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martes, 15 de diciembre de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 239

Capítulo 239. Confesión (2)



Heinley apareció a la hora del almuerzo, su cara estaba pálida.

"Lo siento, Reina. Recibí un informe de emergencia de la frontera."

"Está bien. Es normal estar ocupado con el trabajo."

Sonreí mientras hablaba tan calmadamente como pude.

Pero era extraño.

Heinley, que normalmente decía 'Reina esto y Reina aquello' con una sonrisa en los ojos. Hoy, estaba apretando y abriendo los puños repetidamente. Además, tampoco podía mantener su mirada fija en un solo lugar. 

"¿Heinley? ¿Estás bien?"

¿Realmente tuvo un efecto adverso debido a la cama de piedra de maná?

Cuando le pregunté con preocupación, Heinley cerró los ojos con fuerza.

Luego, dudó un poco antes de finalmente hablar,

"Incluso si piensas que es una excusa, es inevitable... creo que el Gran Duque Kapmen me hizo ingerir algo ayer."

"¿El Gran Duque Kapmen? ¿Te refieres a cuando fueron a hablar a solas?"

"Así es."

¿Qué le hizo ingerir?

"Por casualidad, ¿está relacionado con que te encerraras en tu habitación?"

Su actitud fue particularmente extraña ayer. 

Heinley subió solo y se encerró en su habitación.

Heinley tampoco respondió al instante esta vez. Eventualmente, se las arregló para abrir la boca.

"Sí, era una poción extraña. No sentí ningún encantamiento, ni nada venenoso. Después de beber eso, sentí como si tuviera una parálisis del sueño."

Incapaz de hablar más, Heinley bajo la mirada.

Al escucharlo, pude imaginar cuál era la poción que el Gran Duque Kapmen le había dado.

La poción de amor. 

Recordé la expresión de sufrimiento que tenía al mirarme desde la terraza en el día de la noche de bodas.

Puede que no haya sido capaz de controlarse... un ataque de locura.

La primera vez, le dio un puñetazo a Sovieshu, y ahora se aprovechó de la poción.

En cualquier caso, viendo lo nervioso que Heinley estaba, debió haber reaccionado ante alguien. 

Y ahora...

"Los efectos de la poción, ¿todavía los tienes?"

Pregunté, intentando parecer lo más calmada posible a pesar de que mi corazón se estremecía. 

El Gran Duque Kapmen había dicho que los efectos de la poción no duraban mucho tiempo. Sin importar cuánto tiempo fuera, no duraba más de una semana. 

Sin embargo, el propio Gran Duque Kapmen estaba sufriendo efectos secundarios, así que estaba preocupada.

Heinley y yo teníamos un matrimonio de conveniencia, sabía que algún día podría traer a alguien que realmente amara como concubina.

Pero no quería que fuera así. El Gran Duque Kapmen ha sufrido mucho desde que se enamoró de mí debido a la poción, no quería que Heinley pasara por lo mismo.

No, aparte de eso, ¿si Heinley de la nada me dejara por alguien más...?

¿De la nada?

¿De la nada?

¿Huh?

"No. Los efectos de la poción desaparecieron al amanecer. Por sí solos."

"Entonces, ¿por qué estás tan nervioso?"

"Tan pronto como me casé, miré hacia otro lado."

Heinley habló con dificultad, luego miró hacia la mesa con los puños apretados. 

Sus pupilas parecían temblar rápidamente, no mucho antes de que las comisuras de sus ojos se enrojecieran. 

"¿Heinley?"

Me sorprendió, ¿por qué iba a llorar así?

Desconcertada, me le acerqué y lo miré fijamente.

Sabía mejor que nadie lo fuerte que eran los efectos de la poción. Fueron suficiente para que Kapmen se enamorara perdidamente de mí.

A Heinley también lo afectó, pero no quería verlo sufrir por esto.

"Heinley, mírame. ¿Heinley?"

Después de llamarlo un par de veces, Heinley murmuró con una voz triste,

"Reina, no quería hacerte daño."

"Heinley."

"No quería ser como tu ex-esposo."

"Heinley..."

"Reina, estoy demasiado avergonzado para mirarte a los ojos."

"Heinley, no es tu culpa."

"Te amo, Reina."


"¡!"

"Te amo, te amo, pero en este momento no puedo soportar que me dejara arrastrar por una poción como esa."

"Uh... ¿Uh?"

Mientras intentaba consolar a Heinley, retiré mis manos confundida.

No entendía lo que acababa de decir.

¿Me ama? ¿Heinley? ¿A mí?

"¿No soy el tipo de hombre que te gusta?"

Las lágrimas parecieron acumularse en sus ojos a punto de derramarse por sus mejillas.

"No, no es eso..."

Murmuré a medias. 

Todavía era difícil de entender lo que decía.

¿Le gusto a Heinley?

¿Fui la primera persona que Heinley vio después de tomar la poción?

Esa es la razón por la que le gusto a Heinley... No, realmente en otras ocasiones también percibí indicios de eso.

Pero aún así, esto es...

"Parece que la poción sigue surtiendo efecto, Heinley."

"No, los efectos de la poción realmente desaparecieron al amanecer."

"Pero no es posible que me ames."

Me levanté apresuradamente.

"Reina."

Heinley extendió su mano y agarró ligeramente el borde de mi vestido, mirando hacia arriba como un animal justo antes de ser abandonado.

Acaricié su cabello y suavemente retiré su mano.

"Pareces un poco emocionado ahora mismo, primero cálmate."

"No hago esto porque esté emocionado... No, por supuesto que estoy emocionado. Pero no es debido a la poción."

Heinley me miró patéticamente.

Si me fuera así, Heinley probablemente lo malinterpretaría y pensaría que me había enojado con él. 

Repetí, sosteniendo sus mejillas con mis manos.

"Por ahora, cálmate."

"Reina..."

"No estoy enojada."

Cubriendo sus mejillas con mis manos, le dije repetidamente que estaba bien.

Aún no aliviado, Heinley enterró su cabeza en mi vestido.

***

Le tomó casi dos horas apenas calmarse.

Sin embargo, no se acercaba tan atrevidamente como de costumbre, sino que me miraba tímidamente a los ojos.

Verlo fue desgarrador. Al mismo tiempo, estaba enojada con el Gran Duque Kapmen.

Después de todo lo que ha sufrido por su propia poción, ¿cómo se le ocurre dársela a Heinley?

"Pensaba que estabas sufriendo los efectos secundarios de la cama de piedra de maná."

"No, no hay ningún problema con eso."

"¿Estás seguro?"

"Por supuesto."

Más tarde almorzamos juntos, y sólo entonces pude conocer por qué Heinley había recibido informes de emergencia de las afueras dos días seguidos.

"Hemos recibido informes de que los bandidos 'Mil Eternos' están expandiendo su presencia."

"¿Vienen hacia aquí?"

"En lugar de apuntar sólo a nosotros, parece que están aumentando su escala general."

'Mil Eternos' era un nombre que había escuchado muchas veces desde que estaba en el Imperio Oriental.

Cuando mi hermano estaba en la frontera, a menudo luchaba con esos bandidos.

¿También venían hacia aquí?

"No es mala idea estar preparado para lidiar con ellos, así que estamos inspeccionando las líneas defensivas."

"Mi hermano puede ayudar contra los bandidos 'Mil Eternos'."

Aunque no fuera su responsabilidad, era un experto en las artes marciales que incluso luchaba como pasatiempo. 

Omití esto último porque no era necesario mencionarlo.

Ante mi recomendación, Heinley sonrió torpemente.

"De hecho, Sir April hizo la misma recomendación."

***


Después de que Heinley se estabilizó hasta cierto punto. Fui a visitar al Gran Duque Kapmen. 

La extraña forma en que actuó Rashta al verlo esta mañana seguramente tenía alguna relación con la poción.

De lo contrario, Rashta no habría mirado tan desconcertada al Gran Duque Kapmen. Si estaba allí porque quería acercarse a él, habría tratado de quedarse sonriendo lo más hermosamente posible.

Fui al lugar donde se alojaba el Gran Duque Kapmen y llamé a la puerta. Después de una breve espera, la puerta se abrió y el Gran Duque Kapmen apareció.

Estaba vestido tan elegantemente como de costumbre.

Su tez estaba pálida, pero aún así se veía relativamente bien.

"Su Majestad."

Cuando nuestros ojos se encontraron, el Gran Duque de Kapmen me llamó en voz baja.

No había fuerza en su mirada. ¿Se sentía mal?

En otro escenario, me habría ido y hablaría con él cuando se encontrara mejor. Pero...

Eso fue demasiado. Recordé cómo se había sentido Heinley por la breve aparición de los efectos de la poción.

Sólo se quedaría por un tiempo más, por el bien del acuerdo comercial. Lamentaba si ahora no se sentía bien, pero tenía que aprovechar este momento para dejárselo claro.

Sin embargo, antes de que pudiera hablar.

"Lo siento."

El Gran Duque Kapmen se disculpó primero, bajando la mirada.

"... ¿Sabes por qué estoy enojada?"

Cuando le pregunté fríamente, asintió impotente.

Me puse una mano en la cintura y lo miré con la expresión más severa que pude.

"Estoy muy, muy decepcionada."

Dije fríamente, y su cabeza se inclinó aún más.

Antes de continuar, pensé por un momento sobre qué decir,

¿Enfatizó que estoy decepcionada? ¿O digo que no sabía que era este tipo de persona? ¿También puedo decirle que es de lo peor? ¿O lo culpó por intentar lastimarme de la misma manera que cuando sufrí por Sovieshu?

A medida que las palabras aparecían y desaparecían de mi mente, el rostro del Gran Duque Kapmen se oscurecía. 

Era como si pudiera escuchar los insultos que pronunciaba en mi interior.

¿Tenía miedo de lo que fuera a decir?

Después de pensarlo un poco, encontré las palabras adecuadas.

"Haz como si no me conocieras de ahora en adelante, a menos que sea por trabajo."

"¡Su Majestad!"

Sé que aún no ha conseguido contrarrestar los efectos de la poción y que estaba sufriendo mucho por eso. Sin embargo, debido al asunto del acuerdo comercial con Rwibt, Kapmen aún tenía que quedarse aquí.

Así que debía dejárselo claro, para que no volviera a suceder algo igual.

Como era de esperar, el Gran Duquesa Kapmen, sorprendido por mis palabras, agarró el marco de la puerta con tanta fuerza que se rompió.

Sus párpados temblaban, y sus ojos se veían más oscuros que de costumbre. Sin embargo, no me retracté de mis palabras.

Se mordió los labios con fuerza y cerró los ojos.

Luego, después de un tiempo, dijo algo inesperado,

"¿Por qué no piensas ni dices nada?"

En ese momento, me sorprendió tanto que mis ojos se tensaron.

¿Cómo lo supo? ¿Es una coincidencia?

"¿Cómo lo supo? ¿Es una coincidencia?"

Sus siguientes palabras fueron exactamente las mismas que... mis pensamientos. 

Cuando di un paso atrás, desconcertada, dijo apresuradamente.

"No soy un monstruo."

"¡!"

Mirándolo a los ojos, me di cuenta que su expresión estaba teñida de miedo y mi expresión reflejada en sus oscuras pupilas era similar.

El Gran Duque Kapmen me miró atónito por un momento.

¿Por qué está actuando así?

Mientras lo pensaba, sacudí la cabeza rápidamente, sintiéndome incómoda.

No puedo creer que sea capaz de leer la mente de otras personas. 

¡¿Cómo podría tener esa habilidad?!

Se me puso la piel de gallina.

En lugar de ser maravilloso, provocaría que las personas se sintieran incómodas y no quisieran acercarse a él.

Nadie en este mundo querría que sus verdaderos pensamientos se conocieran.

¿Me lo hizo saber intencionadamente?

Mientras nuestros ojos se cruzaban, el Gran Duque Kapmen lo reconoció con una voz apagada,

"Es mi habilidad, pero también es mi debilidad."

"..."

"Ahora lo sabes. Así que si vuelve a ocurrir algo igual, incluso si se lo haces saber a todo el mundo, lo aceptaré."

Después de decir eso, el Gran Duque dio un paso atrás, diciendo,

"Incluso si lo haces público ahora... lo aceptaré."