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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Bajo El Roble - Capítulo 60

Capítulo 60. Evidente Ignorancia (2) 


Ruth se golpeó el pecho con frustración. Intentaba en vano aplacar su agitación, sabiendo bien que estaba hablando con la Señora de la casa. Pero sus emociones no podían ser apaciguadas con sus absurdos planes. Aun así, le explicó con toda la calma que pudo. 

"El cristal no es nada práctico. El aislamiento del vidrio es extremadamente pobre, no será diferente a vivir con las ventanas abiertas. Además, los caballeros a menudo entrenan en el patio trasero y será solo cuestión de tiempo que esas ventanas tan caras se hagan añicos por el balanceo de las espadas. Otra cosa, se raya fácilmente, así que será un reto manejarlos. Los sirvientes pasarán la mayor parte de su tiempo puliéndolas y pronto, estarás corta de personal". 

Cuando escogió los puntos en los que Max nunca había pensado, ella se calló aún más. Miró hasta el último billete y solo entonces su cara se suavizó un poco. No se sabía si era la realización de su brusquedad hasta ahora o el mero contenido del billete, aun así, las palabras que siguieron tenían un toque de suavidad. 

"Afortunadamente, no todo ha sido ordenado. ¿Por qué no acordamos cambiar las ventanas del Salón Principal, del Salón de Banquetes y de algunas de las habitaciones de huéspedes en vidrio, y las restantes habitaciones pueden tener doble cobertura para el aislamiento? Será muy útil en el invierno si se añade una puerta exterior y se tiene parcialmente entreabierta para dejar entrar el aire fresco. Eso será suficiente para mostrar su riqueza a los huéspedes sin dejar un agujero en su bolsillo". 

Sacó un nuevo trozo de papel de pergamino y dibujó un plano del castillo como explicó. Max miró el dibujo en blanco y asintió con la cabeza. 

"D-de a-acuerdo. Yo... yo... le diré eso". 

"La fuente de cristal no vale nada". 

Se echó el papel de pergamino sobre los hombros y sumergió la pluma en el tintero mientras colocaba un nuevo trozo de papel delante de ella. 

"Deshagámonos de lo llamativo y anotemos una por una las que sean absolutamente necesarias" dijo, aparentemente tomando las riendas. 

Una desconcertada Max simplemente miró la pluma con horror. Ella esperaba que él reescribiera el libro de cuentas para ella, pero aquí él s9lo estaba alistando cosas y entregándole el aspecto vital. ¡Ella no quería que se repitiera la sesión de reprimenda! 

"Y si c-cometo un e-error o-otra vez..." Ella intentó insinuar que él debía redactarlo. 

"Te ocuparás de esto en el futuro. Te guiaré correctamente, así que no te preocupes". Había dejado su postura muy clara. 

Ella miró el libro de cuentas, sintiéndose perdida. Su cabeza estaba tan en blanco como el papel que tenía delante. En pánico, Max revisó los billetes y buscó algo para escribir. Trató de calmarse y buscó el registro de compras más antiguo y anotó los artículos comprados y los detalles con él. Lo siguió con el número de personas contratadas, sus salarios y el período de contrato, y luego... las cosas comenzaron a complicarse solo con su escaso conocimiento. 

Max garabateaba números mientras el sudor le escurría por las sienes. ‘¿Cuánto valía cada moneda? ¿Cómo debería calcularlo?’ Se quedó confusa por un segundo. Sus dedos apretaron fuertemente la pluma como si fuera a exprimir las respuestas. 

Al darse cuenta de lo nerviosa que la había puesto un simple libro de cuentas, Ruth frunció el ceño. Parecía tener una inclinación a lo que pasaba por su mente, pero aun así abrió la boca para no suponer. 

"Solo para estar seguro, usted conoce las unidades monetarias, ¿verdad?" 

"¡L-las c-conozco!" 

Ella negó ansiosamente, el horror se arrastró dentro de la posibilidad de que su secreto fuera descubierto. Sin embargo, el mago la miró con sospecha. Bajo el intenso escrutinio al que estaba siendo sometida, Max contuvo la respiración y se las arregló para añadir... 

"Y-yo n-nunca he u-usado d-dinero antes, yo..." 

Sin esperar más, Ruth lanzó una pregunta. "¿Cuánto son 60 lirams en soldems?" 

"Y-yo, mm, ¿c-cuatro?" 

Dobló y enderezó sus diez dedos y soltó una respuesta que esperaba fervientemente que fuera correcta. Pero debido a una espontanea iluminación como resultado ella rápidamente contesto. 

"¡Tr-tres!" 

"¿Cuánto soldems obtienes de 24 denarios?" 

"Y-yo..." 

"¿Qué tal 10 lirams en derhams?" 

Casi llorando, la cara de Max se enrojeció de vergüenza y humillación. Sin embargo, el agudo par de ojos todavía la miraba fijamente, sin importarle sus desmoronadas emociones. 

‘¡Todo ha terminado! Debe haberse dado cuenta de que soy una tonta. Va a pensar que soy una mera idiota. ¿Se lo dirá a Riftan?’ 

Dejó caer su cabeza con inquietud. Después de un silencio que parecía eterno, oyó un suspiro de cansancio. 

"¡Ni siquiera la princesa Agnes era tan ignorante del mundo! ¿Qué tan protegida creciste?" 

Incapaz de dar una excusa, se mordió el labio. Ruth se quedó en silencio durante un largo momento y exhaló en voz alta mientras atravesaba el bolsillo interior de su túnica, sacando una pequeña bolsa. 

"Escucha atentamente",} dijo mientras recogía dos monedas de plata. Una era gruesa y ancha como su dedo medio, y la otra era delgada y ancha como dos tercios de un meñique. Ruth golpeó la gran moneda que llevaba la insignia de un pájaro con las alas abiertas. 

"Esto es un liram. Es una moneda de plata que el Imperio Roem creó y extendió por todo el continente. Vale doce veces más que esta moneda más pequeña, el derham" dijo señalando la moneda más pequeña. 

"Los derhams son de Rakasim, en el Continente Austral. Se ha utilizado ampliamente desde que el comercio con este continente ha crecido estos últimos años. Es pequeña pero tiene un gran prestigio". 

Ella miró la pequeña moneda de plata que había puesto en la palma de su mano, ocultando su fascinación. Era la primera vez que veía una moneda tan cerca. Ruth la dejó observar un poco y continuó explicando. 

"Los lirams son exactamente doce veces más pesados que los derhams. Por eso doce derhams se cambian por un liram". 

Luego sacó dos monedas de oro. Una era grande como un liram y la otra como un derham. 

"Esta grande es una soldem, creada por el Imperio Roem, igual que los lirams. Esta pequeña es un denar, también de Rakasim. De la misma manera, los soldems son doce veces más pesados que los denarios. 

"¿P-por qué e-el C-Continente del S-Sur hace monedas tan p-pequeñas?" 

"El comercio en el Continente del Sur está mucho más desarrollado que donde estamos. Si una moneda es demasiado grande, el comercio entre individuos no puede ser posible". Respondió como si su pregunta fuera molesta. Ella no pudo entenderlo completamente, pero Max no hizo más preguntas. Ruth dejó las monedas y continuó hablando más sobre el dinero. 

"Las monedas de oro valen 20 veces más que las de plata. Un solo soldem se cambia por 20 lirams y un solo denar se cambia por 20 derhams".