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miércoles, 18 de noviembre de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 497

Capítulo 497.

Historia Secundaria 8. La Petición de Gabriel


La Federación siguió siendo una organización unificada incluso después de la muerte de los Parásitos. Las heridas dejadas por la prolongada guerra eran demasiado profundas para que cualquiera pudiera volver a la vida normal inmediatamente. Los jefes de todas las razas acordaron que sería mutuamente beneficioso para todos ellos si se apoyaban recíprocamente, tanto financiera como emocionalmente, hasta que todos los grupos pudieran funcionar de nuevo de forma independiente. Por eso, funcionó el Tratado de Medio Siglo.

Una cantidad considerable de tiempo había pasado desde entonces. No todo era perfecto todavía, pero al menos los asuntos más urgentes se habían solucionado. Ahora, era el momento de esperar hasta que aparecieran cambios visibles.

Fue alrededor de ese momento cuando se celebró una reunión en la capital de la Federación. Los asistentes de esa reunión eran los Cuatro Arcángeles.

"Ha llegado el momento."

Mikael habló primero.

"Los Parásitos desaparecieron, y el Paraíso está floreciendo de nuevo."

Un ángel de cabello azul sentado junto a Mikael apoyó su barbilla en la palma de su mano y asintió con la cabeza.

"Estrictamente hablando, nosotros también somos extraterrestres para la gente de este planeta. Y ahora que todo está en camino de recuperarse..."

Mikael opinaba que el Paraíso ya no los necesitaba.

"Ya lo sé."

Gabriel, que había estado escuchando en silencio, respondió con una mirada de aburrimiento.

"Han derrotado a su mayor enemigo, pero otra especie extraterrestre aún permanece en su planeta. Temiendo que los ángeles caídos se volvieran contra ellos, los nativos podrían empezar a cazarnos...Si hubiera visto algún indicio de que eso ocurriera, habría tomado medidas hace mucho tiempo."

Gabriel continuó rotundamente.

"El problema es..."

De repente, su tono de voz sonó suave.

"Nuestro trabajo aquí ha terminado. Pero no podemos irnos simplemente porque queramos."

"......"

"Entiendo cómo se sienten los demás. Para nosotros, la salvación significa más que volver a casa."

Las alas del ángel de cabello negro sentado frente a Gabriel temblaron.

"El Dios Marcial nos prometió. Si pagamos por nuestros pecados..."

"Mikael. Una promesa no significa nada cuando es entre el Dios Marcial y nosotros. Sólo los tontos creerían en esa promesa."

Mikael cerró la boca. Sabía que el Dios Marcial podía simplemente cambiar de opinión sólo para molestarlos. Él podría decir, 'Oh, ahora que lo pienso, ustedes también me mintieron, ¿Verdad?' Y con eso, todos sus esfuerzos serían en vano.

"Sabes que es engañoso. ¿Recuerdas cómo el Dios Marcial nos robó la clase del despertar secreto usando la biblioteca oculta que encontró en Atlanta? Ah... sigo enfadada sólo de pensarlo."

Gabriel se cubrió la cara con las manos.

"De todos modos, mi punto es que no podemos contactar al Dios Marcial primero."

Esperar era todo lo que podían hacer.

"Por lo tanto, se nos tenemos dos opciones. Podemos quedarnos en este planeta y esperar a que el Dios Marcial nos busque..."

Gabriel se mordió los labios.

"O podemos recordarle la promesa que nos hizo porque es posible que se haya olvidado de ella."

"Esto último definitivamente suena más convincente. Pero... ¿Cómo lo haremos?"

"No podemos, pero hay muchos humanos en el Paraíso que pueden visitar la Tierra. Tendremos que pedirle un favor a uno de ellos."

"¿Quién...?"

"¿Quién crees?"

Mikael emitió un suave gemido.

"No creo que se niegue, pero... ¿Será capaz de lograrlo?"

"Incluso eliminó a un dios de rango celestial 7.5. Tengamos fe en él... eso es lo que me gustaría decir, pero..."

Gabriel sonrió amargamente.

"Esta vez, es sólo un mensajero. No olviden que el Dios Marcial tiene la última palabra."

Mikael bajó la cabeza con una mirada de preocupación.

"De todos modos, ¿Están de acuerdo en que en lugar de vivir en la resignación, deberíamos al menos intentar algo?"

"Sí."

"De acuerdo."

Gabriel asintió.

"Contacta con Eva."

Entonces ella se levantó de su silla.

"Iré a preguntárselo personalmente."

***

Unos días después, Gabriel llegó a Eva alrededor del atardecer. Un cartel de 'Cerrado Temporalmente' aún colgaba en la puerta del restaurante de Seol Jihu. Al abrir la puerta principal, Gabriel escuchó charlas y pasos dentro. Entonces, de repente, se encontró cara a cara con una inexplicable y totalmente desastrosa visión.

"¡Otra vez!"

Bajo el mando de Seol Jihu, Baek Haeju repetía el proceso de llenar una olla con agua y tirarla, con el sudor fluyendo por su cara.

Seo Yuhui ya se había desmayado en el suelo.

"......"

'¿Qué es lo que pasa?' Gabriel se quedó aturdida y confundida hasta que sus ojos se encontraron con los de Seol Jihu. Esos ojos, brillando intensamente como los ojos de un halcón, volvieron lentamente a la normalidad al registrar la presencia del ángel de cabello plateado.

"¿Gabriel-nim?"

"Ah."

"¿Qué te trae por aquí?"

"¿No recibiste mi mensaje?"

"El administrador Sorg Kühne me dijo que me ibas a visitar... No sabía que sería tan pronto."

"Sí, en realidad, me salí justo después de enviar el mensaje. Por cierto..."

Gabriel miró a Seo Yuhui, inconsciente en el suelo, y luego a Baek Haeju, que estaba sollozando tapándose la boca.

"Um...¿Debería volver más tarde?"

"No, no, estás bien."

Seol Jihu relajó sus brazos y volvió sus ojos hacia las dos mujeres. Estaba claramente insatisfecho pero estaba dispuesto a pasar por alto su falta de rendimiento por el bien de su visitante.

"Hoy vamos a terminar un poco temprano. Vuelvan mañana preparadas."

"¡Gracias!"

Baek Haeju inmediatamente levantó a Seo Yuhui del suelo. Mientras salía corriendo por la puerta, le dio a Gabriel una mirada de sincera gratitud.

"No tengo ni idea de lo que está pasando, pero..."

Gabriel entró, sacudiendo su cabeza.

"Mirándote, ex representante de Valhalla, parece que los rumores eran ciertos."

Ella sonrió, mirando a Seol Jihu de pies a cabeza, que estaba vestido con un abrigo de chef.

Seol Jihu sonrió.

"¿Ya has cenado? ¿Qué te parece un tazón de ramen?"

"No."

La sonrisa de Seol Jihu se detuvo repentinamente antes de convertirse en una expresión amarga. Ella no ofreció ninguna excusa y se negó rotundamente. Su voz sonaba extrañamente decidida.

"Perdóname, pero no puedo comer el ramen que haces."

"¿Por qué no?"

"Aunque con un poder limitado, también puedo visualizar el futuro. Se podría decir que mis sentidos se han elevado al nivel de la previsión."

Gabriel continuó.

"Y por alguna razón, tengo la sensación de que en el momento en que coma tu ramen, desearé permanecer en este planeta y convertirme voluntariamente en tu esclava. Ahora, no puedo permitir que eso suceda, ¿Verdad? Toda la raza de Ángeles Caídos anhela el día en que regresemos al Reino Celestial."

Gabriel dijo todo rápidamente.

Aún algo desconcertado por su reacción, Seol Jihu asintió.

'El Reino Celestial...'

Seol Jihu tenía una idea de por qué Gabriel había venido hasta este lugar para reunirse con él.

Pronto, los dos se sentaron uno frente al otro en una mesa. Intercambiaron algunas pequeñas charlas hasta que finalmente, Gabriel sacó a relucir la verdadera razón de su visita.

"Quiero hacerte una pregunta primero."

"Por favor, adelante."

"¿Cómo nos consideras?"

Seol Jihu inclinó su cabeza a un lado.

"¿Qué piensas de nosotros?"

Gabriel preguntó de nuevo.

Seol Jihu respondió después de una breve pausa.

"Si te refieres a los Ángeles Caídos en general... Antes pensaba en ustedes como una raza que ayudó a prolongar la vida de este planeta. Ahora, pienso en ustedes como mis salvadores y camaradas que han luchado a mi lado a través de la larga guerra."

"...¿Sí?"

A pesar de que su respuesta podría ser una simple formalidad, Gabriel todavía parecía aliviada.

"Si realmente lo crees, entonces tengo un favor que pedirte como tu salvadora y camarada."

Ella comenzó.

"Es importante señalar que no tienes nada que ver con esto."

Seol Jihu miró fijamente a Gabriel, que parecía un poco nerviosa.

"Cuando estábamos discutiendo el Tratado de Medio Siglo... me apoyaste en todo momento, Gabriel-nim."

Después de un momento de silencio, Seol Jihu habló cuidadosamente.

"Los Ángeles Caídos contribuyeron significativamente a nuestra victoria, pero se negaron a recibir nada a cambio."

"Y hemos vivido tranquilamente desde entonces."

Gabriel comentó.

"Tienes razón. Es como esperabas."

Ella sonrió levemente.

"Estamos planeando dejar el Paraíso. En realidad, sería más exacto decir que queremos dejar el Paraíso."

El Paraíso sin los Ángeles Caídos... El dedo de Seol Jihu golpeó la mesa. De repente recordó la conversación que tuvo con Gabriel después de la Guerra de la Fortaleza Tigol.

|Así es. El Dios Marcial invadió el Reino Celestial. Usando llamas infernales y el ejército infernal, destruyó todo mientras capturaba a los ángeles.|

|Después, El Dios Marcial arrojó a todos los ángeles que capturó al Reino Infernal.|

|¿Qué podríamos haber hecho? Nos convertimos en esclavos de los demonios que tanto despreciábamos hasta que un día se nos dio una oportunidad.|

|El Dios Marcial nos robó todas nuestras autoridades y poder, luego mencionó el Paraíso. Nos dijo que la Reina Parásito estaba perturbando la paz de este planeta y nos ordenó que nos encargáramos.|

|Probablemente sólo quería que sufriéramos el mismo dolor que él.|

Un hombre que había estado viviendo una vida perfectamente normal en la Tierra hasta que de repente fue invocado a un mundo desconocido y luego obligado a luchar contra los demonios como un representante de los ángeles en contra de su voluntad. Mientras tanto, la ira y el resentimiento en su corazón se intensificaba cada día...

"¿Podría ser...."

Fue entonces cuando un nombre cruzó por la mente de Seol Jihu.

"¿Se trata del Dios Marcial?"

Gabriel levantó una esquina de su boca.

"Me alegra que te hayas dado cuenta rápidamente."

***

Su conversación duró más de lo que Seol ]Jihu pensaba. Para cuando Gabriel se marchó, el sol se había ocultado.

'Es tarde...'

'¿Qué tengo que hacer?' Seol Jihu dudó antes de levantarse finalmente. Sabía que era probable que Kim Hannah ya estuviera acostada. Se conocía su obsesión con los horarios, los cuales había dividido meticulosamente en segundos, pero pensó que la visitaría de todos modos, porque hoy, Gabriel parecía inusualmente desesperada.

Las luces estaban apagadas en el edificio de Valhalla, y todo el lugar estaba tranquilo. Seol Jihu entró con cuidado, haciendo lo posible por ocultar su presencia, como un agente del servicio secreto.

Afortunadamente para Seol Jihu, las luces de la habitación de Kim Hannah seguían encendidas. Se asomó por la rendija de la puerta y vio a Kim Hannah acostada de frente. Estaba ocupada anotando algo en su cuaderno. Parecía haber llegado en el momento justo, antes de que se durmiera.

Seol Jihu entró de puntillas en la habitación...

"Mm..."

Luego saltó a la cama y apoyó su cabeza en el trasero de Kim Hannah.

"¡Uhm!"

No gritó fuerte, pero pudo escuchar la sorpresa en su voz. Kim Hannah giró rápidamente la cabeza hacia atrás, y Seol Jihu sintió su mirada penetrante.

"...Hey."

Escuchó la irritación reprimida en la voz de Kim Hannah.

"¿Qué crees que estás haciendo?"

Seol Jihu cerró los ojos y fingió estar dormido.

"Mueve tu cabeza antes de que cuente hasta tres. Uno, dos, tres."

"Vine a hablar."

Seol Jihu enderezó su postura de inmediato.

Una de las cejas de Kim Hannah levantó una fracción.

"¿Hablar?"

"Sí. Sabes que Gabriel-nim estuvo hoy por aquí, ¿Verdad?"

"Ah."

Una luz parpadeó en los ojos de Kim Hannah.

"¿Ya se fue? ¿De qué hablaron ustedes dos?"

Cerró su cuaderno y se sentó en su cama. Sus ojos brillaban con la expectativa de que podría obtener información rara.

"Esto podría tomar un tiempo..."

"Está bien. Ah, dame un segundo."

Kim Hannah tiró una manta sobre Seol Jihu mientras ella se quitaba el pijama. Cuando la manta cayó al suelo, ya estaba vestida con un traje gris y su cabello bien atado con una cola de caballo.

Su transformación nunca dejó de sorprender a Seol Jihu.

"¿Por qué cambiaste de repente?"

"Dijiste que tomaría un tiempo."

"Eso no significa que no puedas estar en pijama."

"Esa mirada en tu cara. Me dice que lo que estás a punto de decir no es exactamente un cuento para dormir."

Kim Hannah se subió sus medias de color oscuro, afirmando que una historia seria requiere una actitud seria de la persona que la escucha.

"Vamos. Vamos a la oficina."

Hizo un gesto a la puerta con su barbilla.

"Siéntate allí."

Una vez que llegaron a la oficina, Kim Hannah señaló su escritorio. Seol Jihu, que estaba a punto de sentarse en el sofá de invitados, caminó torpemente hacia su viejo escritorio. Una vez sentado en la silla, no pudo evitar sonreír. Esta oficina estaba tal y como la recordaba. Pensó que Kim Hannah la habría cambiado para adaptarla a su gusto, pero sorprendentemente todo estaba igual.

"Entonces, ¿De qué es lo que quieres hablarme?"

Mirando a Kim Hannah de pie frente a su escritorio, los recuerdos comenzaron a llenar su corazón.

"Gabriel-nim me pidió un favor."

Seol Jihu hizo una pausa y dejó salir un suspiro.

"¿Un favor?"

"Sí. Me pidió que me uniera a los Ángeles Caídos e invadiera el Paraíso..."

"Corta tu broma."

La cara de Kim Hannah se retorció en un ceño fruncido.

"¿Qué te pasa?"

Puso su mano en su cintura y criticó.

"Dijiste que era importante. ¡Incluso me buscaste en medio de la noche! ¿No puedes intentar ser un poco más serio?"

"...Lo siento."

Seol Jihu tosió avergonzado.

"La verdad es..."

Finalmente llegó al punto.

Después de que su explicación terminara...

"En resumen..."

Kim Hannah parecía desconcertada.

"¿Quieres que busque a un hombre?"

"Sí."

"¿En Corea del Sur, que cuenta con una población de más de 5,1 millones de habitantes, sin más pistas que un nombre?"

"También tengo el nombre de su hermano. Y el nombre de su esposa."

"...Supongo que es mejor que nada."

Seol Jihu rápidamente añadió, bajando el temperamento de Kim Hannah un poco.

"Pero...¿Qué pasó?"

"¿Qué quieres decir?"

"¿Por qué los ángeles caídos buscan a un humano ordinario que no tiene ninguna relación con el Paraíso? ¿Cuál es su relación con él?"

"Puede que no sea ordinario."

Seol Jihu respondió con calma.

"No sé qué pasó exactamente entre ellos. Y... los Ángeles Caídos son técnicamente extraterrestres también."

"Eso es cierto, pero..."

"Puede que haya más mundos como el Paraíso de los que no sabemos."

"Hmm..."

Kim Hannah todavía tenía dudas, pero pudo notar que Seol Jihu no estaba bromeando. Apartó la mirada y sacudió la cabeza. No podía negar rotundamente la posibilidad de otro mundo, porque ella misma era una Terrícola. Pero aún así le resultaba difícil aceptarlo de inmediato.

"Vale...está bien. No es que vaya a perder nada, así que lo intentaré."

Kim Hannah abrió su cuaderno.

"Si lo que dices es verdad, esto podría ser una oportunidad para mí también."

Dos Terrícolas que pueden viajar entre dos mundos diferentes. Habría mucho que ella podría ganar de su encuentro.

"Así que..."

Kim Hannah tomó su bolígrafo y se preparó para escribir.

"¿Cómo se llama?"

Seol Jihu respondió.

"Kim Soohyun."

"Ese es un nombre común. ¿Y el nombre de su hermano?"

"Kim Yoohyun."

"Está bien. ¿Y su esposa?"

"Veamos. Goh Yeonju, Nam Da-Eun, Yoo Hyun-Ah, Yi Yoojung, Im Hannah, Jung Hayeon, Jegal Haesol, Cha Sorim, Han Soyoung, Kim Han..."

Doblando cada unos de sus dedos mientras hablaba, Seol Jihu sintió de repente una mirada aguda y levantó la cabeza.

Kim Hannah lo miraba fijamente.

Seol Jihu rápidamente agitó su mano.

"¡Todo esto es verdad! ¡No estoy bromeando!"