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lunes, 14 de diciembre de 2020

La Segunda Venida de Gula - Capítulo 522

Capítulo 522.

Historia Secundaria 33. La Resistencia del Conejo


Haramark estaba prosperando durante la época de paz. El reino desempeño un papel de líder en el frente durante la guerra contra los Parásitos, ampliamente reconocido por todos. Su familia real y su organización representativa mantenían buenas relaciones.

Gracias a Valhalla, o más precisamente a Seol Jihu, Sicilia, una organización criminal que una vez se llamó el Halcón del Sur, estaba dispuesta a cooperar con la familia real de Haramark.

Cinzia sabía que Seol Jihu apreciaba a Haramark igual o más que Eva, y que podía aniquilar Sicilia en un solo día si quería. Así que siempre se mostró cortés con la familia real, y Prihi respetaba la organización representativa a cambio. Su relación sentó las bases para el rápido crecimiento de Haramark durante la posguerra.

Y el Terrícola que hizo todo esto posible se dirigía al Palacio Real de Haramark, tarareando para sí mismo mientras caminaba por las calles.

Fue alrededor del atardecer que Seol Jihu llegó a Haramark. Se preguntaba si debía esperar hasta la mañana para visitar el palacio, pero lo invitaron a cenar cuando se puso en contacto con la familia real.

"Jajajaja. Veo que todo está casi igual que antes. Oh, ¡Hola!"

Seol Jihu saludó al guardia de la puerta principal alegremente.

El guardia dejó caer su mandíbula cuando se dio cuenta de que el hombre era el famoso héroe de la guerra.

"Yo... ¡Me pondré en contacto con el palacio inmediatamente!"

"Está bien. Ya los he llamado."

"Pero..."

"Está bien, de verdad. Probablemente me están esperando dentro."

Seol Jihu calmó al guardia y pasó por la puerta.

Mientras caminaba por las calles de la ciudad, observando todo, se detuvo repentinamente.

'¿Eh?'

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron.

'Esos... ¿Están aquí?'

Su mirada se fijó en las bolas de pelusa, los bebés bestias, que dormían en fila en la esquina de la calle. Bajo el cálido resplandor del atardecer, las puntas de sus lenguas sobresalían de sus bocas.

Seol Jihu no podía dejar pasar esta oportunidad para hacer una buena broma.

Inmediatamente se abalanzó sobre ellos con los brazos abiertos.

"¡Schnauzer Mozzarella!"

"¿¡......!?"

Los ojos de las bolas de pelusa se agrandaron por la sorpresa.

Sus grandes y adorables ojos se voltearon hacia el hombre que se precipitaba hacia ellos.

Una conmoción estalló casi inmediatamente.

"¡Movimiento letal! ¡Cosquillas!"

"¡Kking! ¡Kking! ¡Kiiaaaahahak!"

"¡Frambuesa! ¡Abububu!"

"¡Kkihihing!"

Por supuesto, las bolas de pelusa se resistieron. Levantaron sus cuellos hacia el cielo y aullaron.

Inmediatamente apareció una manada de bolas de pelusa de toda la ciudad.

"¡Kking, kking, kking! (¡Camaradas! ¡Aguanten un poco más! ¡Estamos aquí!)"

"¡Kkrrrrrrrr! (¡El pasado es el pasado! ¡El héroe legendario se ha vuelto malvado!)"

"¡Kkiaa! ¡Kkiaa! (¡Hoy construiremos un nuevo futuro con nuestras garras!)"

Las bolas de pelusa atacaron a Seol Jihu por todos lados. Se subieron a su espalda y le mordieron las manos. Por supuesto, no dolió porque aún eran bebés, pero Seol Jihu fingió que sí y cayó al suelo.

"¡Kkiuuuuuuuuuuu!"

Una bola de pelusa pisó la cabeza de Seol Jihu y soltó un rugido de victoria.

Pero celebró demasiado pronto.

"Jejejeje. Qué ingenuos."

"¡¡¡Kkiuuuuuu!!! ¿Kking?"

"La razón por la que caí...."

Seol Jihu sonrió. La perplejidad apareció en las caras de las bolas de pelusa que estaban sobre él.

"...¡Era derribarlos a todos ustedes al mismo tiempo!"

Seol Jihu abrazó a las bolas de pelusa que sin saberlo habían caído en una trampa.

"¡Esto es todo! ¡Rasengan!"

Comenzó a rodar por la hierba, manteniendo su agarre alrededor del suave pelaje.

Las bolas de pelusa se retorcían y lloriqueaban, tratando de escabullirse de su abrazo.

"¡Jajajaja!"

Seol Jihu, que estaba felizmente rodando, riéndose a gusto....

"Uck".

...De repente se topó con algo.

Levantó la mirada y vio a tres mujeres mirándolo.

"...Hola."

Seol Jihu se puso de pie rápidamente. Ahora liberadas, las bolas de pelusa se dispersaron rápidamente en todas las direcciones. Por supuesto que eso después de que aullaran: '¡Esto no es el final! Debemos retirarnos por ahora, ¡Pero nunca olvidaremos esta humillación!'

"...Eres increíble. Siempre me ignoran cuando extiendo mi mano."

Dijo una mujer con un largo cabello rosado que caía como una cascada y brillaba de color dorado bajo el sol poniente. Sus ojos sobre su afilada nariz resplandecían con admiración. Era Olivia Hussey, la hija mayor de la familia real de Haramark.

"Lo siento. Eran tan lindos.... Siento que hayas tenido que presenciar eso."

Seol Jihu se rascó la cabeza, sonriendo torpemente.

"No me importa. Parecía que te estabas divirtiendo."

Una voz calmada fluyó. La dueña de la voz, sonrió con gracia mientras se cubría la boca con un abanico plegable. Su cabello, que tenía el mismo tono rosado que el de su hija, estaba trenzado y bien enroscado alrededor de su cabeza. La leve caída de los ojos la hacía sonreír aún más.

Esta mujer era Fertina Hussey, la Reina de Haramark.

"No pensé que llegaría a verlos aquí después del Tratado de Medio Siglo..."

"No hay nada malo con el tratado. Están aquí para promover el intercambio cultural."

Prihi explicó.

"¿Intercambio cultural?"

"Al menos, así se llama oficialmente. Pero básicamente, están aquí porque quieren."

"Ah..."

"Algunos Hombres Bestia se oponen a la idea de que se queden aquí. Trataron de llevarse a sus bebés, pero los bebés se resistieron con todas sus fuerzas. La generación más joven encuentra la vida en la ciudad más conveniente y cómoda, entonces, ¿Qué podía hacer? Les dije que hicieran lo que quisieran."

No resultaba difícil entender por qué los bebés Hombres Bestia pensaban que la vida urbana era más conveniente. Gracias a su adorable apariencia, podían obtener prácticamente cualquier cosa de los humanos con sólo mover la cola.

Tampoco le sorprendió que los orgullosos Hombres Bestia desaprobaran que sus hijos fueran domesticados por los humanos.

'¿Hm?'

Pensando profundamente, Seol Jihu sintió de repente intensas miradas observándolo y levantó la cabeza.

Las tres mujeres lo miraban fijamente.

Su cabello pálido y rosado, símbolo de la Casa Hussey, y sus ojos, con el tono del diamante Estrella Rosa, brillaban bajo el sol poniente.

Quizás era debido a la sangre de las Hadas Celestiales que fluía por sus venas que parecían más como tres hermanas, que una madre y sus dos hijas.

'Esto es....'

Resultaba fácil notar de dónde Teresa sacaba su belleza.

Pero por alguna razón, Teresa se veía pálida. Sus ojos, que siempre rebosaban de confianza, ahora se veían sombríos, y sus labios estaban fruncidos, exponiendo su insatisfacción. Parecía estar en guardia.

"Princesa..."

"Deberíamos apurarnos para entrar."

Seol Jihu abrió la boca para hablar con Teresa, pero Olivia lo interrumpió y lo agarró del brazo.

"Una deliciosa comida está esperando."

Fertina declaró, tirando ligeramente de su otro brazo.

Seol Jihu miró por encima del hombro mientras las dos mujeres prácticamente lo arrastraban dentro.

Teresa juntó sus manos y levantó sus brazos sobre su cabeza. Estiró su cuello de lado a lado como si se estuviera preparando para una pelea.

***

La cena estuvo genial. La comida estuvo deliciosa, y la conversación estuvo animada. Todo fue perfecto, excepto por los excesivos elogios y halagos, que dejaron a Seol Jihu un poco abrumado.

Pero, sabiendo las había revivido y también salvó el Paraíso, podía entender por qué estaban tan locas por él.

"Prueba esto, Jihu."

Teresa parecía particularmente dedicada hoy en día. Fileteó el pescado y puso pequeños trozos de carne en el plato de Seol Jihu.

"¿Qué es esto?"

"Vamos. Dale un mordisco. Un pez joven. Es muy tierno y fresco."

Un pez joven. Seol Jihu asintió con la cabeza mientras ensartaba un trozo de carne rosada y levantaba el tenedor a su boca.

"¿Teresa? No sería bueno que lo coaccionaras en contra de su voluntad."

Olivia regañó, cortando su pescado con un cuchillo.

"Tu hermana tiene razón. Debería poder elegir libremente lo que le gusta. Tú puedes pensar que es delicioso, pero él puede pensar diferente porque, después de todo, la gente tiene preferencias diferentes."

Fertina se puso del lado de Olivia.

"Oh, Dios. Algo me dice que esto no es sólo por el pescado."

Teresa estalló, con un toque de ira en su voz.

"No te enojes. Sólo te estamos ofreciendo un consejo... Oh, ¿Puedes contarnos esa historia otra vez?"

Olivia aprovechó el breve silencio para hacerse cargo rápidamente de la conversación.

"¡La operación de cebo del Valle de Arden! Esa es mi favorita."

"Oh, esa..."

Seol Jihu comenzó a hablar lentamente.

"..._Y luego corrí como un loco. Honestamente, no recuerdo mucho. Estaba demasiado concentrado en correr. Subí una colina alta, me deslicé hacia abajo y corrí hacia el valle estrecho tan rápido como pude..."

Seol Jihu de repente se detuvo en medio de su frase.

Escuchó una risa reprimida de Olivia.

"Nunca imaginé que fueras tan brusco. ¡Qué decepción!"

"¿Perdón?"

"Te deslizaste por la colina y te dirigiste al valle. Suena un poco vulgar, ¿No?"

Olivia mencionó.

"Es una estrategia brillante."

Fertina declaró.

"Hay que tener en cuenta la topografía de su entorno durante el c0!t0. Te enfrentaste al valle de espaldas a la colina. Has aplicado el principio del idioma, 'De espaldas a la montaña y de cara al agua'."

Olivia y Ferina se miraron, luego sonrieron.

"......"

Seol Jihu se quedó sin palabras.

'Esta familia... Cómo...'

Escuchó a Teresa suspirar a su lado.

"...De todos modos, gracias por invitarme hoy."

Al percibir el peligro, Seol Jihu cambió rápidamente de tema.

"Dijeron tantas cosas buenas sobre mí, y la comida estuvo genial. No sé cómo agradecerles."

Fertina sonrió con satisfacción. La mirada en su rostro era cariñosa pero también burlona.

"La carta decía que había un asunto importante que debemos discutir..."

Seol Jihu pensó que había llegado el momento de hablar del asunto importante. Decidió sacar el tema primero.

"Princesa Olivia, escuché que te casaste justo antes de la guerra."

Olivia se estremeció.

"Oh, um, ¿Lo hiciste?"

Trató de evitar el tema.

"¡Sí! ¡Tienes razón!"

Pero Teresa inmediatamente se unió, sin perder su oportunidad.

"¡Está casada! ¡No tiene un hijo, pero es una mujer casada!"

Olivia gruñó.

"Ya veo. Entonces, ¿Quieres que vaya a...?"

"Si me ofreces revivir a mi esposo muerto, lo rechazaré."

La princesa apartó la cabeza.

"No tienes que contenerte. Si quieres, yo..."

"Ves, ese es el problema. No quiero hacerlo. Si lo regresas a la vida, lo mataré yo misma."

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron ante la inesperada declaración.

"Yo... todavía recuerdo ese día como si fuera ayer."

La cabeza de Olivia bajó. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

"¡Me dijo que me convirtiera en la carnada, me pateó hacia los Parásitos, y luego huyó...!"

Seol Jihu no tenía ni idea de que algo como eso le había pasado a Olivia. Se dio cuenta de por qué no quería que su esposo volviera.

"Es difícil pensar en eso... ¡Incluso ahora...!"

"No sabía.... Siento haber sacado el tema."

"¡Yo amaba a ese idiota! ¿Cómo pudohacerme eso?"

Finalmente, Olivia rompió en llanto y enterró su cabeza en el hombro de Seol Jihu, como una heroína angustiada de una telenovela.

Seol Jihu trató de calmarla pero no sirvió de nada.

Fertina susurró, fileteando el pescado con su cuchillo y tenedor.

"La hiciste llorar."

"Lo siento."

"Ahora, debes asumir la responsabilidad."

"Correcto.... ¿Qué?"

Seol Jihu miró alternativamente entre los dos, claramente confundida.

Olivia miró a Seol Jihu con ojos llorosos.

"Por favor, consuélame."

"¿Consolar...? Oh, um, claro. Lo siento por todo lo que tuviste que pasar..."

"No con palabras."

"¿......?"

"Quiero algo más directo, algo más... personal."

Seol Jihu frunció el ceño. ¿Algo más personal?

'Ella es una extraña'.

No pudo evitar sentirse incómodo. Sus dos padres eran refinados y perfectamente correctos, así que se preguntó de dónde sacó Olivia su audacia.

'Es incluso peor que Teresa', pensó Seol Jihu, chasqueando su lengua. 'Quiero decir, mira lo sofisticada que es la Reina'.

Fue entonces.

De repente, Seol Jihu se estremeció. Se quedó paralizado.

'...¿Eh?'

Una suave sensación subía por su pierna. Miró rápidamente hacia abajo y vio el pie desnudo de una mujer frotando su pierna lentamente bajo la mesa.

Seol Jihu levantó la cabeza y miró al otro lado de la mesa. Fertina estaba masticando el pescado como si nada pasara.

Entonces, sus ojos se encontraron. La ceja derecha de la Reina se levantó ligeramente. Al mismo tiempo, sus labios se enroscaron con una sonrisa complaciente.

Como si eso no bastara, las manos de Olivia bajaban ahora hasta su muslo.

"Um, Reina Fertina."

"Deberías probar esto."

Seol Jihu trató de objetar, pero Fertina lo interrumpió. Puso un trozo de pescado en su plato.

"Teresa puede ser ingenua a veces. Los peces jóvenes no siempre son los mejores. Fresco también puede significar crudo."

"Yo—"

"Muchos factores contribuyen al sabor de un pescado. Los más viejos son mucho más grandes en tamaño y más ricos en sabor. Por eso algunas personas sólo buscan peces con huevos."

"Espera."

"Aquí. Dí, 'Ah'."

Fertina pinchó un gran trozo de pescado con su tenedor y se lo llevó a la boca a Seol Jihu.

Sin pensarlo, Seol Jihu se lo comió.

"¿Cómo está? ¿Está bueno?"

"...Sí...."

"La riqueza del sabor no tiene comparación con esto, ¿No es así?"

Fertina preguntó, señalando los trozos de pescado que Teresa había colocado en su plato antes.

"Mm..."

Seol Jihu se encogió de hombros mientras masticaba el resto.

"Creo que prefiero la recomendación de la Princesa Teresa..."

En ese momento, Fertina apretó su agarre alrededor de su tenedor, y Teresa levantó su barbilla. Una sonrisa triunfante apareció en su rostro.

La reina miró lentamente alrededor del comedor, y una sirvienta corrió a su lado.

"¿Quién hizo este plato?"

"El chef real, Su Alteza."

"Tráigalo aquí."

"¿Perdón?"

"No, dígale que me gustaría hablar con él en privado después de la cena."

"¡Hmph!"

Fue entonces cuando Prihi hizo un sonido de tos.

"Ya es suficiente."

Expresó su malestar.

"Olivia está permitida, pero deberías saberlo mejor que nadie..."

'¿Qué?' Seol Jihu se asustó. '¿Por qué se le permite a la Princesa Olivia? ¿De qué estás hablando?'

Seol Jihu pensó mientras trataba de defender su cuerpo... Todavía podía sentir el toque de las dos mujeres en su piel.

Fue entonces. Olivia, que lloraba por arriba y lo acariciaba por abajo, de repente echó la mano hacia atrás con un agudo grito de dolor.

Y si sus ojos no le engañaban, un cuchillo acababa de volar entre las dos princesas.

"¿Qué ha sido eso?"

Olivia gruñó.

"Oh, lo siento. Se me cayó el cuchillo por accidente."

Teresa bromeó descaradamente, con una obvia postura de lanzamiento.

Luego agarró el borde de la mesa y empujó su silla contra la mesa.

¡Puk!

Seol Jihu se estremeció. Un sonido sordo sonó debajo de la mesa. Al mismo tiempo, el pie que rozaba su pierna desapareció.

La cara de la Reina permaneció igual.

"Hmmmm..."

Pero un extraño gemido escapó de sus labios.

"...Te has vuelto bastante violenta, Teresa."

Ella sonrió, frotando la comisura de su boca con una servilleta.

"Podría decirte lo mismo, madre."

Teresa cruzó los brazos y se burló.

Y en ese momento, Seol Jihu estaba seguro de que una guerra estaba teniendo lugar en este mismo comedor. Fertina y Olivia eran sus enemigas. Prihi era un espectador impotente. Afortunadamente, Teresa estaba de su lado, contra su madre y su hermana.

"¿Puedo ofrecerte un trago? Creo que un cambio de ambiente nos hará bien."

Fertina levantó una botella de vino.

"Es un vino raro. Deberías probar un poco..."

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron de golpe.

"No, no, está bien."

Los ojos de Fertina también se agrandaron ante su respuesta.

"Verás, recientemente he decidido dejar de beber... Me temo que tengo que declinar."

"Pero tal vez puedas tomar un sólo vaso..."

"No. Estoy dispuesto a hacer excepciones, pero sólo cuando esté seguro de mi seguridad."

No se sentía muy seguro en este momento.

Olivia parecía sorprendida por su rechazo.

Fertina también soltó una pequeña exclamación de sorpresa. Pensó que este conejo no sería muy difícil de atrapar, pero él estaba siendo más cuidadoso de lo que ella esperaba.

"...Ya veo. Mis disculpas."

Fertina bajó la botella de vino sin discutir.

Pero la forma en que se lamió los labios dejó claro que aún iba tras Seol Jihu.

'No soy la misma persona que era antes'.

Seol Jihu miró directamente a las dos mujeres, sin miedo de hacer contacto visual.

'Todo estará bien, siempre que me mantenga sobrio'.