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viernes, 4 de diciembre de 2020

La Segunda Venida de Gula - Capítulo 513

Capítulo 513.

Historia Secundaria 24. Este Hombre


"¡Tu ramen es el mejor, Seol!"

Hoy de nuevo, Hugo comenzaba su mañana en el restaurante de ramen de Seol Jihu.

"¡Hey, veo que tienes nuevos ramen en el menú, Seol!"

"Ah, sí."

"Pero, ¿Qué pasa con estos nombres? ¿Seo Yuhui Ramen? ¿Phi Sora Ramen?"

"Um.... Sí, las cosas simplemente resultaron de esa manera."

Seol Jihu soltó una tos.

A Hugo no pareció importarle.

"De todos modos, tu ramen sabe tan bien que me siento culpable por comerlo solo. ¡Quiero que todos coman algo!"

"Siempre puedes traerlos aquí."

Seol Jihu respondió simplemente a la fuerte exclamación de Hugo.

"Oh, me encantaría, pero desafortunadamente, no son Terrícolas como nosotros."

"¿Sí? ¿Quieres llevártelos, entonces?"

"No, no, está bien. Hay un montón de niños, y tampoco quiero que los fideos se pongan blandos en el camino."

"Ya veo... Espera un segundo. ¿Niños?"

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron.

"Hugo, ¿Estás casado?"

"¡No hay manera!"

Hugo se sobresaltó.

"Todavía estoy soltero."

"Pero, acabas de decir..."

"Oh, ¿Eso? Eso no es nada. Sólo estoy... cuidando a unos cuantos niños..."

Hugo sonrió torpemente antes de levantarse de su silla.

"¡Hombre, eso ha estado bien! Ahora que tengo el estómago lleno, tengo que ir a trabajar."

"Sí, claro. Apuesto a que te vas a algún sitio a beber."

Chohong bromeó, que estaba comiendo ramen en el asiento junto a Hugo.

"Pero en serio, ¿Por qué tanta prisa? Siempre te demoras en pasar más tiempo con Lujuria Unni, pero hoy parecías tener prisa."

"Te lo dije. Tengo trabajo."

"¿Qué, como una expedición o algo parecido?"

"No en el Paraíso. Voy a regresar a la Tierra."

"¿La Tierra? Oh, ¿Vas a acudir a ese lugar?"

Chohong sonrió con satisfacción.

"Eres tan devoto de ellos~"

Escuchando su conversación, Seol Jihu ladeó la cabeza.

"¿A dónde vas?"

"¿Hmm? Ah, a ninguna parte. Sólo a casa."

"Casa..."

Seol Jihu preguntó.

"¿De dónde eres, Hugo?"

Hugo se detuvo en su camino.

Giró la cabeza y sonrió.

"¡Detroit!"

***

Richard Hugo nació en Detroit, Michigan. Sus padres se divorciaron durante su juventud. Luego, su madre abandonó a Hugo y a su hermano pequeño en un orfanato poco después.

En realidad, es común que un niño que ha sido criado en un ambiente no muy ideal tenga un mal desempeño en la escuela, se junte con la gente equivocada y siga el camino equivocado. Historias como la suya eran comunes en Detroit, especialmente en los barrios más pobres.

Cuando se hizo adulto, la vida de Hugo estaba llena de cansancio. Pasaba todo el día vagando por las calles con sus amigos y a menudo se metía en peleas. Su día comenzaba con el alcohol y terminaba con el alcohol. No quería nada de la vida, pero a veces, cuando estaba completamente borracho y caminaba por el río Detroit, sentía la necesidad de saltar a las aguas oscuras. No tenía ninguna esperanza, ningún sueño.

Incluso ese día, Hugo se tambaleaba por las calles por la noche. Sólo se esuchaba eñ sonido de la lluvia que caía hasta que, de repente, sonó el sonido de un disparo.

Hugo se burló. Esto no le sorprendió. Se escuchaban disparos al menos dos veces al día en algunas partes de Detroit. Chasqueó su lengua y continuó caminando.

Pero por coincidencia o por un capricho del destino, Hugo tuvo que detenerse antes de que pudiera siquiera caminar unos pasos. Vio a una mujer corriendo desde la dirección opuesta, jadeando y resoplando.

La mujer también se dio cuenta de Hugo y se detuvo de repente. Una mirada de miedo apareció en su rostro. Su traje estaba empapado por la lluvia pero aún así parecía costoso y ciertamente inapropiado para el vecindario en el que estaba. Hugo no pudo evitar preguntarse qué hacía alguien como ella en este lugar a estas horas. Parecía estar huyendo de un asaltante con un arma.

"Ah... Joder..."

La mujer vio a Hugo y se mordió el labio. Parece que lo confundió con un camarada del asaltante.

'Estúpida. Debería haber entregado su cartera. Entonces al menos su vida no estaría en peligro'. Hugo pensó para sí mismo. No quería involucrarse en eso.

La mujer miró fijamente a Hugo mientras él intentaba pasar por un lado de ella.

Una luz parpadeó en sus ojos.

"¡Ayuda!"

Al darse cuenta de que sólo se trataba de un transeúnte, ella gritó rápidamente. Por supuesto, eso no hizo nada para que Hugo cambiara de opinión, pero al menos lo mantuvo en la escena lo suficiente para que llegaran los tres asaltantes.

El trío se estremeció cuando vio a Hugo y levantaron la guardia.

"¿Quién coño eres tú? ¿Eres amigo de esta perra?"

Uno de ellos preguntó, apuntando su arma empapada por la lluvia a Hugo.

"No. Soy un espectador inocente que sólo pasa por aquí."

Hugo levantó las manos al aire.

"¿Qué? ¡Jajaja! ¿Crees que vamos a creer eso?"

"Oye, espera un minuto, siento como si lo hubiera visto en algún lugar antes..."

Dos hombres que estaban parados al lado del hombre que tenía el arma se rieron.

El pistolero hizo un gesto con la barbilla con el arma todavía apuntando a Hugo.

"Te sugiero que te pierdas. No por ahí, sino por aquí, para que podamos verte."

"Claro, me apartaré de tu vista."

Hugo se movió lentamente, con las manos todavía arriba. Podía sentir la mirada de la mujer sobre él, pero no le molestaba. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de pasar el trío...

"...Espera."

El arma cambió de dirección.

"Cambié de opinión. Quiero jugar a lo seguro."

Tan pronto como el arma lo apuntó, Hugo se dio la vuelta a la velocidad del relámpago. Todo lo que el asaltante pudo observar al momento siguiente fue el grueso brazo volando hacia su cara.

"¡Aaaak!"

Un grito aterrorizado sonó.

¡Tang! ¡Tang! El sonido de los disparos llenó el callejón.

Todo sucedió tan rápido que el asaltante no pudo entender lo que estaba pasando. Su visión se distorsionó, y su espalda se dobló. Sintió un dolor explosivo en su hombro derecho al quedar dislocado por la fuerza. Y su mano... se sentía vacía. Apretó el puño instintivamente. De repente, sus ojos se agrandaron.

Sintió la frialdad de su propia pistola en su cuello.

"No..."

¡Tang! Se escuchó el sonido de un disparo.

La sangre salpicó por todas partes.

El cuerpo del asaltante se movió una vez y luego indefenso, cayó al suelo.

Los dos restantes finalmente se dieron cuenta de la gravedad de la situación y comenzaron a moverse. Uno de ellos se abalanzó sobre Hugo por detrás, y el otro rápidamente sacó su arma mientras se alejaba de Hugo.

"¡Cuidado!"

La mujer cerró la boca porque vio que Hugo ya se estaba moviendo. Hugo se dio la vuelta y le rompió la cara al asaltante con el codo. Al mismo tiempo, sin siquiera mirar, apuntó su arma de lado y disparó.

Sucedió simultáneamente; el asaltante, que saltó a sus espaldas, cayó al suelo con las manos en las sienes, y el asaltante con la pistola salió volando por el callejón.

Hugo miró al atracador al suelo con desprecio.

Le apuntó con su arma sin dudarlo.

"Por favor..."

¡Tang!

El asaltante dejó de moverse.

El charco de carmesí se extendió por el suelo y se mezcló con la lluvia.

La mujer, que había estado viendo toda la pelea desde el principio, parecía desconcertada.

"Hm. Me pregunto de dónde vienen. No está mal."

Ella miró fijamente a Hugo con los ojos llenos de conmoción mientras él examinaba el arma, dándole la vuelta en su mano.

"La próxima vez que te encuentres con gente como ellos, mantén la cabeza baja y entrega tu cartera. Vas a perder la vida tratando de salvar un par de dólares."

Hugo levantó el brazo para limpiarse la sangre de la cara y se dio la vuelta. Tarareó para sí mismo mientras salía del callejón, agitando el arma en su mano.

La mujer se quedó aturdida por un momento antes de correr tras Hugo.

"¡Espera! ¡Detente!"

"¿Hmm?"

Hugo parecía sorprendido de que ella lo hubiera seguido.

"Justo ahora.... ¿Cómo lo has hecho?"

"¿Hacer qué?"

"¡Todo!"

Hugo estaba ligeramente sorprendido.

"¿Qué diablos...? ¿Estás enfermo de la cabeza o algo parecido?"

"No lo sé. Tal vez."

La mujer sonaba extrañamente confiada.

"Dejando todo lo demás a un lado... ¿Cómo hiciste ese último movimiento?"

"¿......?"

"Los tienes a ambos sin siquiera mirar."

"...¿Me detuviste para preguntar eso?"

Hugo la miró como si estuviera loca.

"Sólo seguí mi instinto."

"¿Tu instinto? ¿Eso es todo?"

La mujer soltó una risa de incredulidad.

"No puede ser. ¡Pero te moviste como si tuvieras ojos a los lados y en la parte trasera de tu cabeza! Especialmente cuando te enfrentaste al hombre con la pistola..."

Ella se golpeó el centro de su frente dos veces.

Hugo levantó una ceja.

"Entonces, ¿Por qué me preguntas todo esto? Supongo que te aplaudiré porque huiste llorando."

"...¿Alguna vez has considerado que tu 'instinto' podría ser un talento?"

"¿Eh? ¿Talento?"

Hugo estalló en risas.

"Ah. Ahora lo entiendo. Debes ser una reclutadora de un club de baloncesto o de béisbol, ¿No?"

"Algo parecido... Tienes grandes instintos, como dices."

"Vale, ¿Así que ahora me convertiré en un deportista profesional, usaré mi talento y llegaré a la cima? ¿Así es como va la historia?"

Hugo se rió.

"No sé..."

Los ojos de la mujer se iluminaron.

"Este 'juego' podría ser más divertido que sólo jugar con pelotas."

Las comisuras de sus labios se movieron hacia arriba.

"Siento que serías un buen candidato para ello."

La risa de Hugo se detuvo de repente.

Sintió un cambio en la atmósfera.

No era una ingenua turista como pensaba. Olía a peligro.

Hugo instintivamente apuntó su arma a la mujer.

"¿Quién eres?"

"Adivina, pero no me dispares. Sólo quería decir que deberías responder a mi pregunta."

"Tengo el mal presentimiento de que he sido arrastrado a una especie de guerra."

"Ahí vas de nuevo con tus instintos."

La mujer sonrió débilmente.

"Tienes razón. Esos asaltantes tampoco eran asaltantes comunes y corrientes. No era mi dinero lo que buscaban."

"......"

"Por eso me sorprendiste. Aunque estemos aquí y no allá, es muy impresionante que hayas matado a tres personas altamente entrenadas con tanta facilidad. Incluso te daré puntos extra por no tener inconvenientes en matar."

Hugo frunció el ceño.  ¿Allá? ¿Y a ella le gustaba que estuviera familiarizado con el asesinato? Todo en esta mujer gritaba peligro.

La mujer se dio cuenta de que Hugo estaba pensando si debía dispararle y dijo rápidamente.

"¿No tienes curiosidad por lo que estaban tratando de quitarme?"

Sin esperar la respuesta de Hugo, la mujer dejó caer su bolso al suelo. Se las arregló para abrirlo con los pies, luego lo pateó unas cuantas veces, y el contenido del bolso se esparció por el suelo mojado.

Billetera, conjunto de maquillaje, teléfono celular... De todos ellos, la mujer pateó algo del tamaño del pulgar de un hombre adulto hacia Hugo.

Hugo recogió cuidadosamente el objeto que voló hacia su dirección, todavía apuntando su arma a la mujer.

Era un sello rojo.

"Eh... ¿Es un nuevo tipo de dr0g4?"

"Por supuesto que no."

La mujer se rió.

"Es un artículo raro. Ese sello mágico puede dar a algunas personas más placer que cualquier dr0g4."

Hugo miró fijamente a la mujer sin parpadear.

"Dicho esto, es un sello rojo... pero no te preocupes. Tengo la sensación de que tu talento será útil allí. Demuéstrame tu valía y yo asumiré toda la responsabilidad."

"No tengo ni idea de lo que estás hablando."

"Eso es natural, por ahora."

"Deja de andar con rodeos. Sigues diciendo eso, pero ¿De qué estás hablando exactamente?"

"No puedo decírtelo. No es que no quiera, pero literalmente no puedo por las restricciones. No estoy mintiendo."

La mujer le guiñó un ojo a Hugo.

"¿Qué quieres de mí?"

Hugo preguntó, claramente molesto.

La mujer respondió con una sonrisa.

"Es simple. Lee el manual, y sella tu cuerpo si te interesa. Eso es todo."

Hugo sacudió la cabeza.

"Qué pérdida de tiempo.... Piérdete."

"¡Espera! ¡No tires eso! ¡Toma esto antes de irte!"

Cuando Hugo intentó tirar el sello, la mujer levantó rápidamente ambas manos y apuntó su barbilla hacia el interior de su abrigo.

"¿Hablas en serio? ¿Cuál es tu problema?"

"¡Sólo toma ese sello y esto! ¡Por favor!"

Cualquiera que se encontrara con esta escena se confundiría. El hombre con la pistola intentaba alejarse, y la mujer, aparentemente la víctima, le rogaba que tomara algo que estaba dentro de su abrigo.

"Jesús..."

Hugo se dio cuenta de la expresión desesperada de la mujer y frotó el sello en su mano.

Sus días siempre eran iguales. Pero esta noche, una extraña curiosidad se apoderó de Hugo. Se acercó a la mujer con cuidado y estiró su brazo hacia el bolsillo interior de su abrigo. Pronto encontró un sobre ligeramente húmedo pero de aspecto elegante.

"¿Así que esto es todo? Ya puedes marcharte."

"¿Alguna posibilidad de que quieras leerlo aquí?"

"Tienes hasta la cuenta de tres. Si no te vas, te haré un agujero en la frente. Uno, dos, tres..."

Hugo apuntó el arma a la frente de la mujer y puso su dedo en el gatillo.

La mujer se dio la vuelta y salió corriendo.

"¡Tienes que llegar a la mitad del camino! ¡Mi nombre es...!"

Hugo la escuchó gritar algo en la distancia pero no le prestó atención.

Tan pronto como llegó a casa, abrió el sobre y leyó la carta que había dentro.

"......"

Una mirada de decepción cruzó la cara de Hugo. '¿Visitar otro mundo y disfrutar de una emocionante aventura?' Se preguntaba si esto era algún tipo de promoción para un nuevo juego. También examinó el sello pero no pudo encontrar nada especial en él.

Bueno, había una cosa.

Cuando estampó su cuerpo por curiosidad, pensó que la tinta brillaba brevemente. Pero fue sólo por un momento, y el sello pronto desapareció sin dejar rastro.

'Sabía que era un fraude', pensó. 'Al menos fue divertido mientras duró'.

Con una sonrisa, Hugo se metió en la cama.

Y entonces...

Un estallido de luz blanca surgió alrededor de Hugo, que se había quedado dormido, borracho.

Al mismo tiempo, su cuerpo desapareció completamente de la Tierra.

18 de Septiembre de 2015.

Ese día, Richard Hugo entró en el Paraíso por primera vez.