"

Es decir, los Paradisíacos necesitaban aprender a resolver sus propios problemas.

"Además, este es el problema de Haramark. Como su princesa, debería encargarme de los problemas que surjan."

Seol Jihu sonrió ante el decidido discurso de Teresa. Se sentía orgulloso de ella, pero al mismo tiempo, se compadeció un poco de ella. A pesar de que debería descansar después de la guerra, seguía siendo acosada por las preocupaciones.

"No es que no quiera tu ayuda."

Teresa bajó lentamente sus puños cerrados.

"Es sólo que... además de lo que te dije antes... sé que te retiraste de las líneas del frente..."

Seol Jihu asintió. Entendía muy bien a Teresa.

"La he entendido. Respeto sus deseos, Princesa."

"Me alegro."

Teresa sonrió tímidamente.

A juzgar por la forma en que actuaba, parecía que la situación no había llegado demasiado lejos.

'Parece que todavía hay tiempo. Estaré atento y veré cómo se desarrollan las cosas.'

Seol Jihu miró a Teresa suavemente y habló.

"¿Hay algo más en lo que pueda ayudarte?"

"¿Hmm?"

"No tiene que tratarse de eso. Cualquier cosa está bien. Incluso puede ser algo tan simple como ayudarte a olvidarte de las cosas."

Los ojos de Teresa se agrandaron como si no hubiera esperado escuchar estas palabras.

"Yo, yo aprecio ese pensamiento, incluso si no lo dices en serio."

Tartamudeó un poco, claramente sorprendida.

"No, lo digo en serio."

Seol Jihu hablaba en serio. Teresa probablemente no lo sabía, pero había desempeñado un papel importante ayudándole a llegar a donde estaba. Ella fue quien lo ayudó a comenzar de nuevo. Seol Jihu aún no le había pagado por usar el Juramento Real por su bienestar en la vida anterior.

"Todo estará bien."

"¿Por qué eres tan amable hoy? Es como si supieras qué palabras decir para hacerme sentir mejor."

"No dudaría en usar docenas de Deseos Divinos para ti. Lo digo de todo corazón."

Seol Jihu dijo con una cara seria. Teresa tenía una mirada aturdida.

"Haa."

No, más bien, parecía como si estuviera incrédula.

"Maldita sea, hombre, si pensaste tanto en mí, ¿¡Eh!? Deberías haberlo hecho, ¿¡Eh!? Entonces no tendría que recurrir a esta mierda, ¿¡Eh!?"

Teresa estalló repentinamente en un ataque de ira.

"¿Perdón?"

"...¡Ah, nada! Me equivoqué. Es que he estado demasiado estresada últimamente."

Entonces ella reflexionó y puso de nuevo una cara dócil.

"¡Eso no es bueno! Tal vez deberías irte de viaje a algún lugar para relajarte."

"¿Un viaje? No tengo ningún sitio al que quiera ir, aunque..."

Teresa ladeó la cabeza antes de agrandar de repente los ojos.

"Ah..."

Echó un vistazo a Seol Jihu y luego preguntó.

"¿Realmente quisiste expresar lo que dijiste antes?"

"Sí, por supuesto."

Seol Jihu asintió con la cabeza, diciéndole a Teresa que hablara si había algo que quisiera.

"Bien."

Teresa cruzó sus brazos.

"En realidad hay un lugar al que siempre he querido ir."

"¿Dónde?"

Cuando Seol Jihu mostró interés, una extraña sonrisa apareció en los labios de Teresa antes de desaparecer un momento después. Entonces ella habló.

"Tierra."

"...¿Repítelo?"

"Tierra."

Teresa repitió.

"He querido estar en la Tierra aunque sólo sea una vez. Tengo curiosidad por el mundo exterior, además quiero saber más sobre el lugar del que tú y otros Terrícolas vinieron..."

Teresa miró a Seol Jihu antes de hablar en voz baja.

"Y si es ese lugar..."

"Ah."

Seol Jihu dejó caer su mandíbula al darse cuenta. Como había sucedido antes, en el Paraíso, no se sabía si alguien estaba escuchando a escondidas. Por otro lado, la Tierra era totalmente segura.

"Está bien."

"¿En serio?"

"No veo por qué no."

No era como si fuera imposible. En el futuro que Seol Jihu vio, Teresa vivía felizmente en la Tierra.

"¡Si!"

Teresa apretó sus puños y gritó. Una brillante sonrisa floreció en su rostro. Viéndola tan feliz, Seol Jihu se sintió mucho mejor también.

Seol Jihu se levantó.

"¿Quieres marcharte entonces?"

"¿Eh? ¿Ahora mismo?"

"Sí. Ya sabes lo que dicen, golpea mientras el hierro está caliente."

"Pero..."

"Estará bien. El Rey Prihi está aquí. También la Reina Fertina y la Princesa Olivia."

"Pero aún así..."

"Un viaje es más divertido cuando es espontáneo y secreto. ¿Qué te parece?"

Seol Jihu extendió su mano con una sonrisa.

Teresa dudó por un momento antes de morderse el labio inferior. Se estremeció de alegría. Planear cuidadosamente un viaje no era el estilo de Teresa. Disfrutaba mucho de la espontaneidad y la alteración de la norma. Por lo tanto, no había forma de que se negara.

"¡Está bien!"

Teresa también se levantó y le tomó la mano a Seol Jihu como un halcón mirando a su presa.

"Vamos al templo entonces", dijo Seol Jihu.

"¡Ah, mi vientre ya está hormigueando por el nerviosismo!"

El dúo se rió mientras salía rápidamente de la habitación.

***

Después de que Seol Jihu y Teresa hicieran la escapada nocturna...

"...¿Está esto realmente bien?"

Prihi dijo con la cara llena de nerviosismo mientras recibía un informe de un misterioso hombre vestido de negro.

"Mi conciencia no me dejaba estar de acuerdo con su plan... así que fingí bajo su amenaza... pero realmente está pesando en mi conciencia."

"¿Qué podemos hacer?"

Fertina se rió mientras se cubría la boca con un abanico.

"Nuestra hija lo pidió tan desesperadamente. Los padres no pueden ganar contra sus hijos."

"Todavía..."

"Querido, sólo anímala en silencio. No es que estemos tratando de hacerle daño. ¿Qué hay de malo en animar al amor de nuestra hija?"

"Eso no es lo que quiero decir..."

Prihi se detuvo en medio de decir algo. Sentía que el propósito de la conversación se perdía mientras continuaba.

"De todos modos, el asunto ya está fuera de nuestras manos. Teresa juró irse como dos y volver como tres, así que vamos a creer en ella."

"Bien, bien. Y además, ese hombre tampoco es del todo inocente."

Olivia estaba de acuerdo con Fertina.

"No digo que esté de acuerdo con Teresa, pero ¿Qué tan malo debe haber sido para ella tener que recurrir a esto?"

"......"

"Ella ha esperado lo suficiente. Si él no está tratando de ser un casanova poliamoroso, ¡Ya debería haberle dado una respuesta! Creo que tiene parte de la culpa por no ser claro."

"Tú y tu lógica..."

Prihi chasqueó su lengua antes de mirar al hombre de traje negro que estaba arrodillado ante él.

"De todos modos, Jan Sanctus, no pensé que estarías en esto también."

"No soy Jan Sanctus."

El hombre respondió con calma y con una voz profunda.

"¿Parece que nací ayer? ¿A quién crees que estás tratando de engañar? Entonces, ¿Tu papel consiste en fingir que escuchabas a escondidas y luego te escapabas?"

"No entiendo, Su Majestad. Nunca he escuchado de este hombre."

"Entonces quítate la máscara."

"......"

"Esta es una orden real. Muestra tu cara."

Sin otra opción, el hombre se quitó lentamente la máscara. Como esperaba, apareció la cara rígida de Jan Sanctus.

Mientras los tres miembros de la realeza lo miraban fijamente, Jan Sanctus soltó una tos seca y miró hacia otro lado.

"La Princesa Teresa dijo que expandiría el presupuesto militar del próximo mes si la ayudaba..."

"Esta es la primera vez que escucho esto."

Jan Sanctus se levantó lentamente. Miró al cielo, que estaba teñido de naranja por el tono del atardecer. Luego habló.

"¡Qué hermoso clima!"

Prihi cerró los ojos.

"...Sí, qué hermoso."

Entonces sacudió la cabeza como si se hubiera rendido también.