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jueves, 26 de noviembre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 89

Capítulo 89. La Sangre Circula En Sus Venas (2)


A pesar de su negativa, Ishakan le entregó las uvas a Leah. Como ella cerró la boca y se negó a abrirla, él le frotó una contra los labios. Ella cedió, entonces, pero sólo por un momento. 

Estaba muy dulce y deliciosa. Leah mantuvo la pulpa en su boca durante un rato para saborearla. Sin embargo, tan pronto como consumió una, Ishakan empujó otra fruta hacia ella. Ella se negó firmemente, y afortunadamente, Ishakan se retractó sin más insistencia.

"Entonces, bebe un poco de té."

Le dio una taza de té caliente y continuó terminando su comida. Ella lo vio comer mientras se tomaba el té. Leah había comido como un ave, picoteando su comida. Tenía un estilo muy diferente al de Ishakan. Él comía a un ritmo moderado, deshaciéndose de los platos de la bandeja uno por uno. 

Mirando el resto de la comida, Leah gritó sorprendida.

"¡No!"

Ishakan, a punto de comerse una dátil de palmera, levantó las cejas.

"¿Por qué?"

"Sólo... ¿Puedes dejar de comer?"

Resultaba difícil para ella decirlo, así que trató de pasar por alto el tema. Ishakan dejó el dátil de palmera diligentemente, optando por no preguntar más.

Leah rápidamente escudriñó el resto de la comida en la bandeja pero nada más sobresalía excepto el dátil de palmera. Si volvían a comer juntos en el futuro, decidió estar atenta a todo lo que pudiera favorecer a la energía de Ishakan.

Estaba en un punto en el que no podía evitar pensar que, si permitía que Ishakan aumentara su energía, ella terminaría perdiendo su fuerza de nuevo por su culpa.

Dejando la bandeja a un lado, Ishakan se sirvió una taza de té y abrió la boca para hablar.

"No tienes que preocuparte por el Conde Valtein. Ha sido bien tratado en este lugar."

Esa era una de las cosas que ella le quería preguntar antes, así que estaba agradecida de que Ishakan lo mencionara. Volvió a hablar.

"Y...lamento haberte sorprendido anoche."

La cara de Leah comenzó a arder. Ese tema era el que más quería evitar. Moviendo torpemente su taza de té, Leah comenzó a murmurar.

"¿Que... Qué te ha pasado? Fue muy extraño..."

"¿Alguna vez has visto a un perro @parearse?"

Nadie se hubiera atrevido a hacerle esta pregunta a la Princesa de Estia. Mientras ella sacudía su cabeza en negación, Ishakan frunció un poco el ceño. Parecía preocupado, inseguro sobre cómo debería expresar sus pensamientos.

"Espero que al menos sepas que los Kurkan llevan la sangre de las bestias. Yo soy del lobo. Así es como se convierten todos los animales cuando se reproducen."

Leah se imaginó a un lobo de pelaje marrón oscuro y ojos dorados. Al no poder resistir su curiosidad, le preguntó sobre ello.

"¿Puedes convertirte en un animal?"

Viendo que ella planteó la absurda pregunta tan seriamente, Ishakan se echó a reír. 

"No tenemos tal talento, princesa."

Una abominación, así es como la gente se refería a ellos. 

Tal etiqueta estaba impregnada de amargura. Leah notó la oscuridad en los ojos de Ishakan por un momento. No se conocía mucho de los Kurkan en el resto del continente, por lo que su cultura, costumbres e historia eran en gran medida desconocidas para las masas. 

La información más extendida sobre ellos era que la sangre de los animales circulaba por sus venas. Más allá de eso, nada más.

Leah intentó investigar más a fondo, pero había poco que encontrar. La gente del continente despreciaba a los Kurkan como bárbaros, por eso nadie tenía interés en ellos. No veían ningún mérito en aprender más sobre los Kurkan.

Sin embargo, Leah era diferente. Ella realmente quería saber más sobre ellos, y no sólo para poder aprovechar la información durante sus negociaciones. Se preguntaba sobre el país de nacimiento de Ishakan, la cultura a la que pertenecía y el mundo que lideraba.

Ella quería saber más sobre Ishakan.

Una vez que Leah se dio cuenta de esto, se retractó en su mente. Era una idea espantosa, rápidamente silenció sus pensamientos.

"Debes estar agradecido de que no me convierta en una bestia furiosa. Sería difícil para la princesa manejarlo."

Ishakan parecía inconsciente de la confusión de Leah. Ella estaba fingiendo estar tranquila ,y sacó a relucir otra conversación

"De todos modos, esta vez traté de erradicarlos."

Los traficantes de esclavos estaban muertos. Además, los nobles involucrados estaban envueltos en actividades ilegales y no querían llamar la atención sobre el asunto.

Ningún noble de alto rango componía ninguna parte de la lista de bajas puesto que consideraban que los juegos de dinero como las subastas eran vulgares. Enviaban en su lugar a agentes especiales en subastas de esclavos. Por supuesto, la opinión pública sería hostil hacia un Kurkan, pero...

"Reclutaste a los nobles por tu cuenta."

Ishakan se rió suavemente. Dejó la taza de té. Leah ni siquiera se había tomado la mitad de su té.

"¿Habrá una negociación cuando volvamos, ahora?" Ella preguntó.

Sus ojos se cerraron con calma. Los Kurkan tenían arraigada la sed de victoria.

"Estaba tan emocionado que apenas pude dormir, princesa."

Leah evitó su mirada.

"...No me estás respondiendo."

"Ahh."

Ella le hizo la pregunta sin esperar mucho, puesto que pensaba que Ishakan habría dicho cualquier cosa para retenerla. Pero Ishakan superó las expectativas de Leah. Dejó caer una bomba a la ligera.

"La princesa está muy entusiasmada."