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lunes, 23 de noviembre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 85

Capítulo 85. Contra las Barras de Hierro (2)


"Uno... ah... sólo haz uno..."

Se refería a las caricias de su p3cho o al incesante empuje de abajo, pero Ishakan lo quiso entender de manera diferente.

"¿Sólo una?" Soltó una leve risa y puso su otra mano ahí abajo. Su dedo presionó su cl!t@ris, su cuerpo se estremeció salvajemente.  Luego movió su dedo suavemente y susurró maliciosamente...
 
"¿Qué voy a hacer contigo siendo tan codicioso? Sólo tengo dos manos después de todo."

Ella quiso protestar porque Ishakan la estaba haciendo parecer una mujer lasciva, pero cuando abrió la boca no pudo formular las palabras adecuadas y sólo salieron fragmentados.
 
"Ah, haa..."
 
Los ruidos del golpeteo resonaban en los alrededores vacíos. Sus gemidos resonaban aún más claras en el ambiente. Ella intentó moverse, incapaz de aguantar más tiempo, pero no pudo debido a las barras delante de ella y a Ishakan que la empujaba desde detrás.
 
Su virilidad seguía chocando con ella, su pecho se movía de arriba y abajo. Su cuerpo temblaba cada vez que él hábilmente revolvía y le pellizcaba los p3z0n3s.

Leah sollozaba de dolor. Seguía perdiendo fuerza en sus piernas porque estaba de puntillas, pero si se bajaba aunque sea un poco, su virilidad la perforaría directamente. Se sentía atrapada. Su mente comenzó a quedarse en blanco por las sensaciones crecientes que estaba sintiendo. Estaba llegando a un punto en el que no podía soportarlo y al punto de no retorno.
 
"¡......!"

Ella sintió que algo estaba intentando salir de ella, como si fuera a orinar. Ella sentía que iba a orinar cada vez que su virilidad frotaba sus paredes internas. 
 
Leah llamó a Ishakan con urgencia.
 
"Ishakan, ahhh, espera..."

Ella buscó urgentemente su antebrazo. 

"Espera, espera, para, ah, no..." Ella instó.
 
"¿Qué quieres decir con 'no', acaso no te gusta tanto?"
 
Ella lo arañó con sus afiladas uñas pero a Ishakan no le importó y siguió empujando. Se movió deliberadamente para hacer un sonido más húmedo como para probar algo y susurró.
 
"Estás mojada como una loca aquí abajo."
 
Leah soportó la vergüenza y le dijo la verdad. "Creo que voy a orinar..."
 
Ishakan lamió sus mejillas manchadas de lágrimas mientras empujaba con más fuerza, empujando más profundamente en sus paredes internas.
 
"Está bien, hazlo."

"Heuk, haaa... Por favor, detente..."

Su dedo se frotó aún más fuerte contra el pequeño agujero debajo de su clítoris.  El interior de su vagina se estremeció, ella sacudió su cabeza mientras suplicaba desesperadamente.
 
"Ack, no... ah, ¿Qué hago...? No lo soporto, ¡Heuk...!"

No pudo soportarlo, un espasmo sacudió su cuerpo, y con el repentino arrebato de pl4cer, sus pies de puntillas cedieron. Todo el cuerpo de Leah tembló aún más al hundirse más profundamente.
 
"¡Ah, Ahhhhh!"
 
Su cintura se dobló hacia atrás, y un chorro de agua salió de entre sus piernas. El fluido claro goteó hacia abajo creando gruesas manchas en el suelo. Leah gimió, aturdida por su reacción.
 
"Hgh, ah, ahg..."

Fue un desastre. No sólo salpicó al suelo, sino también sus muslos y sus piernas. No podía creer que se hubiera mojado, no era como si todavía fuera una niña. ¡Fue demasiado vergonzoso! Aunque no estaba segura de qué era el líquido.
 
"Heuk... te dije que te detuvieras... por qué...."
 
Esto no habría pasado si Ishakan la hubiera dejado ir. Leah estaba resoplando cuando se dio cuenta de que el líquido que acababa de dejar salir no tenía olor y que Ishakan no había dicho nada desde hace tiempo.
 
"¿Ishakan...?". Lo Llamó por su nombre.
 
No pasó mucho tiempo antes de que un tono extremadamente bajo respondiera.
 
"Haaaa, Leah..."

La respiración de Ishakan era pesada y áspera. 
 
"Te dije que no actuaras tan erótico..."
 
Ishakan gimió como si estuviera sufriendo por algo y agarró a las barras de hierro. Leah, atrapada ahora entre sus brazos, miró su antebrazo a un lado de su cara.
 
Sus venas sobresalían en su musculoso y firme antebrazo. Ella se preguntaba si estaba temblando cuando con un chillido, Ishakan dobló las barras de hierro y le susurró como si tuviera afligido.
 
"Hoo, haa, lo siento... Lo siento...."
 
Fue una disculpa totalmente inesperada y de improviso. Leah inhaló, mientras sentía un mal presagio. Algo raro estaba pasando en su interior, al principio pensó que no era nada, pero ahora estaba segura de que estaba equivocada.
 
"Isha... Ishakan..." Estaba muy asustada, así que lo llamó por su nombre. Su voz temblaba violentamente. "Se siente extraño... por dentro..."
 
Su virilidad se estaba hinchando.